Renania-Palatinado reclama al Gobierno alemán menos trabas para sostener al campo
Pide alivio fiscal para destilerías, otra autorización de fipronil y nuevas reglas para financiar las denominaciones del vino
jueves 24 de septiembre de 2026

Renania-Palatinado ha llevado a la Conferencia de Ministros de Agricultura de Alemania, que se celebra en Wurzburgo entre este miércoles, 23 de septiembre, y este viernes, 25 de septiembre, tres peticiones dirigidas al Gobierno federal: aliviar la carga administrativa y fiscal de las pequeñas destilerías, autorizar de nuevo de forma excepcional un fitosanitario con fipronil contra el gusano de alambre y cambiar la financiación de las indicaciones geográficas protegidas del vino. La ministra regional de Agricultura, Viticultura, Medio Ambiente y Bosques, Christine Schneider, defendió este jueves, 24 de septiembre, que esas medidas buscan apoyar la producción agraria y mantener herramientas que el campo considera necesarias.
Schneider afirmó que los agricultores aportan seguridad en el suministro de alimentos, empleo de proximidad y conservación del paisaje rural, y añadió que la administración debe reducir trámites cuando no aporten valor. También sostuvo que, cuando determinados productos fitosanitarios sean necesarios para producir alimentos de forma duradera, los productores deben poder contar con medios eficaces.
La primera de las propuestas se centra en las pequeñas destilerías. Renania-Palatinado pide que el Estado federal eleve de 300 a 600 litros de alcohol puro el contingente anual de destilación para este tipo de negocios. Además, reclama un tipo impositivo reducido y que queden fuera de la subida del impuesto sobre el alcohol del 20% aprobada por el Consejo de Ministros federal el pasado junio. El Gobierno regional afirma que la normativa de la Unión Europea deja margen para aplicar ese trato diferenciado.
La región justifica esa petición por la presión económica que, a su juicio, soportan estas empresas desde el fin del monopolio del alcohol. Schneider señaló que muchas de esas destilerías ayudan a conservar los prados tradicionales de frutales porque aprovechan fruta que no entra en el circuito de venta para consumo directo. Esos espacios sirven de refugio para numerosas especies animales y están ligados a la biodiversidad rural, añadió la ministra.
Si esta propuesta sale adelante, podría rebajar la presión fiscal sobre pequeños elaboradores de aguardientes y otros destilados, un segmento muy ligado a pymes y al aprovechamiento de fruta local. También cambiaría las reglas de producción para negocios con volúmenes reducidos, algo seguido de cerca por el sector de las bebidas alcohólicas en regiones con destilación artesanal o semindustrial.
La segunda iniciativa de Renania-Palatinado pide una nueva autorización de emergencia para el uso de fipronil en productos fitosanitarios contra el gusano de alambre. El ministerio regional recuerda que esa plaga puede arrasar cosechas enteras de maíz, patata y hortalizas de raíz. En el caso de la patata, la región considera que disponer de tratamientos eficaces es necesario para mantener la producción nacional.
Junto a esa autorización puntual, el Gobierno regional plantea una solución más amplia. En su propuesta pide que, a largo plazo, se aprueben de manera ordinaria productos adecuados, que a corto plazo se estudien nuevas autorizaciones de emergencia y que los nuevos métodos y estrategias de control lleguen con rapidez a las explotaciones. También solicita al Ejecutivo federal un programa nacional de investigación aplicada para regular plagas problemáticas, no solo el gusano de alambre, sino también otras especies que afectan a distintas zonas agrícolas.
La tercera petición se refiere al vino y a las figuras de origen protegidas. Renania-Palatinado reclama que, dentro del próximo cambio de la normativa del vino en Alemania, el Estado federal presente reglas para la financiación mediante contribuciones de las asociaciones de productores reconocidas. El objetivo es que todas las personas físicas y jurídicas que comercialicen productos vitivinícolas con una indicación geográfica protegida o una denominación de origen protegida contribuyan de forma equitativa a los gastos que generan esas entidades, aunque no formen parte de ellas, y que el sistema mantenga una tramitación simple.
Schneider considera que un sistema de origen que funcione necesita que esas asociaciones tengan capacidad financiera estable, ya que su trabajo beneficia al conjunto del vino de cada zona. La ministra añadió que las menciones protegidas son muy relevantes para vender especialidades regionales y señaló que en Renania-Palatinado esa cuestión afecta de lleno al viñedo.
En ese land hay seis zonas vitivinícolas reconocidas por la Unión Europea como denominaciones de origen protegidas: Pfalz, Rheinhessen, Mosel, Nahe, Ahr y Mittelrhein. A ellas se suman nueve áreas de Landwein reconocidas como indicaciones geográficas protegidas. Cualquier cambio en la financiación o en la gestión de esas figuras podría tener efectos directos en bodegas, comercializadoras y asociaciones que trabajan con vinos amparados por esos nombres.
La Conferencia de Ministros de Agricultura reúne dos veces al año a los responsables del ramo de los Länder alemanes y a los senadores de las ciudades-estado. El Gobierno federal asiste a las reuniones, pero no tiene derecho de voto.