La vendimia en Abruzzo arranca con pérdidas de vino superiores al 40% por la sequía

Las primeras ofertas a granel caen entre el 15% y el 20% pese al menor rendimiento en viña y bodega

Miércoles 02 de Septiembre de 2026

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La vendimia en Abruzzo arranca con pérdidas de vino superiores al 40% por la sequía

La vendimia de 2026 ha arrancado en Abruzzo con una pérdida de producto que, en las primeras vinificaciones, supera con frecuencia el 40%. Camillo Zulli, enólogo y director de Bio Cantina Sociale Orsogna, atribuye ese recorte a una sequía prolongada y a las altas temperaturas tras más de 100 días sin lluvia, una combinación que ha reducido tanto el rendimiento de la uva en el campo como la cantidad de líquido obtenida después en bodega.

Zulli alertó el 30 de agosto de que las variedades tempranas, sobre todo Chardonnay y Pinot Grigio, ya están confirmando una caída de entre el 25% y el 40% en la viña. A esa primera merma se suma otra en la fase de vinificación, de modo que la pérdida total en producto líquido rebasa a menudo el 40%. El responsable de la cooperativa sitúa el problema no solo en Abruzzo, sino también en otras zonas del centro-sur de Italia.

La explicación, según su relato, está en el efecto acumulado de la falta de agua y del calor sobre la planta. La uva puede llegar sana a la bodega y con buen potencial de calidad, pero con menos peso y menos rendimiento en mosto. En campañas como esta, la diferencia entre lo recogido y lo que finalmente se transforma en vino adquiere un peso mayor en la cuenta del productor, porque el recorte no termina en la cepa.

Para las variedades tardías, que todavía no se han vendimiado, Zulli no espera un panorama mejor. A finales de agosto advertía de que no había lluvia a la vista y de que se mantenían picos térmicos de hasta 40°C. Al mismo tiempo, señalaba que el estado sanitario de la uva era en general bueno y que la rapidez en la recogida iba a ser esencial, sobre todo en las blancas y en las tintas destinadas a rosado.

La otra parte del problema no está en el viñedo, sino en el mercado. Pese a la menor disponibilidad de materia prima, las primeras ofertas por mostos y vinos a granel dirigidas a embotelladores italianos y extranjeros se están moviendo, según Zulli, entre un 15% y un 20% por debajo de los precios de 2025. Esa distancia entre menos volumen y menores precios aprieta de forma directa la renta de los viticultores, ya que cada kilo rinde menos y además se paga peor.

Zulli considera esa evolución un contrasentido. En su opinión, existe una presión para mantener bajo el valor del vino y sostener precios de venta más bajos en la botella, a costa del productor. Como ejemplo, cita vinos con denominación de origen presentes en la gran distribución por menos de 2 euros, con casos de 1,30 y 1,40 euros. A su juicio, esas cifras no cubren los gastos de producción y erosionan el valor comercial de la denominación.

El aviso llega, además, después de varios ejercicios con resultados muy desiguales. Zulli calcula que el viticultor abruzzés acumula en el último cuatrienio una pérdida superior a un tercio de una cosecha normal. Su balance parte de una campaña de 2023 situada un 80% por debajo de la media por la peronóspora, otra de 2024 un 40% por debajo por la sequía y un 2025 un 10% por encima de la media, el único año favorable de los cuatro. La suma, unida al alza de los gastos, dibuja un deterioro prolongado de la rentabilidad.

Abruzzo es una de las áreas vitivinícolas con más peso del centro de Italia. En la región operan más de 14.000 empresas del ramo y en 2025 la producción rozó los 2,3 millones de hectolitros de vino, con un volumen de negocio de unos 255 millones de euros, de acuerdo con los datos manejados por el sector. Por eso, una caída de rendimiento como la que se está viendo al inicio de esta campaña no afecta solo a una cooperativa, sino a una red amplia de explotaciones y bodegas.

Bio Cantina Sociale Orsogna, fundada en 1964, se ha especializado en viticultura ecológica y biodinámica. Zulli sostiene que ese manejo puede ayudar a soportar mejor la escasez de agua porque trabaja con menores cargas productivas y con suelos ricos en materia orgánica, capaces de retener más humedad. Aun así, admite que ese modelo no queda al margen del daño causado por episodios extremos de calor y falta de lluvia.

El director de la cooperativa pide una respuesta coordinada entre productores, cooperativas y distribución para corregir la brecha entre el esfuerzo en el campo y el precio pagado por el vino base. Su argumento es que dejar ese ajuste solo en manos de las ofertas iniciales castiga a los viticultores en un momento en el que ya llegan con menos uva y con menos rendimiento en bodega.

Las cifras difundidas por Orsogna corresponden al comienzo de la vendimia y deben leerse como una estimación temprana, no como una previsión oficial para toda Abruzzo. Las variedades tardías aún no se han recogido y no se ha publicado una base en hectolitros que permita medir la pérdida absoluta de la campaña. Aun así, los datos de las primeras vinificaciones dibujan una señal clara: la escasez de agua ya está reduciendo el vino disponible, pero esa menor oferta todavía no se traduce en mejores precios para quien cultiva la uva.

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