Martes 05 de Mayo de 2026
Un equipo de investigación ha identificado en la vid un mutante enano ligado a la síntesis de brassinosteroides y ha confirmado su función mediante edición génica con CRISPR/Cas9. El trabajo, publicado este lunes en Theoretical and Applied Genetics, sitúa el hallazgo en un gen del cromosoma 14, VviBR6OX1, y abre una vía para obtener plantas más compactas, algo útil para la mecanización del viñedo y para densificar las plantaciones.
El estudio parte de una línea de vid obtenida en cruces del programa de mejora de Cornell University. Las plantas mutantes presentaban hojas más pequeñas, pecíolos cortos e internudos reducidos. Los autores analizaron la segregación de esos rasgos en descendencias obtenidas por autopolinización y comprobaron que el porte enano seguía un patrón mendeliano recesivo, compatible con un único locus.
A partir de ahí, el equipo combinó análisis de asociación con marcadores genéticos y secuenciación de ARN en grupos de plantas altas, intermedias y enanas. Esa estrategia permitió acotar la región implicada en el cromosoma 14 y señalar como candidata a VviBR6OX1, un gen que codifica una enzima del tipo citocromo P450 implicada en la biosíntesis de brassinosteroides, hormonas vegetales que regulan el crecimiento.
Los investigadores encontraron dos deleciones dentro del gen: una de 12 pares de bases en el exón 1 y otra de 9 pares de bases en el exón 4. Según el análisis realizado sobre germoplasma de Vitis, la deleción de 9 pares de bases es la que con más probabilidad explica el porte enano observado en el mutante natural.
Para comprobarlo, recrearon plantas similares mediante CRISPR/Cas9 al inactivar VviBR6OX1 en vid. El resultado fue un fenotipo muy parecido al del mutante natural, con reducción del tamaño general de la planta. Además, al editar también VviBR6OX2, otro gen relacionado con la misma ruta hormonal, obtuvieron plantas todavía más compactas.
Los autores señalan que este hallazgo aporta una base genética para modificar la arquitectura de la vid con fines agronómicos. Entre los usos posibles citan la plantación a mayor densidad y una gestión más sencilla del viñedo, con menos necesidad de trabajo manual. El estudio también refuerza el papel de los brassinosteroides como una vía genética útil para seleccionar variedades con porte más manejable sin recurrir solo a técnicas tradicionales de mejora.