España bate su récord de importación de vino con 64,5 millones de litros
Chile multiplica por siete sus ventas de vino a España y lidera las importaciones por volumen
viernes 2 de octubre de 2026

España importó 64,5 millones de litros de vino en el primer semestre de 2026, un 65,2% más que en el mismo periodo del año anterior, por un valor de 172,9 millones de euros, un 14,4% superior. Los datos de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, analizados por la Organización Interprofesional del Vino de España, muestran una subida mucho más intensa en volumen que en gasto y explican esa diferencia por el fuerte avance del vino a granel. El precio medio del conjunto del vino importado cayó un 30,8%, hasta 2,68 euros por litro.
El semestre deja además un reparto distinto entre los principales proveedores. Chile pasó a ser el primer suministrador por volumen, con 23,9 millones de litros, mientras Francia mantuvo una amplia ventaja en valor, con 93,6 millones de euros. Italia quedó en segunda posición en ambas clasificaciones, aunque con una evolución muy distinta según se mire el gasto o la cantidad comprada.
La comparación de los primeros semestres entre 2019 y 2026 sitúa las cifras de este año en el punto más alto de la serie tanto en volumen como en valor. Aun así, el récord en litros es ajustado. Los 64,47 millones de litros de 2026 superan en apenas 150.000 litros los 64,32 millones registrados en 2020. En cambio, la distancia en valor es amplia: en aquel primer semestre de 2020 el gasto rondó los 75 millones de euros, menos de la mitad que los casi 173 millones de 2026.
La evolución de los últimos años muestra cambios muy marcados en la relación entre volumen y precio. En el primer semestre de 2019, España importó 21,78 millones de litros por unos 93 millones de euros, con una media de 4,25 euros por litro. En 2020, el volumen se disparó hasta 64,32 millones, pero el valor bajó a unos 75 millones y el precio medio cayó a 1,17 euros por litro, el mínimo de la serie. En 2021, las compras volvieron a 22,63 millones de litros por unos 96 millones, con un precio medio de 4,23 euros. En 2022 subieron a 33,83 millones de litros y unos 141 millones de euros, con una media de 4,17 euros.
El máximo de precio medio se registró en 2023, con 5,81 euros por litro. Ese semestre, España importó 27,14 millones de litros y gastó alrededor de 158 millones de euros. En 2024 el volumen aumentó hasta 41,43 millones de litros, pero el gasto bajó a unos 142 millones y el precio medio retrocedió a 3,42 euros. En 2025 se importaron 39,02 millones de litros por unos 151 millones, a 3,87 euros por litro. La cifra de 2026 añade 25,45 millones de litros sobre ese último dato y deja el precio medio 1,19 euros por debajo del de 2025 y cerca de un 54% por debajo del máximo de 2023.
El papel de Chile resulta determinante para entender ese salto. Sus ventas a España alcanzaron 23,9 millones de litros, un 605% más que en el primer semestre de 2025, con 20,5 millones de litros adicionales. Si se compara ese aumento con los 25,45 millones de litros ganados por el conjunto de las importaciones, la aportación chilena explica en torno al 81% del avance neto en volumen.
Chile concentró cerca del 37% de todo el vino importado por España y suministró más litros que Italia y Francia juntas. En valor, sus operaciones rozaron los 14 millones de euros, un 387% más que un año antes, lo que le permitió subir hasta la tercera plaza entre los proveedores por facturación.
Francia siguió muy por delante en la clasificación económica, con 93,6 millones de euros, un 4,8% más. Esa cifra supone alrededor del 54,1% del valor total del vino importado. Su posición en volumen fue distinta: ocupó el tercer puesto, con 10,5 millones de litros, tras crecer un 49,3%. Italia registró 22,3 millones de euros, un 11,2% menos, y 10,8 millones de litros, casi sin cambios, con una bajada del 0,1%.
Por detrás de esos tres países, Portugal sumó 8,3 millones de euros; Alemania, 6,6 millones; Nueva Zelanda, 3,7 millones; Argentina, 3,2 millones; Australia, 3 millones, y Estados Unidos, 2,5 millones. A ello se añade una partida de 5,6 millones de euros bajo el epígrafe “Sin determinar”.
La clasificación por volumen ofrece un mapa distinto. Tras Chile, Italia y Francia, aparece Estados Unidos con 5,8 millones de litros. Le siguen Portugal, con 3 millones; Alemania, con 2,6 millones; Argentina, con 2,5 millones; Nueva Zelanda, con 1,8 millones; Australia, con 1,4 millones, y Sudáfrica, con 800.000 litros. El caso de Estados Unidos resume bien la diferencia entre cantidad y valor: vendió más litros que varios países europeos y oceánicos, pero ingresó menos euros que algunos de ellos.
La principal clave del semestre está en el granel. Esta categoría concentró 44,36 millones de litros, un 147,6% más, y 28,48 millones de euros, un 145,3% más. Su peso llegó al 68,8% del volumen total importado, aunque solo representó el 16,5% del valor. Es decir, casi siete de cada diez litros entraron en España como granel, pero su aportación al gasto fue mucho menor por su menor precio por litro.
La OIVE relaciona este aumento con los suministros procedentes de Chile. El precio medio del granel apenas bajó un 0,93%, hasta 0,64 euros por litro. Por eso, la caída del 30,8% en el precio medio del conjunto del vino no se debe a un abaratamiento similar del propio granel, sino al mayor peso de una categoría con un valor unitario muy inferior al de espumosos y envasados.
Las cuentas del semestre muestran además que el granel aumentó incluso más que el total importado. Esta categoría habría pasado de unos 17,92 millones de litros en el primer semestre de 2025 a 44,36 millones en 2026, con 26,44 millones de litros adicionales. Como el conjunto del vino ganó 25,45 millones, el resto de categorías redujo sus entradas en torno a un millón de litros, cerca de un 4,7%.
Dentro del granel, la mayor partida por valor correspondió al vino sin indicación geográfica protegida ni indicación de variedad, con 14,05 millones de euros, un 71,6% más. El granel con variedad alcanzó 13,06 millones tras subir un 371%. El granel con IGP llegó a 1,29 millones, un 308,4% más. En sentido contrario, el granel con DOP bajó un 73,9%, hasta 90.000 euros.
Si se amplía la serie entre 2018 y 2026, el granel registra un crecimiento medio anual compuesto del 25,6% en valor, frente al 8,1% del conjunto del vino. Dentro de esa categoría, el granel con variedad avanza a una media del 32,7% anual; el granel sin IGP ni indicación de variedad, al 24,3%, y el granel con IGP, al 10,9%. El único grupo con caída media es el granel con DOP, con un -10,1%.
Aunque el granel dominó el volumen, los espumosos fueron la categoría con mayor valor de importación. España destinó 69,52 millones de euros a estas compras, un 7,3% más, el 40,2% del gasto total en vino importado. El avance en euros se produjo pese a que el volumen bajó un 12,6%, hasta 4,21 millones de litros, equivalentes al 6,5% del total. En la serie 2018-2026, los espumosos anotan un crecimiento medio anual del 5,2% en valor.
La categoría de envasados sumó 65,50 millones de euros, un 4% más, con una cuota del 37,9% del valor total. Sus compras alcanzaron 12,61 millones de litros, un 7,7% más, mientras el precio medio bajó un 3,42%, hasta 5,19 euros por litro. Entre espumosos y envasados concentraron el 78,1% del gasto en importaciones de vino.
Dentro de los envasados, el vino con DOP fue la principal partida, con 41,97 millones de euros, aunque registró una caída del 4,2%. Los envasados con IGP llegaron a 6,56 millones, un 1,6% más. Los mayores avances se dieron en los vinos con variedad, que crecieron un 31,1% hasta 9,95 millones, y en los vinos sin IGP ni indicación de variedad, que subieron un 37,1% hasta 7,02 millones.
En el periodo 2018-2026, los envasados presentan un crecimiento medio anual compuesto del 8,6% en valor. La tasa se sitúa en el 10,2% para los vinos con DOP, en el 7,8% para los que tienen IGP y en el 18,1% para los vinos con variedad. Los envasados sin IGP ni indicación de variedad mantienen una tasa media anual negativa del 2%, pese al repunte registrado en el primer semestre de 2026.
El resto de categorías perdió peso. El vino de aguja cayó un 25,9%, hasta 5,99 millones de euros, con una cuota del 3,5% del total. El vino de licor bajó un 6,7%, hasta 2,63 millones, y representó el 1,5%. Las compras en formato bag-in-box descendieron un 11,2%, hasta 720.000 euros, con una participación del 0,4%.
Si se suman también los vinos aromatizados, los mostos y los vinagres, las importaciones españolas de productos vitivinícolas alcanzaron 225,91 millones de euros y 96,59 millones de litros en el primer semestre de 2026. Eso supone aumentos del 16,02% en valor y del 56,60% en volumen, con un precio medio de 2,34 euros por litro, un 25,92% menos.
Los vinos aromatizados siguieron una pauta distinta. Sus importaciones ascendieron a 30 millones de euros, un 21,15% más, y a 8,09 millones de litros, un 2,91% más. En este caso, el aumento del gasto fue muy superior al del volumen y el precio medio subió un 17,73%, hasta 3,71 euros por litro.
El vino concentró el 76,5% del valor y el 66,8% del volumen de todas las importaciones vitivinícolas españolas. En la comparación entre 2018 y 2026, su crecimiento medio anual compuesto fue del 8,1% en valor y del 14,5% en volumen, por encima del conjunto de productos vitivinícolas, que avanzó a una media del 7,6% en valor y del 9,7% en volumen.