Lunes 17 de Agosto de 2026
Thomas Labbé, científico del clima y coautor de un estudio sobre siete siglos de fechas de vendimia en Borgoña, sostiene que las cosechas que antes se consideraban excepcionales han pasado a ser habituales en la región. Citado por AFP durante la campaña de 2026, Labbé vincula ese cambio al calentamiento del clima y a otra temporada marcada por el calor, con una recolección muy adelantada.
El investigador es uno de los autores del trabajo publicado en 2019 en la revista Climate of the Past sobre la serie homogénea más larga de fechas de vendimia en Beaune, entre 1354 y 2018. El estudio, firmado con otros cinco especialistas de la Universidad de Berna, la Universidad de Borgoña y un meteorólogo afincado en París, utilizó esa secuencia histórica para medir cómo han variado las vendimias y qué relación guardan con la evolución del clima.
La principal cifra del trabajo muestra un cambio claro. Entre 1354 y 1987, las uvas se recogieron de media a partir del 28 de septiembre. En el último periodo de 31 años analizado por los autores, entre 1988 y 2018, el inicio de la vendimia se adelantó 13 días. Para Labbé, ese desplazamiento resume un cambio profundo en el viñedo borgoñón.
El análisis también revisó los años con vendimias muy tempranas. Los autores localizaron 33 valores por debajo del quinto percentil y comprobaron que no se repartían de forma uniforme a lo largo del tiempo. De esos 33 episodios, 21 se produjeron entre 1354 y 1719, solo cuatro entre 1720 y 1987 y ocho en los últimos 30 años del registro. Dentro de ese último bloque, tres corresponden al periodo 2000-2010 y cinco a 2011-2018.
A juicio de los investigadores, esa concentración reciente apunta a que las temperaturas de la estación cálida han alcanzado niveles sin precedentes dentro de la serie histórica. El propio estudio sostiene que los extremos cálidos del pasado eran episodios fuera de lo común y que ahora se repiten con mucha más frecuencia.
El trabajo introduce, no obstante, una matización. Las temporadas de calor y sequía no siempre llevan a una vendimia más temprana, porque en esas condiciones el desarrollo de la uva puede frenarse o incluso detenerse. Los autores recuerdan que años muy secos ya se habían registrado antes, en especial 1540 y 1473, pero señalan que aquellas campañas no alteraban la serie con la regularidad que se observa desde finales del siglo XX.
Labbé resume esa evolución con una frase tajante: “lo excepcional se ha convertido en la norma”. El científico añade que se está viendo “una explosión de recurrencias extremas” desde 1988 y sitúa el cambio con más fuerza en el siglo XXI. Según sus cálculos, de los diez años más cálidos desde 1354, cuatro pertenecen ya a este siglo: 2003, 2018, 2020 y 2025.
AFP añade que, para Labbé, a esa lista “muy probablemente” habrá que sumar 2026. Si esa previsión se confirma, la actual campaña se incorporaría a una secuencia de años muy cálidos que, en opinión del investigador, está modificando de forma directa la viticultura y la elaboración de vino en Borgoña.
La comparación por periodos refuerza esa lectura. Labbé calcula que, entre 1354 y 1719, una estación excepcionalmente cálida aparecía una vez cada 17 años. Entre 1719 y 1987, la frecuencia bajó a una cada 53 años. Después cambió con rapidez: entre 1988 y 2000 pasó a una cada cinco años. En los últimos 25 años, esa frecuencia se sitúa en una cada dos años y medio.