SonRías Baixas cierra su 23ª edición con 25.000 asistentes y un impacto de 5 millones euros

El festival atribuye a la cita 1.150 empleos directos y casi 1.700 indirectos en el entorno

Lunes 03 de Agosto de 2026

SonRías Baixas ha cerrado su 23ª edición tras reunir a unas 25.000 personas durante tres días en el recinto de As Lagoas, en Bueu. La organización sostiene que la cita refuerza su posición entre los grandes festivales del verano gallego y del noroeste peninsular, después de una programación en la que han participado, entre otros, La M.O.D.A., La Pegatina, Zahara con su formato Rave, Alcalá Norte, Ultraligera, Veintiuno, Biznaga y Barry B.

El festival cifra en cinco millones de euros el impacto económico de la edición de 2026. Esa estimación, añade la organización, se ha traducido en actividad para la hostelería, el comercio y el turismo local, además de contribuir a la proyección de Bueu, O Morrazo y las Rías Baixas como destino. SonRías Baixas también atribuye al evento la generación de 1.150 empleos directos y de casi 1.700 indirectos.

La dirección del festival defiende que el crecimiento de los últimos años se ha apoyado en un modelo de aforo equilibrado y en una experiencia centrada en el público. Jordi Lauren, director de SonRías Baixas, afirma que esta edición confirma que el certamen ha encontrado “su propio modelo” y sostiene que la prioridad no pasa por ser el festival más grande, sino por consolidar un proyecto con identidad propia. En esa misma línea, añade que la organización quiere mantener un formato estable y una programación que permita asistir a todos los conciertos y descubrir nuevos artistas.

Lauren vincula además el desarrollo del festival al trabajo conjunto con las administraciones públicas y las entidades colaboradoras. A su juicio, esa cooperación ha permitido consolidar un proyecto con retorno económico y social para Bueu y para el conjunto de la comarca.

La organización subraya también la relación del festival con el territorio. El recinto de As Lagoas, situado junto al mar y rodeado de zonas verdes, forma parte de la identidad de SonRías Baixas, que presenta ese espacio como uno de los elementos diferenciales de la experiencia del público durante los días de más calor del verano.

En el plano artístico, SonRías Baixas insiste en el carácter diverso e intergeneracional de su cartel. El festival asegura que en esta edición ha vuelto a reunir a público llegado de distintos puntos de Galicia y del resto de España, con una programación que ha combinado nombres consolidados con propuestas de la nueva escena estatal y con presencia de talento gallego.

La organización añade que ha mantenido medidas orientadas a una experiencia accesible, sostenible e inclusiva, con iniciativas de concienciación ambiental, reciclaje y espacios dirigidos al bienestar y la seguridad de los asistentes.

El cierre de la edición estuvo marcado por la última jornada de conciertos. La actividad comenzó al mediodía con la tradicional sesión vermú, en la que participaron Quinkillada, con una propuesta entre el ska, la cumbia y la verbena, y Coolnenas, con una sesión que transitó entre techno, pop y electrónica.

Ya por la tarde, la programación arrancó en la Zona Gastro con Duendeneta Dilleis antes del concierto de Alizza. La artista madrileña presentó un repertorio situado entre el pop alternativo y el R&B, en contraste con el giro posterior del cartel.

Ese cambio llegó con Biznaga. La banda madrileña llevó al escenario un directo de punk contemporáneo en el que sonaron temas como “El entusiasmo”, “El futuro sobre plano” y “La gran renuncia”, recibidos por el público como algunos de los momentos más coreados de la jornada.

Después actuó Gara Durán en el escenario Turismo Rías Baixas. La cantante, compositora y pianista madrileña presentó un concierto de tono intimista al atardecer, antes de uno de los pases más esperados del día.

La M.O.D.A. regresó a SonRías Baixas con un concierto que la organización sitúa entre los momentos centrales de esta 23ª edición. El grupo de Burgos interpretó canciones como “Héroes del sábado”, “1932” y “San Felices”, además de cerrar con “Mañana voy a Burgos”, en una actuación que combinó sus pasajes de mayor intensidad con otros más contenidos.

Tras ellos fue el turno de Mr. Kilombo, que llevó al recinto un directo marcado por la mezcla de estilos y por la cercanía con el público. La recta final quedó en manos de La Pegatina, que encadenó buena parte de su repertorio en un concierto de más de una hora con ska, rumba y ritmos festivos, entre saltos, pogos, confeti y coros multitudinarios.

El cierre definitivo de la 23ª edición llegó con los mexicanos Sonido Gallo Negro, que llevaron a As Lagoas su propuesta de cumbia psicodélica, rock y sonidos latinoamericanos. Después tomó el relevo NDLR con una sesión de electrónica que mantuvo la actividad en el recinto hasta las tres de la madrugada.

La organización asegura que el festival se desarrolló con normalidad y sin incidentes reseñables. También agradece la implicación de administraciones públicas, entidades colaboradoras, patrocinadores, empresas proveedoras, equipos técnicos, voluntariado y profesionales vinculados al evento.

SonRías Baixas está promovido por la productora PlayPlan, responsable también de BIGSOUND Pontevedra, Festival do Pasatempo y Fumega Fest. El festival cuenta con apoyo de la Xunta de Galicia, a través de la Axencia Galega de Turismo, dentro de Concertos do Xacobeo, además de la colaboración de Galicia Calidade y Xacobeo 2027, la colaboración institucional del Concello de Bueu y el patrocinio de la Deputación de Pontevedra y Turismo Rías Baixas, mediante la marca Rías Baixas Fest.