Sale a subasta una botella de Château d’Yquem 1811 por 60.000 euros

El vino blanco más caro del mundo, con apenas una decena de ejemplares autenticados, busca nuevo dueño cerca de Montpellier

Lunes 04 de Mayo de 2026

Una botella de Château d’Yquem 1811 saldrá a subasta el 31 de mayo cerca de Montpellier. La casa Farran Enchères la pondrá a la venta con una puja inicial de 60.000 euros. Se trata de un ejemplar muy poco común, ligado a uno de los añadas más conocidas de la historia del vino y que en su día fue la botella de vino blanco más cara del mundo.

El vino procede de Sauternes, en Burdeos, y pertenece a una cosecha que suele citarse como una de las mejores del siglo XIX. El año 1811 recibió el nombre de “año del cometa” por el paso de un astro visible entonces, un hecho que quedó unido a varias producciones vinícolas de esa vendimia. Las condiciones meteorológicas favorecieron una maduración muy particular de la uva y dieron lugar a vinos con gran capacidad de guarda.

Château d’Yquem es el único blanco de Burdeos clasificado como Premier Grand Cru en la clasificación de 1855. Su fama se apoya en la longevidad de sus botellas y en la regularidad con la que ha mantenido su prestigio durante generaciones. En el caso del 1811, los especialistas calculan que solo quedan alrededor de una decena de botellas autenticadas.

La última cata documentada de este vino se remonta a 1998. Entonces, el crítico Michael Broadbent describió un vino con notas de frambuesa y crema, con profundidad y un final seco. Esa referencia sigue alimentando el interés por este tipo de piezas, que combinan valor histórico, rareza y estado de conservación.

La botella que sale ahora al mercado pertenece a la colección del sumiller Christian Vanneque, antiguo responsable en La Tour d’Argent. La compró en 2011 a The Antique Wine Company por 117.000 dólares, cantidad con la que pasó a figurar como la botella de vino blanco más cara del mundo según Guinness World Records.

Antes de llegar a la subasta, el ejemplar fue examinado en el château y certificado como auténtico, según la información facilitada por la casa vendedora. La pieza presenta nivel bajo en el cuello, etiqueta gastada por el tiempo y cápsula renovada. También conserva una botella soplada a boca, un rasgo habitual en piezas antiguas que ayuda a situarla en su época.

La venta se celebrará cerca de Montpellier y apunta a atraer tanto a coleccionistas como a compradores interesados en botellas singulares. En este tipo de lotes suelen convivir dos perfiles: quienes buscan conservar una pieza histórica y quienes quieren abrirla para comprobar qué queda de un vino nacido hace más de dos siglos.