La prohibición del alcohol canadiense golpea a la hostelería de Estados Unidos
La patronal avisa de problemas en precios, pedidos y oferta por la guerra comercial con Canadá
martes 29 de septiembre de 2026

La entrada en vigor este martes, 29 de septiembre, de la prohibición de importar a Estados Unidos determinados productos canadienses, entre ellos algunas bebidas alcohólicas, añade presión sobre la hostelería estadounidense en plena preparación de la campaña navideña. La coalición Toasts Not Tariffs, que reúne a 59 grupos del sector del alcohol en EE UU, advirtió de que la medida tendrá efectos en restaurantes, bares y comercios.
La organización señaló que la nueva prohibición sobre el alcohol canadiense se dejará sentir en todo el negocio hostelero del país en un momento de alta actividad comercial. También afirmó que la guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump contra Canadá ya ha pasado factura a productores estadounidenses de vino y destilados.
Las restricciones comenzaron a aplicarse a las 00.01 de la costa este de Estados Unidos. Además de algunas bebidas alcohólicas, afectan a subproductos lácteos, como el suero, y a motocicletas, entre otros bienes. La Administración de Trump ha recurrido a estas medidas para aumentar la presión sobre Ottawa en las negociaciones comerciales entre ambos países.
Toasts Not Tariffs defiende que la salida más útil sigue siendo un acuerdo negociado. La coalición pide que los vinos y espirituosos de EE UU vuelvan a los lineales canadienses, que se mantenga la capacidad de elección de los consumidores a ambos lados de la frontera y que las empresas de hostelería no sigan pagando las consecuencias de una disputa comercial ajena a su actividad diaria.
El aviso del sector llega en un momento delicado para el negocio de las bebidas. Una interrupción de los flujos entre Canadá y Estados Unidos puede alterar la disponibilidad de referencias y la planificación comercial de distribuidores, restaurantes y tiendas especializadas. También puede añadir tensión a precios, contratos y pedidos en un mercado muy integrado entre ambos países, con especial peso para el vino y los destilados.
La preocupación no se limita a los productos canadienses que dejan de entrar en Estados Unidos. La propia coalición sostiene que el conflicto ya ha afectado a productores estadounidenses, al perder espacio en las estanterías canadienses. Ese doble efecto, menos oferta canadiense en EE UU y menor presencia estadounidense en Canadá, complica la actividad de importadores, mayoristas y negocios de restauración que trabajan con surtidos transfronterizos.
Las ramas afectadas sostienen que las restricciones comerciales pueden causar un golpe severo en los sectores implicados, aunque varios expertos han advertido de que el efecto general sobre la economía canadiense podría ser más limitado. La diferencia entre ambas lecturas responde a la escala del análisis: para una empresa concreta, perder un mercado o una categoría de producto puede tener un impacto inmediato, mientras que en el conjunto de la economía el peso de esas partidas es menor.
Las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos se rompieron el pasado agosto, cuando Ottawa se levantó de la mesa tras recibir, según el primer ministro Mark Carney, condiciones de última hora planteadas por Washington. Entre ellas figuraban restricciones para que Canadá cerrara nuevos acuerdos comerciales con otros países.
Desde esa ruptura, Trump ha añadido varias rondas de aranceles y nuevas limitaciones a la entrada de productos canadienses en el mercado estadounidense. La prohibición aplicada este martes, 29 de septiembre, es el último paso de esa escalada.