Maculan convierte por primera vez Santalucia en un vino Piwi para apoyar la investigación ocular

La edición solidaria financiará con 300 botellas numeradas un estudio sobre degeneración macular

jueves 5 de noviembre de 2026

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La bodega Maculan, con sede en Breganze y conocida por su relación histórica con el Torcolato, ha renovado su apoyo a la investigación ocular junto a la Fondazione Banca degli Occhi del Veneto ETS con la puesta en marcha de la 17ª edición de Santalucia, una iniciativa benéfica que vincula el vino con la financiación de proyectos científicos. En los últimos días, un jurado formado por críticos gastronómicos, periodistas, empresarios y representantes institucionales eligió a ciegas, entre seis muestras, la barrica que dará lugar a Santalucia 2025. La selección deja una novedad en esta edición: por primera vez desde el inicio del proyecto, el vino elegido procede de variedades Piwi.

De esa barrica saldrán 300 botellas solidarias, únicas y numeradas. La recaudación se destinará al Proyecto Lucy, un estudio centrado en terapias derivadas de células para mejorar los resultados en la degeneración macular asociada a la edad. La investigación se desarrolla en colaboración con el National Eye Institute de Bethesda, en Estados Unidos, y toma como referencia los trabajos del Nobel de Medicina de 2012 Shin’ya Yamanaka sobre reprogramación celular, según informan la bodega y la fundación.

La Fondazione Banca degli Occhi del Veneto señala que el proyecto parte de su experiencia en terapia celular y busca reprogramar células de la sangre del propio paciente para obtener células sanas del epitelio retiniano. La degeneración macular asociada a la edad afecta a la visión central y figura entre las principales causas de pérdida de visión y ceguera en los países occidentales, sobre todo entre la población de más edad. La entidad considera que esta línea de trabajo puede tener un peso cada vez mayor en los próximos años por el envejecimiento de la población.

La presentación oficial de las 300 botellas numeradas de Santalucia 2025 se celebrará el próximo 10 de diciembre durante la cena benéfica organizada en el restaurante Le Calandre, de los hermanos Alajmo, en Rubano. Las botellas llevarán etiquetas originales pintadas a mano por jóvenes del atelier In.Perfetto, un taller creativo de la cooperativa social Vite Vere Down Dadi, de Padua, que trabaja en la formación laboral de personas con discapacidad intelectual. La fundación añade que las botellas ya pueden solicitarse a través de la propia entidad.

Fausto Maculan, al frente de la bodega familiar, explica que la elección de un vino Piwi introduce también una dimensión ambiental en esta edición. Estas variedades son resistentes a enfermedades fúngicas y permiten reducir el número de tratamientos en el viñedo. Maculan precisa que la empresa plantó estas cepas en 2007 con la intención de reforzar un modelo de viticultura con menor intervención fitosanitaria y que, desde entonces, han dado resultados positivos en la finca.

El vino seleccionado para Santalucia 2025 se elabora con Cabernet Volos y Merlot Khorus, dos variedades incluidas en ese grupo de cepas resistentes. La bodega detalla que ambas se vinifican en pequeños depósitos de acero y pasan después por barrica de roble. Sobre el perfil del vino, Maculan apunta que presenta aromas intensos de fruta roja, una boca amplia y redonda, frescura y taninos que le permiten una buena evolución con el paso del tiempo.

La fórmula de Santalucia se mantiene desde hace 17 ediciones: una barrica elegida por un jurado, una producción limitada y una venta ligada a una causa sanitaria concreta. En este caso, la unión entre una empresa vitivinícola y una fundación especializada en salud ocular busca canalizar recursos privados hacia una investigación biomédica de alta complejidad. Para la fundación, este esquema ha permitido mantener durante años una red de apoyo formada por donantes, empresas y profesionales vinculados al vino y a otros sectores.

El presidente de la Fondazione Banca degli Occhi del Veneto, Diego Ponzin, afirma que Santalucia se ha convertido en un punto de encuentro entre personas y empresas sensibles a la investigación y al trabajo de la entidad. A su juicio, la iniciativa une innovación científica y responsabilidad social y, en esta edición, centra sus esfuerzos en un proyecto terapéutico sobre patologías de la retina, que la fundación sitúa como la principal causa de ceguera en el mundo occidental.

La elección de un vino Piwi añade además un elemento poco habitual en la trayectoria del proyecto. En el sector vitivinícola, estas variedades se emplean por su resistencia natural a ciertas enfermedades, lo que permite reducir tratamientos y, en algunos casos, ajustar el manejo del viñedo. Maculan vincula esa elección con una forma de producir vino más atenta al impacto ambiental, al mismo tiempo que mantiene la lógica benéfica que ha definido Santalucia desde su origen.

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