Jueves 23 de Julio de 2026
Leído › 338 veces

Borsao Tres Picos cumple 25 años convertido en una de las referencias más reconocibles de Bodegas Borsao y en uno de los vinos que más han contribuido a la proyección exterior de la garnacha aragonesa. Nacido en la añada de 2000 y lanzado al mercado en 2001, este monovarietal de Campo de Borja está presente en más de 30 países y destina aproximadamente el 50% de su comercialización a la exportación, según informa la bodega.
La celebración del aniversario arranca este viernes, 17 de julio, con un acto privado en Zaragoza al que asistirán más de 150 personas entre clientes, instituciones, miembros del equipo y personas vinculadas a la trayectoria de la firma. La jornada comenzará con una ofrenda floral en la Basílica del Pilar y una misa en la que la Virgen del Pilar lucirá el manto de Bodegas Borsao. Después, la conmemoración se trasladará a los jardines de la nueva bodega, donde se celebrará una cena cóctel con música en directo y varias actuaciones.
La empresa sitúa el origen de Tres Picos en la decisión de reivindicar el potencial de la garnacha autóctona de Campo de Borja en un momento en el que esta variedad todavía no tenía el reconocimiento internacional actual. Emilio Del Caso, director general de Bodegas Borsao, señala que a finales de los años noventa la garnacha se utilizaba en muchos casos como variedad complementaria dentro de coupages y no siempre se valoraba su capacidad para protagonizar vinos de alta calidad con identidad propia y vocación internacional.
Del Caso sostiene que Tres Picos fue una apuesta por una uva histórica, por el valor de los viñedos más antiguos y por el trabajo de generaciones de viticultores que habían conservado ese patrimonio. El nombre del vino remite, además, a las tres cumbres que coronan el Moncayo —el propio Moncayo, Peña Negra y Lobera— y a las tres cooperativas que formaban Borsao cuando nació esta referencia: Borja, Pozuelo de Aragón y Tabuenca.
Desde su lanzamiento, Tres Picos se planteó como una defensa del patrimonio vitícola de la casa y como una demostración del potencial de la garnacha de Campo de Borja fuera de España. Procede de viñedos de montaña situados entre 600 y 700 metros de altitud, con bajos rendimientos y viñas viejas. La bodega sostiene que esas condiciones han permitido elaborar un vino con concentración, frescura, intensidad frutal, equilibrio y elegancia.
El director general de Borsao afirma que la salida al mercado de Tres Picos ayudó a romper algunos de los mitos que rodeaban a la garnacha en aquella etapa, cuando en ocasiones se asociaba a vinos destinados a aportar graduación o se ponía en duda su capacidad para dar lugar a referencias con personalidad y recorrido. Con el paso de los años, añade la empresa, el vino se ha consolidado como uno de los principales embajadores de la garnacha aragonesa.
Bodegas Borsao lo considera el primer monovarietal de garnacha que dio la vuelta al mundo y asegura que es un ejemplo habitual en escuelas de enología y en masterclass cuando se aborda el potencial de esta variedad. Sus principales mercados son España, Canadá, Estados Unidos, Australia y Alemania, aunque también está presente en Japón, Sri Lanka, Indonesia, Costa de Marfil e India, además de en países productores como Francia e Italia.
Estados Unidos tuvo un papel especialmente relevante en el desarrollo inicial de la marca, según Del Caso. El directivo apunta que fue uno de los mercados que mejor entendió desde el principio el valor de una garnacha pura, moderna y con crianza.
En su trayectoria comercial, Tres Picos ha logrado entrar en dos ocasiones en el Top 100 mundial de Wine Spectator, uno de los listados más influyentes del sector. También ha sido reconocido por The Wine Advocate, la publicación de Robert Parker, que lo situó entre las diez mejores referencias del mundo por su relación calidad-precio, de acuerdo con la información facilitada por la bodega.
La empresa entiende que esos reconocimientos reforzaron la imagen exterior del vino y de la propia garnacha aragonesa. Más allá de las puntuaciones, Borsao asegura que Tres Picos aparece en numerosas guías nacionales e internacionales y que es habitual encontrarlo en cartas de restaurantes dentro y fuera de España, incluidos establecimientos con estrella Michelin.
La evolución del vino durante este cuarto de siglo ha ido en paralelo a los cambios en los gustos del mercado y en las tendencias de consumo, explica Del Caso. Si en sus primeras añadas la presencia de la madera era más marcada, en la actualidad presenta una crianza más integrada, aunque mantiene, en palabras del director general, la personalidad con la que nació: una garnacha pura, afrutada, equilibrada y con acidez refrescante.
La bodega sostiene que esa evolución no ha alterado la idea original del proyecto, centrada en expresar el carácter de Campo de Borja y poner en valor la garnacha del territorio. Tres Picos sigue elaborándose, según la empresa, a partir de algunos de sus mejores viñedos de garnacha, con un perfil definido por la intensidad frutal, la frescura y la complejidad.
Borsao vincula también la historia de este vino a su modelo cooperativo. La bodega reúne actualmente a 375 familias viticultoras, responsables del cuidado de un patrimonio vitícola que la firma considera singular. La actual Bodegas Borsao se constituyó en 2001 tras la unión de las cooperativas de Borja, Pozuelo de Aragón y Tabuenca junto a dos cajas de ahorro, aunque su origen se remonta a la Cooperativa de Borja, fundada en 1958.
En la actualidad, la compañía representa aproximadamente el 36% de la superficie de viñedo de la D.O. Campo de Borja. La garnacha supone alrededor del 60% de su producción y ocupa el centro de su filosofía de elaboración, basada en la defensa de esta variedad autóctona, los viñedos viejos, la altitud, los suelos del entorno del Moncayo y el trabajo colectivo de sus viticultores.
Leído › 338 veces