Jueves 14 de Noviembre de 2024
La Bodega Hiruzta de Hondarribia ha celebrado el Día del Club Hiruzta con una jornada que ha reunido a numerosos socios y ha dado la bienvenida a cuatro nuevos miembros. Tras un periodo intenso de vendimia, el evento se ha convertido en una tradición anual que destaca la camaradería y el compromiso con el txakoli, así como el respeto por las raíces culturales y la gastronomía vasca.
Este año, los nuevos miembros homenajeados fueron Kofradia Itsas Etxea, Badia Taberna, Bodegón Alejandro y la Hermandad de Pescadores. El reconocimiento tuvo lugar en los viñedos de Hiruzta, donde se resaltó la autenticidad de sus proyectos y su dedicación a preservar y promover la cultura local. Durante la ceremonia, los representantes de la bodega destacaron las razones detrás de la elección de cada homenajeado, enfatizando su vínculo con la gastronomía local y su apoyo constante a las iniciativas de Hiruzta.
Kofradia Itsas Etxea, uno de los proyectos destacados, ha trabajado por valorizar la pesca artesanal vasca y promover el consumo de pescado fresco de bajura. Situado en un entorno donde se ofrece una experiencia gastronómica basada en las capturas de los arrantzales, Kofradia ha contribuido a mantener viva la tradición pesquera de la región. El equipo de Hiruzta subrayó su compromiso con el mar y la gastronomía, donde el txakoli ocupa un lugar destacado.
Badia Taberna, situado en el casco histórico de Hondarribia, recibió un homenaje por su dedicación a la calidad y al producto local. Con Amaia Urdangarin al frente, el establecimiento se ha convertido en un referente de pintxos y platos elaborados con ingredientes de temporada, manteniendo un ambiente auténtico. La labor de Urdangarin en la búsqueda de la excelencia culinaria fue reconocida como un ejemplo de respeto y amor por la tradición.
El Bodegón Alejandro, otro de los nuevos socios, representa una pieza importante de la historia gastronómica de Donostia. Ubicado en uno de los puntos más antiguos de la ciudad, el restaurante honra el recetario tradicional vasco y ha sido valorado por su contribución a preservar y transmitir la herencia culinaria de la región. La Bodega Hiruzta destacó su respeto por la cultura y su papel en la difusión de la gastronomía donostiarra.
La Hermandad de Pescadores, por su parte, ha mantenido viva la conexión con el txakoli desde 1947. Inaugurado en el edificio que albergaba la antigua Cofradía de pescadores, este restaurante es un emblema de Hondarribia y ha jugado un papel esencial en defender el txakoli desde sus raíces. El homenaje fue uno de los momentos más emotivos de la jornada, resaltando su labor en mantener viva la tradición pesquera.
Después de los homenajes, los asistentes disfrutaron de una cata especial de Hiruzta Parcela nº 1.7, un txakoli tinto único elaborado exclusivamente con Hondarribi Beltza, variedad autóctona que representa la apuesta de la bodega por la innovación y el respeto a la identidad local. Este txakoli tinto fue una de las atracciones de la jornada, permitiendo a los presentes descubrir las peculiaridades de una elaboración que combina tradición y singularidad.
La celebración continuó con un almuerzo en la Taberna Hiruzta, donde los sabores de los txakolis de la bodega se integraron con la gastronomía local, en un encuentro que simbolizó la filosofía de trabajo conjunto que caracteriza al Club Hiruzta. Desde su fundación en 2013, este club ha buscado reconocer y apoyar a personas e instituciones que comparten los valores de la bodega, trabajando por mantener vivas las tradiciones y representando a Hondarribia en todo el mundo.
El Día del Club Hiruzta se ha consolidado como un espacio de encuentro para sus miembros, uniendo a personas con una pasión compartida por el txakoli, la gastronomía y el turismo de calidad. Este año, además de la familia Rekalde, fundadora de Hiruzta, y todo el equipo de la bodega, acudieron socios del club como la familia Irizar, los hermanos Txapartegi del Restaurante Alameda, representantes del bar Enbata, Yola Berri y miembros de Arraun Elkartea de Hondarribia, en una celebración que reforzó la unión y el compromiso con la cultura de la región.