Miércoles 26 de Agosto de 2026
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La vendimia italiana de 2026 avanza con adelanto sobre el calendario habitual, pero el recorte de producción causado por la sequía no basta para aliviar el exceso de vino acumulado en las bodegas. Fondazione Qualivita señala que los viticultores viven una campaña poco habitual: una cosecha más corta, que en otros años sería una mala noticia sin matices, se contempla ahora también como una posible ayuda para reducir la presión de oferta.
El fondo del problema no está solo en el viñedo, sino en el mercado. Datos del Ministerio de Agricultura de Italia sitúan en 45,6 millones de hectolitros las existencias de vino y mostos almacenadas en las bodegas del país el 31 de julio, un 8,2% más que el 31 de julio de 2025. Ese volumen equivale, en la práctica, a tener una vendimia adicional en almacén, una situación que penaliza los precios y complica la salida comercial del producto.
La falta de agua ha afectado a los viñedos italianos en una fase clave de maduración. A ello se ha sumado, de acuerdo con la información difundida por Qualivita, la ausencia de contrastes térmicos marcados entre el día y la noche. Esa combinación ha provocado deshidratación en la uva y pérdida de peso en los racimos, con una merma de rendimientos que reducirá la producción total de la campaña. El sector teme, sin embargo, que esa caída quede por debajo de lo que sería necesario para corregir el exceso de oferta.
Los precios ya reflejan esa presión. En junio, los vinos DOC a granel se pagaron de media a 1,57 euros por litro, un 7% menos que en el mismo periodo del año anterior. El ajuste fue todavía mayor en los vinos comunes, con una bajada del 19%, una señal de la dificultad para absorber el volumen disponible en las categorías más expuestas al mercado de gran volumen.
A este cuadro se añade la pérdida de ritmo de las ventas al exterior. Entre enero y mayo, las exportaciones italianas de vino retrocedieron casi un 7% y quedaron en 3.000 millones de euros. En Estados Unidos, uno de los destinos más importantes para el vino italiano, el descenso llegó al 15%, lo que añade más presión sobre un sistema que ya arrastra existencias muy elevadas.
Para el sector de bebidas, la combinación de menos uva, depósitos llenos y menor tirón exportador puede traducirse en más tensión sobre los precios en origen durante la campaña y en ajustes de volúmenes y planes comerciales por parte de bodegas y operadores. La vendimia de 2026 arranca así con una paradoja poco frecuente en el vino italiano: la producción baja, pero no lo suficiente como para devolver equilibrio al mercado.
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