Martes 02 de Junio de 2026
Brown-Forman ha pausado la producción en su destilería de Slane, en Irlanda, mientras ajusta su actividad a las condiciones del mercado y prepara la publicación de resultados que los inversores seguirán con atención esta semana. La decisión afecta a una planta que el grupo estadounidense compró en 2015 y en la que invirtió unos 50 millones de dólares para levantar una destilería moderna dentro del recinto histórico de Slane Castle Estate, en el condado de Meath.
La compañía, propietaria de Jack Daniel’s, explicó a Robb Report que la planificación de la demanda y las previsiones de producción forman parte habitual de su negocio y que, en este caso, se trata de adaptar los volúmenes a la situación actual. Brown-Forman añadió que dispone de suficiente whiskey en maduración para garantizar el suministro de Slane a sus clientes en todo el mundo.
El centro de visitantes seguirá abierto y las visitas continúan disponibles para operadores comerciales y clientes VIP. Sin embargo, un mensaje publicado por un empleado en redes sociales afirmó que la destilería cerraba “durante los próximos años”, algo que la empresa matizó después al señalar que cualquier reapertura dependerá de la evolución de la demanda y de las previsiones internas, aunque figura como una pausa temporal.
La medida llega en un momento delicado para Brown-Forman. En los últimos cinco años, sus acciones han pasado de 80 dólares a unos 25 dólares, según el texto difundido por The Drinks Business. En ese periodo, el grupo ha tenido que lidiar con aranceles, con un giro del consumo lejos del bourbon y con una caída de ventas tras el fin de la pandemia.
El año pasado, la empresa redujo un 12% su plantilla y vendió sus intereses en tonelería. Además, la familia Brown, que controla el grupo, interrumpió esta primavera unas conversaciones para fusionarse con Pernod Ricard por diferencias sobre el control futuro de la compañía. Después rechazó una oferta de compra valorada en 15.000 millones de dólares presentada por Sazerac.
La pausa en Slane se suma a otra decisión tomada este año por Brown-Forman en Escocia, donde detuvo la producción en su destilería Glenglassaugh, en Speyside, y trasladó parte de la actividad a un modelo compartido con Benriach. El grupo busca así ajustar su red industrial a un mercado más débil y con inventarios altos.
El sector del whiskey irlandés también atraviesa ajustes. En abril, Irish Distillers, filial de Pernod Ricard y productora de Jameson, paró la actividad en Midleton, en el condado de Cork. La empresa dijo entonces que reabriría este verano, aunque sin fijar fecha. También dejó sin completar una ampliación valorada en 250 millones de euros.
Los resultados que Brown-Forman presentará esta semana servirán para medir si estas medidas empiezan a ordenar su negocio o si la presión sobre el bourbon estadounidense y el whiskey irlandés sigue marcando su actividad comercial e industrial.