Martes 27 de Enero de 2026
El acuerdo internacional para reducir el peso de las botellas de vino, conocido como Bottle Weight Accord (BWA), cumple dos años desde su lanzamiento por la Sustainable Wine Roundtable (SWR). Este pacto reúne a 20 empresas del sector, responsables de la producción y comercialización de más de 2.500 millones de botellas, lo que representa cerca del 9% de las ventas mundiales de vino.
El objetivo principal del BWA es disminuir el peso medio de las botellas de vino a 420 gramos antes de que finalice 2026. Cuando se puso en marcha en noviembre de 2023, el peso medio era de 550 gramos. En el primer año, la media bajó a 451 gramos y, al cierre de 2025, se sitúa ya en 430 gramos, muy cerca del objetivo marcado.
Entre los nuevos firmantes del acuerdo figuran Bodega Beronia, Domaine Bousquet, Ellis Wines, Guy Anderson Wines y la Société des alcools du Québec (SAQ). Marie-Hélène Lagacé, vicepresidenta de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social Corporativa en SAQ, ha explicado que la adhesión a este acuerdo refuerza su compromiso con la reducción del impacto ambiental del sector y con la colaboración entre empresas para alcanzar objetivos comunes.
La reducción del peso de las botellas ha tenido un efecto directo sobre las emisiones de dióxido de carbono. En los dos años transcurridos desde el inicio del acuerdo, se calcula que se han evitado cerca de 440.000 toneladas de CO₂. Esta cifra equivale a las emisiones anuales de unas 73.000 viviendas o ciudades como Cambridge en Reino Unido, Hollywood en California o Bergamo en Italia.
El acuerdo también tiene consecuencias económicas. La introducción en Reino Unido del sistema Extended Producer Responsibility (EPR), que grava a los productores por los residuos generados por sus envases, ha impulsado a muchas empresas a sumarse al BWA. Si todas las reducciones logradas hasta ahora hubieran estado sujetas a las tasas EPR británicas, los participantes habrían ahorrado unos 58 millones de libras en tasas evitadas. Se prevé que sistemas similares se implanten pronto en otros países europeos y en algunos estados norteamericanos.
Además del ahorro en tasas, varias empresas han informado de una reducción en los costes logísticos. Al utilizar botellas más ligeras es posible transportar más unidades por camión y reducir el gasto por botella en transporte. También se han observado menores costes de mantenimiento y reparación en los vehículos utilizados para el transporte.
Uno de los principales obstáculos identificados al inicio era la percepción dentro del sector de que los consumidores asocian las botellas pesadas con vinos de mayor calidad. Sin embargo, estudios recientes y la experiencia directa de los miembros del BWA indican que el peso del envase apenas influye en la decisión de compra para la mayoría de consumidores. No se han registrado caídas en ventas tras la adopción de botellas más ligeras.
La disponibilidad de botellas ligeras ha sido otro problema señalado por algunos productores, especialmente fuera de Europa. Sin embargo, el aumento progresivo de la demanda está llevando a los fabricantes a ampliar su oferta y facilitar el acceso a estos envases.
Aunque la mayor parte del avance se ha producido entre vinos económicos y gama media, algunos productores premium también han reducido el peso de sus botellas sin observar efectos negativos sobre sus ventas. Un distribuidor británico ha informado que bodegas tradicionales del Ródano han pasado de utilizar botellas cercanas a los 600 gramos a otras alrededor de 380 gramos.
El proceso para cambiar el tipo de botella requiere ajustes logísticos y operativos importantes, sobre todo para grandes grupos internacionales. Un productor sudamericano ha logrado reducir el peso del envase principal para una marca global desde 475 hasta 420 gramos, lo que ha supuesto modificar etiquetas, cápsulas y embalajes en varios mercados.
El acuerdo actual finalizará en noviembre de 2026. La SWR prevé realizar nuevas investigaciones durante ese año para valorar si es posible fijar un objetivo aún más bajo para el peso medio o incluir otros aspectos como el contenido reciclado del vidrio. Actualmente ya existen botellas entre 300 y 370 gramos utilizadas por algunos miembros.
La Sustainable Wine Roundtable agrupa a más de 130 entidades relacionadas con toda la cadena productiva del vino: desde viticultores hasta minoristas, pasando por proveedores y académicos. Su labor consiste en promover iniciativas conjuntas como el BWA para avanzar hacia una industria vitivinícola más sostenible tanto desde el punto ambiental como económico.