Solo un 13% de bodegas de EE UU prevé aumentar la compra de barricas este año

Martes 02 de Diciembre de 2025

La caída en la producción y el impacto de los aranceles llevan a un 46% a reducir sus compras

La última edición del informe Barrel & Oak, elaborado por WineBusiness Monthly, muestra una reducción en la compra de barricas por parte de las bodegas estadounidenses. El estudio, realizado entre el 9 de julio y el 4 de agosto, recoge las respuestas de responsables de bodegas de todo el país. Solo un 13% de los encuestados planea aumentar la compra de barricas para la próxima campaña, mientras que un 41% mantendrá el mismo volumen y un 46% prevé reducirlo. Entre quienes reducirán sus compras, la disminución media será del 28% respecto al año anterior. Este descenso supera el 30% en las bodegas que producen menos de 5.000 cajas anuales.

La caída en la compra de barricas se relaciona directamente con una menor producción de vino prevista para este año, especialmente en California, donde se espera una de las cosechas más bajas en casi dos décadas. Casi el 60% de las bodegas que compran menos barricas también están elaborando menos vino, y un 20% ha decidido recortar los gastos totales en elaboración. Además, varias bodegas han informado que disponen de barricas sin usar del año anterior y un 10% está utilizando más productos alternativos a la barrica tradicional.

El informe también analiza el impacto de los aranceles sobre los programas de uso de roble. Un 44% de las bodegas afirma haberse visto afectada por estos aranceles durante este año. El porcentaje es mayor en la Costa Central de California (64%) y en Napa (60%). Entre las bodegas afectadas, un 41% ha pagado más por el mismo número de barricas, un 32% ha optado por comprar menos roble y otras han recurrido a opciones más asequibles o a barricas usadas. En regiones como el Noroeste del Pacífico y otras zonas fuera de California, cerca del 60% y del 70%, respectivamente, han pagado más por los mismos productos que el año anterior.

El interés por el uso del roble en vinos blancos se mantiene alto. Más del 80% de las bodegas utiliza roble para elaborar blancos y, entre ellas, más del 30% aumentará sus compras para este fin. Aunque esta cifra es inferior al año pasado (41%), sigue siendo superior a la media general. Por regiones, la Costa Central y el Noroeste del Pacífico concentran casi el 40% de las bodegas que incrementarán su uso para blancos. En cuanto al tipo de roble, más del 90% emplea barricas francesas para blancos; el uso es menor en la Costa Central (80%), donde también se recurre a alternativas como roble americano o productos alternativos.

El tipo de roble es el principal criterio para elegir barricas destinadas a vinos blancos según el 80% de los encuestados, seguido por el nivel de tostado y la consistencia. En algunas regiones como el Noroeste del Pacífico también se valora mucho el grano y el bosque de origen. Un grupo minoritario busca barricas neutras con poco impacto aromático o incluso barricas de acacia para variedades como Sauvignon Blanc.

Tom Gendall, director técnico en Cline Family Cellars (California), explica que este año han comprado más barricas porque la vendimia anterior fue escasa. Señala que los aranceles serán un factor importante en futuras decisiones y que combinan barricas tradicionales con productos alternativos como insertos para ajustar costes y matices en sus vinos.

El periodo principal para comprar barricas no ha cambiado: febrero, marzo y abril siguen siendo los meses preferidos. Este año, marzo fue elegido por el 37% como mes principal para realizar pedidos (el año pasado fue un 45%). Las bodegas tienden a conservar durante más tiempo las barricas usadas para tintos; la respuesta mayoritaria indica un uso superior a diez años, especialmente en la Costa Central y otras zonas fuera del núcleo californiano. En Napa ninguna bodega usa barricas tan antiguas para tintos; allí lo habitual es emplearlas entre cuatro y cinco años.

Para vinos blancos, las barricas viejas son habituales: casi un tercio las utiliza durante más de diez años y otro tercio entre cuatro y cinco años. El uso prolongado es mayoritario en el Noroeste del Pacífico.

En cuanto al valor que aporta la crianza tradicional en roble, los encuestados señalan principalmente el sabor (23%) y la micro-oxigenación (22%), seguidos por la sensación en boca (16%) y la estructura tánica (15%). Por regiones hay diferencias: Napa y Costa Central priorizan la estructura tánica; otras zonas dan más importancia al sabor o a la micro-oxigenación.

El informe señala que aunque los productos alternativos al roble tradicional han mejorado su calidad en los últimos años, su adopción no ha crecido tanto como podría esperarse dadas las dificultades actuales del mercado vinícola estadounidense. Cerca del 80% no aumentará su compra de alternativas este año; sin embargo, este porcentaje baja al 61% en algunas regiones fuera del núcleo californiano.

Entre quienes sí recurren a alternativas al roble tradicional, los motivos principales son su facilidad y menor precio frente a las barricas convencionales, así como la posibilidad de elaborar vinos o marcas más asequibles.

John Brewer, propietario de Wyldewood Cellars (Kansas), considera esenciales estos productos alternativos para mantener precios bajos y asegurar la viabilidad comercial de su bodega. Utiliza chips para aportar sabor y clarificar sus vinos, lo que le permite producir pequeños lotes durante todo el año sin depender tanto del almacenamiento prolongado ni sufrir pérdidas por evaporación o contaminaciones.

En cuanto a preferencias entre alternativas para tintos no hay una opción clara: chips, bloques y duelas tienen una presencia similar; los chips son preferidos para blancos junto con duelas y staves para depósitos.

El estudio se basa en una muestra representativa extraída entre responsables técnicos y directivos de bodegas estadounidenses sobre un universo total estimado en casi 11.500 empresas productoras. La información recogida permite analizar tendencias según tamaño e implantación geográfica dentro del sector vinícola estadounidense actual.