El vino alsaciano sufre una caída histórica de ventas y apuesta por el crémant para resistir la crisis

Lunes 28 de Julio de 2025

El sector afronta reestructuraciones, inversiones en espumosos y debate nuevas estrategias ante la presión económica y la baja producción

El sector vitivinícola de Alsacia atraviesa un periodo complicado debido a la caída de las ventas, una situación que afecta a numerosas empresas de la región. La Asociación de Viticultores de Alsacia ha hecho un llamamiento para priorizar el abastecimiento de la denominación crémant d’Alsace, que es la que menos sufre la presión del mercado y sigue recibiendo inversiones. El viñedo alsaciano también ha iniciado una reflexión estratégica sobre su futuro, abordando temas como el arranque de viñas y el uso de nuevos formatos como el bag-in-box.

En 2024, los productores de Alsacia comercializaron 900.240 hectolitros, de los cuales 306.339 correspondieron a crémant. Esta denominación es la única entre las tres principales (Alsace, Alsace grand cru y Crémant d’Alsace) que mantiene cifras positivas. Durante el primer semestre de 2025, el crémant ha conservado su ritmo de ventas, mientras que los vinos tranquilos han caído un 2,2 %. Gilles Ehrhart, presidente de la Asociación de Viticultores de Alsacia, pidió este jueves 24 de julio en Colmar a los delegados reunidos en la asamblea previa a la vendimia que orienten sus volúmenes hacia el crémant para evitar una mayor pérdida de ventas. Según explicó Ehrhart, aunque las ventas del espumoso se mantienen estables, es necesario preparar desde ahora el potencial disponible para su comercialización en 2027.

La previsión para la vendimia de 2025 se sitúa en 768.114 hectolitros, una cifra históricamente baja para una región acostumbrada a rondar los 900.000 hectolitros. Sin embargo, solo con el crémant no será suficiente para compensar la bajada generalizada. Desde principios de año, el ritmo anual de ventas ha descendido en 20.000 hectolitros hasta situarse en 891.475 hectolitros. Ehrhart advierte que pronto habrá que adaptarse a vivir con producciones cercanas a los 850.000 hectolitros, lo que implicará reestructuración parcelaria y decisiones con impacto humano, económico y patrimonial. Además, animó a los viticultores con dificultades a contactar con la célula de ayuda de la MSA.

El sector reconoce la necesidad de analizar su situación y buscar nuevas estrategias. El pasado 7 de julio se celebró un seminario donde se abordó la falta de visión estratégica del viñedo alsaciano, según señaló Jérôme Bauer, miembro del consejo de administración. A partir del 28 de julio comenzarán los trabajos en comisiones sin excluir ningún tema: desde cómo recuperar rentabilidad hasta flexibilizar la norma del monocépage permitiendo ensamblajes al 85/15 %, pasando por nuevos formatos como el bag-in-box —rechazado en los años 2000—, la jerarquización del crémant, el refuerzo del control de calidad o cuestiones como la sucesión y el arranque de viñas.

Durante la asamblea también se conoció que la bodega Jean Geiler en Ingersheim —que se fusionó en 2023 y 2024 con las bodegas de Orschwiller y Hunawihr formando un grupo de 880 hectáreas— informó a sus 315 proveedores el pasado 23 de julio que solo pagará el 50 % por su cosecha de 2024. En Bas-Rhin, la casa Charles Wantz en Barr (28 hectáreas y una treintena de proveedores) también atraviesa graves problemas económicos.

Frente a este escenario, dos grandes actores del viñedo alsaciano han anunciado inversiones centradas en el crémant. En Marlenheim, Arthur Metz —filial del grupo Grands Chais de France— ha incluido la construcción de un nuevo hall para envejecimiento dentro de un programa global valorado en 18 millones de euros durante tres años. Por su parte, la cooperativa Wolfberger en Colmar invertirá dos millones en modernizar sus líneas productivas para aumentar su capacidad de 9.000 a 15.000 botellas por hora. Gracias a una reducción en el consumo energético y de agua, Wolfberger ha recibido un préstamo sin intereses por parte de la Región Grand Est por valor de 1,25 millones a devolver en siete años. Arthur Metz y Wolfberger producen anualmente unos 8,5 y ocho millones respectivamente de botellas de crémant.

El sector vitivinícola alsaciano afronta así una etapa marcada por cambios estructurales e inversiones orientadas principalmente al espumoso crémant d’Alsace como vía para mantener su actividad y buscar nuevas oportunidades ante las dificultades actuales del mercado.