Francia reconsidera su estrategia de pesticidas frente a críticas de ONGs

La polémica del HRI-1: ¿Un paso atrás en la agricultura ecológica francesa?

Lunes 26 de Febrero de 2024

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La política agrícola y ambiental de Francia se encuentra en un momento de transición y controversia, marcada por el debate en torno a la medición y reducción del uso de pesticidas en la agricultura. El gobierno francés, liderado por Gabriel Attal, ha puesto en pausa el ambicioso plan Ecophyto, cuyo objetivo es reducir significativamente el uso de productos fitosanitarios para el año 2030. La decisión de reconsiderar la metodología para medir el impacto de estos productos ha generado una división palpable entre las autoridades francesas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) dedicadas a la protección del medio ambiente y la salud pública.

En el centro de esta disputa se encuentra la propuesta de adoptar el Indicador de Riesgo Armonizado para pesticidas (HRI-1) impulsado por la Unión Europea, que incluye un factor de toxicidad molecular en su cálculo. Este cambio metodológico se aleja del enfoque previo de Francia, que se basaba en el NODU, un indicador que considera los volúmenes de pesticidas utilizados en relación con las superficies tratadas. La principal crítica al HRI-1 por parte de las ONG radica en su aparente subestimación de la peligrosidad de ciertas sustancias activas, lo cual, según argumentan, podría penalizar injustamente a productos menos tóxicos utilizados en la agricultura ecológica, como el azufre y el cobre.

Este debate no es exclusivo de Francia; de hecho, refleja una preocupación más amplia a nivel europeo sobre cómo medir y reducir de manera efectiva el uso de pesticidas sin comprometer la productividad agrícola ni la seguridad alimentaria. La estrategia "De la granja a la mesa" de la UE y la directiva sobre el uso sostenible de pesticidas (SUR) buscan equilibrar estos objetivos, pero la implementación de indicadores como el HRI-1 ha encontrado resistencia.

Las discrepancias no se limitan solo a la elección de indicadores. También hay un debate en curso sobre la necesidad de un enfoque más holístico que tenga en cuenta múltiples factores, incluida la toxicidad de las sustancias activas. Las ONG sugieren que un indicador mixto, que combine aspectos del NODU francés con factores de ponderación adicionales, podría ofrecer una solución más equitativa y efectiva.

Este impasse entre el gobierno francés y las ONG destaca la complejidad de conciliar la protección ambiental con las necesidades de la agricultura moderna. Mientras tanto, el gobierno francés ha prometido revelar su decisión sobre el indicador europeo antes de la importante Exposición Internacional de Agricultura, un anuncio que sin duda será seguido de cerca por todas las partes interesadas en el futuro de la agricultura sostenible en Francia y en toda Europa.

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