Quebec retrasa el regreso del alcohol de Estados Unidos por la falta de detalles del pacto comercial

La provincia exige información a Ottawa antes de levantar las restricciones en la red pública de la SAQ

jueves 20 de agosto de 2026

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Quebec mantiene la cautela ante las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos y no da por cerrado el conflicto pese a los últimos movimientos entre ambos gobiernos. Según informa la agencia AP, la ministra de Economía de Quebec, Christine Fréchette, afirmó este jueves, 20 de agosto, que las conversaciones “están lejos de terminar” y pidió más detalles al primer ministro canadiense, Mark Carney, antes de decidir si el alcohol estadounidense volverá a las estanterías de la SAQ.

La posición de la provincia llega mientras Ottawa intenta que se restablezca la venta de bebidas de Estados Unidos. El Ejecutivo federal busca que las provincias relajen algunas de las medidas adoptadas durante la disputa comercial, pero Quebec no quiere mover ficha sin conocer mejor el alcance de los contactos con Washington.

En Quebec, la Société des alcools du Québec, conocida como SAQ, controla la venta de vino y licores. Por eso, cualquier decisión sobre el regreso de productos de Estados Unidos tiene un efecto directo sobre la oferta disponible en tiendas de toda la provincia. También puede influir en importadores, distribuidores y consumidores, ya que una vuelta inmediata o un retraso en esa reapertura puede alterar surtidos y precios en un mercado clave para vinos y destilados estadounidenses.

Fréchette dejó claro que el Gobierno quebequés no considera suficiente la información disponible por ahora. Su mensaje introduce distancia con la voluntad de Ottawa de pasar página cuanto antes en el frente del alcohol, uno de los símbolos más visibles de la respuesta canadiense a la presión comercial de Estados Unidos.

La cautela de Quebec coincide con el aplazamiento de aranceles del 50%, una pausa que ha rebajado la tensión inmediata pero que no cierra la negociación. De ahí que la provincia prefiera esperar antes de retirar por completo las restricciones aplicadas a las bebidas estadounidenses.

El asunto tiene una dimensión política y económica. En la parte política, vuelve a poner de manifiesto el margen que conservan las provincias en decisiones con impacto comercial interno. En la económica, afecta a una categoría con peso propio en la distribución minorista, porque la SAQ concentra la venta de muchas referencias de vino y licores y marca el acceso al mercado quebequés para productores extranjeros.

La reserva expresada por Fréchette también apunta a una diferencia de ritmo entre Quebec y el Gobierno federal. Mientras Carney trata de consolidar un alivio en la relación con Estados Unidos, la provincia quiere comprobar qué concesiones se han pactado, qué aranceles quedan en suspenso y qué garantías existen antes de permitir de nuevo la entrada normal de alcohol estadounidense en su red pública.

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