Miércoles 05 de Agosto de 2026
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Mientras buena parte del viñedo italiano debate recortes de rendimiento, arranques y medidas de emergencia, el sistema Prosecco prepara más disponibilidad de producto para la próxima vendimia. Esa fue la idea central de un encuentro celebrado esta semana en la Enoteca Veneta de Conegliano, impulsado por Cia-Agricoltori Italiani Treviso, en el que participaron los responsables de los consorcios de Prosecco Doc, Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore Docg y Asolo Prosecco Superiore Docg.
La reunión reunió a las tres denominaciones en un momento en el que buena parte del vino italiano busca fórmulas para contener la oferta, mientras en el nordeste del país se habla de regulación de volúmenes, calidad de la uva, valor de la cadena y perspectivas comerciales. Los presidentes de los tres consorcios defendieron una gestión del potencial productivo orientada a ordenar la oferta y preservar el valor del vino, no a aplicar recortes drásticos por urgencia.
La base numérica del debate la aportó Tiziana Sarnari, de Ismea. Según sus datos, Italia mantuvo en 2025 el liderazgo mundial en producción, con 44 millones de hectolitros, y también siguió en cabeza en volumen exportado. Al mismo tiempo, el consumo mundial de vino cayó un 8% en la última década y un 2,8% en el último año. Sarnari situó ese cambio en la evolución del gusto del consumidor y en una mayor atención a la sostenibilidad.
Ismea expuso también el peso económico de las denominaciones. Más del 56% de la producción italiana cuenta con certificación Dop o Igp y su valor supera los 11.000 millones de euros, más de la mitad del conjunto de las indicaciones geográficas del país. En paralelo, los vinos blancos, los espumosos y las producciones con denominación o indicación geográfica ganan espacio también en volumen, mientras el peso de los tintos baja del 45% al 36% en diez años. Los blancos representan ya cerca del 62% de la producción nacional, frente al 53% de hace una década.
En espumosos, Italia alcanzó una producción estimada de 7,7 millones de hectolitros. Esa cifra equivale, según Ismea, al 49% de las exportaciones mundiales de espumosos en volumen y al 28% en valor. Dentro de ese mapa, el nordeste aparece como la gran zona tractora: con el 22% de la superficie vitícola nacional concentra el 34% de la producción, el 54% del valor de las indicaciones geográficas embotelladas en Italia y el 48% de la exportación nacional, tanto en volumen como en valor.
La Glera resume esa evolución. Su superficie ha aumentado más de un 300% en los últimos veinte años, de acuerdo con Ismea, y ese avance ha empujado la producción italiana de espumosos. En ese marco, el sistema Prosecco de las tres denominaciones alcanzó 5,886 millones de hectolitros y 1.181 millones de euros de valor en 2024. En 2025, el volumen llegó a 5,965 millones de hectolitros. Sarnari añadió que ese bloque representa por sí solo el 29,7% del producto a granel y el 22,9% del producto embotellado.
Para el sector de bebidas, ese dato tiene una lectura directa. Un Prosecco con más oferta programada y con capacidad de mantener valor puede influir en precios, surtido y promoción en hostelería, distribución y exportación, en un momento en el que otras zonas vitícolas reducen producción y el consumo no acompaña como antes.
Salvatore Feletti, presidente de Cia Treviso, puso el foco en la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, el eslabón que considera más expuesto. Su planteamiento fue que el valor percibido por el consumidor no siempre llega al viticultor en forma de margen suficiente. Por eso reclamó conocer con precisión los costes reales de gestión del viñedo y pidió formalmente a Ismea un observatorio económico específico que vaya más allá de las medias de mercado y mida de forma detallada costes de producción y márgenes de beneficio.
La parte política y normativa del debate corrió a cargo de Domenico Mastrogiovanni, responsable del sector vitivinícola de Cia nacional. Mastrogiovanni vinculó la nueva etapa al reglamento europeo sobre indicaciones geográficas y al nuevo decreto sobre los consorcios del vino que se negocia entre la cadena y el Ministerio. A su juicio, la prioridad de los consorcios se desplaza desde el producto hacia la reputación del territorio, y eso obliga a revisar la fragmentación actual del Prosecco.
Su tesis fue clara: no puede haber tres líneas de actuación separadas si el territorio necesita políticas ambientales, sociales y económicas comunes. También defendió un lenguaje compartido hacia el consumidor y las nuevas generaciones, y sostuvo que el futuro del vino italiano no pasará por sumar más volumen, sino por generar más valor a través de la calidad, la identidad territorial, la innovación, la sostenibilidad, las indicaciones geográficas, el enoturismo y la apertura a nuevos mercados internacionales.
Las respuestas de los consorcios mostraron acuerdo en la cooperación, aunque con matices sobre el grado de integración. Franco Adami, presidente del Consorcio Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore Docg, sostuvo que el éxito del Prosecco se apoya en la transparencia y en la capacidad de explicar identidades distintas dentro de un mismo sistema. Advirtió además del riesgo de gestionar mal una fase de éxito comercial y defendió que el crecimiento no puede ser el único criterio. Entre las medidas que puso sobre la mesa figura una reivindicación diferenciada para las “rive eroiche”, viñedos con pendientes superiores al 30%, con la idea de proteger desde el punto de vista económico zonas históricas y paisajísticas donde la mecanización no compensa los costes.
Michele Noal, presidente del Consorzio Vini Asolo Montello, incidió en la colaboración ya existente entre las tres denominaciones y citó como ejemplo la oficina común para sostenibilidad ligada a la certificación Sqnpi. También ligó la evolución de Asolo al vínculo entre vino y territorio, con el enoturismo como herramienta para reforzar la relación con el consumidor. Sobre el mercado, afirmó que desde abril se aprecia una mejora, circunstancia que llevó a su consorcio a solicitar la liberación de la reserva vendimial para acudir con más confianza a los mercados internacionales.
Giancarlo Guidolin, presidente del Consorzio Prosecco Doc, centró su intervención en la función reguladora de los consorcios para equilibrar oferta y demanda y mantener la estabilidad de precios. Recordó además que la denominación registró en 2025 un récord de embotellado, con 667 millones de botellas, un 1,1% más que en 2024. Aun así, pidió prudencia estratégica para la nueva vendimia y situó la calidad de la materia prima y el reparto del valor a lo largo de toda la cadena, desde el viticultor al embotellador, entre las prioridades inmediatas.
Al cierre del encuentro se abordaron las medidas técnicas que estudian las regiones de Véneto y Friuli-Venecia Julia junto con las organizaciones profesionales. Para Prosecco Doc, el consorcio ha pedido poder aplicar un almacenamiento administrativo en la franja habitual de 15 a 18 toneladas por hectárea, junto con una habilitación extraordinaria de 2.000 hectáreas con requisitos específicos, con un potencial de 300.000 hectolitros de vino apto. Además, está previsto para septiembre liberar el almacenamiento de 2025.
En Conegliano Valdobbiadene Docg, la propuesta pasa por una prima para viñedos con pendientes superiores al 30% y por una referencia de rendimiento completo de 135 quintales por hectárea en Docg, sin superar la Doc en cuota libre y almacenada. En Asolo y Montello, sobre la tipología Prosecco, se aplicará una habilitación de 180 hectáreas y se prevé a corto plazo la liberación de la reserva vendimial de 2025.
El resultado práctico de todas esas medidas apunta a un aumento programado de la disponibilidad de producto, justo en la dirección contraria a la que se observa en otras zonas del viñedo italiano. Para los operadores del vino espumoso, ese movimiento ofrece una señal sobre cómo una denominación con demanda exterior, estructura consorcial fuerte y capacidad de regulación intenta defender valor y presencia comercial sin recurrir a recortes generalizados.
Cristiano Fini, presidente nacional de Cia-Agricoltori Italiani, cerró el debate con dos mensajes. El primero fue comercial: situó a Mercosur e India entre los mercados con más interés para la exportación, aunque avisó de que exigen trabajo previo y una estrategia minuciosa. El segundo fue interno: criticó los márgenes excesivos en restauración, al citar casos en los que una botella de cinco euros en bodega llega a 30 o 40 euros en sala, y advirtió de que esa diferencia aleja al consumidor joven del vino.
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