Los alcornocales sostienen un negocio de 1.500 millones y frenan el avance del fuego
AECORK e ICSuro vinculan la extracción de corcho con la gestión del monte y la protección del bosque mediterráneo
miércoles 24 de junio de 2026

España afronta el verano con una nueva campaña de incendios forestales marcada por las altas temperaturas, la sequía y los efectos del cambio climático. Ante esa situación, AECORK, la Asociación de Empresarios Corcheros de Cataluña, e ICSuro, el Instituto Catalán del Corcho, sitúan a los alcornocales entre las defensas naturales más eficaces del bosque mediterráneo cuando existe una gestión activa ligada al aprovechamiento del corcho.
Ambas entidades recuerdan que España alberga más de 500.000 hectáreas de alcornocales, lo que equivale a aproximadamente una cuarta parte de la superficie mundial de este ecosistema. Añaden además que España y Portugal concentran más del 60% de los alcornocales del planeta y más del 70% de la producción mundial de corcho.
Para AECORK e ICSuro, el valor de estos bosques va más allá de su peso ambiental. Sostienen que los alcornocales actúan como una barrera natural frente a la desertificación, la pérdida de biodiversidad y los incendios forestales, y subrayan que esa función depende en buena medida de que el monte mantenga actividad económica y seguimiento continuado.
La extracción de corcho ocupa un lugar central en ese modelo. Las dos organizaciones explican que se trata de una práctica que se realiza sin talar el árbol y que favorece la conservación del bosque a largo plazo. Esa actividad, añaden, impulsa labores de mantenimiento, acceso y vigilancia del monte, lo que ayuda a reducir la acumulación de combustible vegetal y rebaja la vulnerabilidad ante incendios de gran intensidad.
WWF cifra en alrededor de 1.500 millones de euros anuales la cadena de valor asociada a los alcornocales en los países productores mediterráneos. Ese volumen económico convierte al sector, según las entidades corcheras, en una fuente de actividad y empleo para numerosas zonas rurales, donde la continuidad del aprovechamiento forestal resulta determinante para sostener el cuidado del territorio.
Otro de los argumentos que ponen sobre la mesa es la propia biología del alcornoque. AECORK e ICSuro señalan que su corteza de corcho actúa como aislante natural frente a las altas temperaturas, una característica poco común entre las especies forestales mediterráneas. Gracias a esa protección, afirman, muchos ejemplares pueden sobrevivir incluso después de incendios severos y conservar su capacidad de regeneración.
Las dos entidades añaden que distintos estudios forestales han identificado a los alcornocales como uno de los ecosistemas mediterráneos con mayor capacidad de recuperación tras el fuego. Esa resistencia, unida a la gestión del monte, refuerza su papel en la prevención y en la conservación del paisaje forestal.
Los alcornocales también figuran entre los ecosistemas con mayor biodiversidad de la Unión Europea. Según explican AECORK e ICSuro, albergan miles de especies de flora y fauna y sirven de hábitat para especies como el lince ibérico, el águila imperial ibérica, además de numerosas aves, polinizadores y mamíferos.
A esa función ecológica se suma su papel en la captura de carbono, la conservación del suelo y la regulación hídrica. Las entidades consideran que estas funciones adquieren más valor en un escenario de presión climática sobre los bosques mediterráneos, donde la pérdida de cubierta forestal tiene efectos directos sobre el equilibrio del territorio.
Pese a ello, advierten de que la continuidad de estos ecosistemas depende de que sigan siendo sostenibles desde el punto de vista económico para las comunidades que los gestionan. En esa línea, sostienen que el corcho no debe entenderse solo como una materia prima vinculada al vino, sino como la base de un sistema de aprovechamiento renovable que permite mantener vivo el bosque.
La extracción puede realizarse durante más de un siglo de vida productiva del árbol sin necesidad de talarlo, según indican ambas entidades. Ese dato refuerza, a su juicio, la idea de que conservación y actividad económica pueden avanzar juntas cuando el uso del monte se apoya en prácticas sostenibles.
Joan J. Puig, presidente de ICSuro y AECORK, afirma que proteger un bosque pasa por asegurar que siga teniendo valor para las personas que lo gestionan. En su opinión, el corcho permite conservar los alcornocales, generar actividad económica en el medio rural y mantener ecosistemas con un papel fundamental en la prevención de incendios forestales.
AECORK agrupa desde 1977 a empresas dedicadas a la fabricación y comercialización de productos de corcho, en especial tapones para el sector vitivinícola. La asociación representa al sector corchero catalán y reúne a compañías con presencia en los principales mercados internacionales del vino.
ICSuro, creado en 1991 como fundación sin ánimo de lucro, actúa como centro de referencia en investigación, innovación y transferencia de conocimiento para el sector corchero en Cataluña. La entidad trabaja con administraciones, empresas y centros de investigación para impulsar la sostenibilidad, la calidad y la proyección internacional del corcho natural.