El cambio climático empieza a borrar cien años de calendario en los viñedos alemanes
El calor dejó uvas más pequeñas y menos jugo en regiones clave del vino alemán
miércoles 30 de septiembre de 2026

La vendimia en las zonas vitícolas alemanas ha terminado antes de que empiece octubre y, de acuerdo con los datos del sector, se ha adelantado como no había ocurrido desde que existen registros. El verano seco y caluroso ha dejado menos uva en varias comarcas. En Franconia, una de las principales regiones productoras del país, se calcula una cosecha de unos 320.000 hectolitros, frente a algo más de 432.000 el año pasado, lo que supone cerca de un cuarto menos. En el Sarre, la asociación regional de viticultores prevé una caída de entre el 35% y el 40%.
El adelanto de la maduración ha sido muy claro. En Franconia y en la Alta Mosela, los primeros cortes comenzaron ya en agosto. La Asociación de Viticultores de Franconia sitúa la plena madurez de la uva en el pasado 1 de septiembre, alrededor de 18 días antes de la media habitual. Entre la floración y la vendimia pasaron unos 85 días, frente a los 100 que tradicionalmente marcaban el ritmo de la campaña.
La cooperativa Winzergemeinschaft Franken realizó la recogida entre el 27 de agosto y el pasado 19 de septiembre. Fueron 21 días de trabajo, el plazo más corto de su historia. El enólogo Kilian Scheuring atribuye esa rapidez a que las distintas variedades alcanzaron su punto óptimo de maduración de forma inusual y casi al mismo tiempo, empujadas por el calor y las horas de sol.
La menor cosecha está relacionada con el tamaño de la uva. El sector describe bayas más pequeñas y con menos jugo, una consecuencia habitual cuando falta agua durante buena parte del ciclo vegetativo. En Franconia, el rendimiento por hectárea baja de 72 a 55 hectolitros. Entre enero y septiembre cayeron en algunas zonas unos 225 litros por metro cuadrado, aproximadamente la mitad de lo normal en esas fechas.
El Instituto Alemán del Vino vincula esta situación al estrés hídrico, sobre todo en las plantaciones jóvenes. En esas viñas, las raíces aún no han profundizado lo suficiente y la capacidad para buscar agua en capas bajas del suelo es menor. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el recorte no es igual en todas las explotaciones y por qué algunas fincas soportan mejor un verano seco que otras.
En el Sarre, la organización de viticultores habla de una reducción del 35%-40%, aunque en algunos productores las pérdidas comunicadas van del 15% al 60%. Esa horquilla muestra que el impacto depende mucho de cada parcela y de factores como la edad de la viña, la reserva de agua del terreno y la exposición al calor.
Para el negocio del vino, la rebaja de volumen en dos zonas relevantes de Alemania puede ir más allá del campo. Con menos uva y menos vino disponible, bodegas, cooperativas y distribuidores pueden contar con menos producto para la próxima salida al mercado. Si la demanda se mantiene, una cosecha más corta suele traducirse en menos margen de maniobra para el surtido y en presión al alza sobre los precios, tanto en origen como en la distribución.
En el plano meteorológico, el calor ha acompañado a la recta final de la campaña. Entre este martes, 29 de septiembre, y este miércoles, 30 de septiembre, las máximas se mueven entre 23 y 29 grados en la mitad suroeste de Alemania, con valores próximos a 30 grados en el Alto Rin. Para este jueves, 1 de octubre, los meteorólogos esperan chubascos y tormentas aisladas entrando por el oeste, con los acumulados más altos también en esa parte del país.
Después, las temperaturas diurnas quedarían entre 16 y 24 grados y las nocturnas bajarían a entre 11 y 5 grados. Para la vid, esa lluvia llega tarde, pero puede ser un primer alivio para unos suelos muy secos tras meses con poca precipitación.
El adelanto de la vendimia encaja además en una tendencia de fondo. En la actualidad, entre la floración y la recogida transcurren de media unos 96 días en Alemania, frente a los cerca de 102 días observados entre 1971 y 2000.