Lunes 18 de Mayo de 2026
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La viticultura italiana acelera su digitalización para responder al cambio climático. La combinación de sensores, drones, sistemas de gestión e inteligencia artificial ya se usa en viveros y viñedos para seguir el estado de las plantas, medir el uso de agua y reducir tratamientos.
La idea parte de una premisa simple: la innovación genética no basta si no va acompañada de una gestión digital capaz de recoger datos y convertirlos en decisiones útiles. En ese esquema, el material vegetal puede seguirse desde el vivero hasta la botella, con registros sobre sanidad, variedad y manejo agronómico.
Uno de los ámbitos donde esta transformación avanza con más rapidez es el vivero. Allí se producen millones de plantas cada año y se aplican herramientas como tomografía del injerto, visión artificial para la selección de plantas e imágenes multiespectrales tomadas por drones. Con esos datos, las empresas ajustan la producción y controlan mejor la calidad sanitaria y varietal.
También gana peso el trabajo sobre nuevas variedades resistentes. La integración entre bases genéticas y plataformas digitales permite localizar con más rapidez genes vinculados a la resistencia frente a enfermedades y estrés hídrico. El objetivo es reducir el uso de fitosanitarios sin perder identidad varietal ni rendimiento.
En este proceso, la trazabilidad ocupa un lugar central. Los sistemas informáticos conectan la investigación genética con la gestión del viñedo y facilitan el seguimiento del material vegetal en cada fase. Esa conexión ayuda a ordenar procesos internos y a cumplir mejor con las exigencias normativas.
La gestión agronómica también cambia. Sensores en campo, imágenes satelitales y drones permiten medir en tiempo real el estrés hídrico y nutricional de cada parcela. Con esa información, los técnicos pueden ajustar riegos, abonados y tratamientos con más precisión.
Las empresas del sector subrayan que el valor de estas herramientas no está solo en disponer de tecnología, sino en saber interpretar los datos. Medir el consumo de agua, la huella de carbono o la eficiencia de los insumos permite tomar decisiones más ajustadas y dar respaldo técnico a las prácticas sostenibles.
Este enfoque será uno de los temas del Agrifood Insight Summit, previsto para el próximo 24 de septiembre en Osteria Grande, en la provincia de Bolonia. El encuentro reunirá a profesionales del sector vitivinícola para analizar cómo los procesos digitales y la inteligencia artificial están cambiando la producción agroalimentaria.
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