El sector del alcohol en Estados Unidos pide a Trump acabar con el veto canadiense

La coalición cifra el golpe en una caída del 87% en vino y del 70% en espirituosos

martes 22 de septiembre de 2026

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El sector del alcohol en Estados Unidos pide a Trump acabar con el veto canadiense

La coalición Toasts Not Tariffs, que reúne a 59 organizaciones nacionales y estatales de la cadena de suministro de bebidas alcohólicas de Estados Unidos, envió este lunes, 21 de septiembre, una carta al presidente Donald Trump para pedir una salida al conflicto comercial con Canadá en el mercado del vino y los espirituosos. La alianza agradece las gestiones ya iniciadas por la Casa Blanca, pero reclama una solución permanente que permita recuperar el acceso de los productos estadounidenses al mercado canadiense y evite nuevas restricciones a ambos lados de la frontera.

La iniciativa está impulsada por entidades del sector como el Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS), que sitúa el problema no solo en el terreno de las exportaciones, sino también en su efecto sobre la hostelería y la distribución en Estados Unidos. En la carta, la coalición recuerda que los sectores del vino y los espirituosos generan más de 573.000 millones de dólares de actividad económica y sostienen alrededor de 3,5 millones de empleos en agricultura, producción, distribución, comercio, restauración, bares, hoteles, turismo y actividades vinculadas.

Canadá figura desde hace años entre los principales mercados exteriores para los productores estadounidenses de vino y bebidas espirituosas. Por eso, la coalición considera que las restricciones aplicadas por las provincias canadienses están teniendo un efecto directo sobre ventas, inversión y empleo en Estados Unidos. El grupo sostiene que la retirada de vinos y licores estadounidenses de los lineales en 2025 ha reducido con fuerza las exportaciones en ambas categorías.

Las cifras que aporta la coalición recogen una caída del 70% en las exportaciones de espirituosos de Estados Unidos a Canadá, que han pasado de 232 millones de dólares a 72 millones. En el caso del vino, el descenso es todavía mayor: del 87%, desde 456 millones de dólares hasta 60 millones. Esos datos reflejan la dimensión de un mercado que, hasta la imposición de los vetos, tenía un peso relevante para las bodegas y destilerías estadounidenses.

La carta también advierte de que el problema puede ampliarse si Washington responde con nuevas restricciones a las bebidas alcohólicas procedentes de Canadá. La coalición sostiene que, sin un acuerdo, el perjuicio no recaería solo sobre productores y exportadores estadounidenses, sino también sobre importadores, distribuidores, minoristas, restaurantes y bares, que trabajan con un surtido formado por referencias de ambos países.

En ese mensaje al presidente, la alianza afirma que las prohibiciones sobre vino y espirituosos no benefician a los consumidores y ponen en riesgo ventas para empresas de hostelería de Estados Unidos en un momento de presión económica para parte del sector. Añade que muchas compañías están entrando en la fase de planificación y compras para la campaña de fin de año, un periodo en el que se deciden inventarios que condicionan la operativa de los meses siguientes.

Ese punto tiene una derivada directa para el negocio de las bebidas. En estas semanas, distribuidores, supermercados, licorerías, restaurantes y bares ajustan pedidos, surtido y márgenes para una temporada de alta demanda. Si se amplían las restricciones comerciales, el efecto potencial podría trasladarse a la disponibilidad de producto, a los precios pagados por el consumidor y a la rentabilidad del canal hostelero y del comercio minorista.

La coalición sostiene además que nuevas trabas añadirían incertidumbre a la cadena de suministro y limitarían la variedad de referencias disponibles. Para un sector que depende de la rotación de marcas, de la planificación con meses de antelación y de acuerdos estables entre productores, importadores y distribuidores, cualquier cambio abrupto en la frontera puede alterar compras ya programadas y obligar a rehacer contratos y pedidos.

Toasts Not Tariffs pide, por tanto, un acuerdo que devuelva el vino y los espirituosos estadounidenses a las tiendas canadienses, impida nuevas prohibiciones sobre productos y aporte estabilidad a largo plazo para trabajadores y empresas de hostelería en Estados Unidos. La coalición agrupa a agricultores, viticultores, destiladores, distribuidores, comercios, restaurantes, bares y empleados del sector hostelero de todo el país.

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