Reino Unido vigilará con tobilleras antialcohol a 7.300 condenados durante el Mundial

El Gobierno endurece el control ante el repunte de violencia y altercados ligados al consumo en partidos importantes

Martes 23 de Junio de 2026

El Gobierno británico obligará a unos 7.300 condenados, ya sea excarcelados o con penas en la comunidad, a llevar dispositivos en el tobillo capaces de detectar consumo de alcohol durante el Mundial de fútbol. La medida se aplicará mientras las fuerzas policiales y las autoridades locales preparan un refuerzo de medios ante el aumento de actividad ligado al torneo.

Estos dispositivos analizan el sudor del usuario y envían una alerta al personal de libertad vigilada si detectan ingesta de alcohol. El Ejecutivo británico sostiene que la tecnología tiene precisión suficiente para diferenciar entre una persona que simplemente está en un pub o en un lugar donde hay alcohol y otra que ha bebido.

Los portadores del dispositivo pueden acudir a bares, pubs y otros locales de hostelería, pero no consumir alcohol si tienen una prohibición judicial. Si incumplen esa condición, pueden sufrir consecuencias penales. El ministro británico de prisiones, libertad vigilada y reducción de la reincidencia, Lord Timpson, afirmó que los grandes acontecimientos deportivos deben ser una ocasión para disfrutar del juego y no para episodios de violencia y altercados vinculados al alcohol. Añadió que llevar esta tecnología en el tobillo sirve como aviso para los infractores y les recuerda que un incumplimiento puede llevarles a prisión.

Cuando comenzó el torneo, unas 5.000 personas ya llevaban colocado uno de estos dispositivos. El Gobierno prevé instalar otros 2.300 este verano hasta alcanzar alrededor de 7.300 usuarios durante el Mundial. Además, anunció que decenas de miles de condenados más llevarán este sistema en los próximos tres años.

El Ejecutivo también va a introducir la presunción de que todas las personas que salgan de prisión lleven un dispositivo al quedar en libertad como parte de un régimen intensivo de supervisión con el servicio de libertad vigilada.

El Gobierno vincula esta decisión con los incidentes de violencia, alteraciones del orden y conductas antisociales que suelen rodear algunos partidos importantes. La Oficina Nacional de Auditoría calcula que los daños relacionados con el alcohol suponen un coste anual de 21.000 millones de libras para la economía británica.

Los datos oficiales añaden que las personas condenadas por los tribunales a no beber han permanecido sobrias el 97% de los días desde que esta tecnología empezó a desplegarse en 2020.

La medida llega además en un momento de fuerte actividad para la hostelería británica ligada al fútbol. Las reservas para ver en locales públicos el primer partido de Inglaterra en el Mundial aumentaron un 293% la semana pasada, el pasado 17 de junio. Ese repunte puede traducirse en más vigilancia sobre el consumo en bares y pubs durante grandes eventos y anticipa un uso más amplio de herramientas tecnológicas para controlar incidentes asociados al alcohol, con posibles efectos sobre operadores del sector de bebidas y del canal hostelero.