Martes 26 de Mayo de 2026
En Casas de Eufemia, en el interior de la provincia de Valencia y a poco más de 10 kilómetros de Requena, nace Viña de Eufemia, un proyecto vitivinícola que se presenta como una apuesta por la permacultura, la viticultura regenerativa y la vinificación con mínima intervención en la D.O. Utiel-Requena. La bodega sitúa su trabajo en una zona con una larga tradición de viñedo y pone el foco en la recuperación de parcelas viejas y en la continuidad de la labor que ya existía en el territorio.
La iniciativa no quiso arrancar desde cero. Sus socios optaron por continuar y recuperar el patrimonio que encontraron en la zona, con viñas viejas que en algunos casos superan los 80 años. Entre las variedades con las que trabajan figuran bobal, tardana y merseguera, además de macabeo y xarel·lo. La bodega explica que la casualidad llevó al equipo a desarrollar el proyecto en Requena, pero que la historia y el potencial de esas viñas hicieron crecer su compromiso con el territorio.
El proyecto comenzó con 5 hectáreas de viñedo y se amplió después hasta 20. La previsión es alcanzar en breve las 50 hectáreas. Viña de Eufemia sigue buscando nuevas parcelas de viñas viejas para incorporarlas a su trabajo y, al mismo tiempo, colabora con varios viticultores de la zona a los que compra uva y con los que trabaja de forma directa para trasladar su manera de entender el viñedo.
Desde la bodega subrayan su vínculo con la bobal, variedad histórica de la D.O. Utiel-Requena. “Nos hemos enamorado de las viñas antiguas de bobal. Estas cepas de más de 80 años no son solo viñas, son memoria de esta tierra”, afirman. La bobal ha sido durante años una uva subestimada, utilizada para dar cuerpo y color a otros vinos, pero Viña de Eufemia la presenta como una variedad con potencial, adaptada durante siglos al clima continental extremo de la comarca.
La bobal y el resto de variedades locales son el centro del proyecto. En la actualidad, la bodega elabora tres vinos tranquilos bajo la D.O. Utiel-Requena: Balsa, un blanco de xarel·lo, tardana y macabeo; Carrascal, un rosado de bobal; y Noria, un tinto mayoritariamente de bobal. También produce 8 cavas, en su mayoría ya con certificación ecológica, y muchos de ellos con la calificación de guarda superior.
La bodega ha empezado con 20.000 botellas y calcula que la proyección a medio plazo será de 100.000 botellas entre vinos tranquilos y cavas. El límite que se marca a futuro es de 300.000 botellas. El objetivo, según explica, es aportar valor a la zona y trabajar para conservar su historia, su entorno e impulsar su sector vitivinícola.
El equipo arrancó con dos trabajadores y prevé llegar en los próximos meses a 6 personas fijas en plantilla, una vez se complete la ampliación del proyecto. La empresa vincula ese crecimiento a la evolución de sus viñedos y a la incorporación de nuevas parcelas, siempre bajo la misma filosofía de trabajo.
Los fundadores de Viña de Eufemia sostienen que la tierra no es un recurso que explotar, sino un ser vivo con el que colaborar. Por eso apuestan por la permacultura, un sistema de diseño agrícola que imita el funcionamiento de los ecosistemas y que, en su caso, se aplica a una agricultura sostenible y regenerativa. “Queremos crear ecosistemas vivos en nuestros viñedos, fomentar la diversidad de especies, regenerar lo que durante años se ha agotado y devolver a esta tierra algo de todo lo que nos va a dar”, explican desde la bodega.
Añaden que su objetivo es crear ecosistemas en los que la viña conviva con otras especies y el suelo respire, para que el vino lleve dentro el carácter del territorio. En las parcelas que trabajan, y también en las de los viticultores con los que colaboran, las cubiertas vegetales, los árboles, los arbustos y los animales forman parte del paisaje cotidiano.
Entre las cepas plantan olivos y frutales que dan sombra y protegen del viento, dentro de un sistema agroforestal que crece de forma gradual. Las hierbas, las flores silvestres y las leguminosas cubren el suelo y aportan vida, estructura y una mejor retención del agua. A ello se suman rebaños locales de ovejas y cabras, que contribuyen a la fertilización del suelo.
La bodega presenta esta forma de trabajar como una manera de revertir la explotación que durante años se ha hecho del suelo agrícola y de conservar el paisaje para expresar el territorio a través de sus vinos. Esa misma idea se traslada a la elaboración, que sigue una línea de mínima intervención: vendimia manual, fermentación con levaduras autóctonas, vinificación en acero inoxidable, huevos de cerámica, fudres y barricas según las necesidades de cada variedad y cada vendimia, y uso mínimo de sulfitos.
Viña de Eufemia nació con la compra de 5 hectáreas de viña vieja en Casas de Eufemia y, tras las primeras pruebas, lanzó al mercado su primera añada de vinos tranquilos, la 2025. Los socios proceden de España, Suiza, Alemania, Croacia, Italia y Francia, y comparten el objetivo de conservar el patrimonio vitivinícola de una zona histórica como Requena para la elaboración de vino bajo criterios de permacultura, viticultura regenerativa y vinificación de mínima intervención.
Las primeras pruebas confirmaron, según la bodega, el potencial para elaborar vinos de calidad y llevaron a ampliar la inversión y la apuesta hasta las 20 hectáreas actuales. La empresa mantiene abierta la búsqueda de nuevas parcelas y trabaja con la idea de seguir creciendo en la comarca sin abandonar el modelo con el que ha arrancado.