Grecia elevó un 11,1% su consumo aparente de vino hasta 1,11 millones de hectolitros
Las existencias finales crecieron un 18%, con más de 2 millones de hectolitros almacenados
jueves 5 de noviembre de 2026
Grecia cerró la campaña 2025/26 con un consumo aparente de vino de 1.112.142 hectolitros, un 11,1% más que los 1.001.000 hectolitros de la campaña anterior. El dato lo publicó este jueves, 5 de noviembre, la Unión Cooperativa Central de Productos Vitivinícolas, KEOSOE, a partir de cifras oficiales del sector.
El aumento equivale a 111.142 hectolitros adicionales, es decir, a unos 11,1 millones de litros más que en 2024/25. Al mismo tiempo, las existencias finales también subieron con fuerza: pasaron de 1.705.521 hectolitros a 2.012.529 hectolitros al cierre del 31 de julio, lo que supone 307.008 hectolitros más y un avance del 18%.
KEOSOE calcula este indicador mediante un balance algebraico que suma las existencias iniciales, la producción declarada y las importaciones, y resta las existencias finales, las exportaciones y los usos industriales. Para la campaña comprendida entre el 1 de agosto de 2025 y el 31 de julio de 2026, la entidad parte de 1.705.521 hectolitros de existencias iniciales, 1.645.200 hectolitros de producción oficialmente declarada y 302.910 hectolitros importados.
A esas disponibilidades les descuenta 2.012.529 hectolitros de existencias finales, 282.020 hectolitros exportados y 247.000 hectolitros destinados a usos industriales. La suma de esos componentes arroja 1.112.082 hectolitros, 60 menos que el total de 1.112.142 hectolitros atribuido por la propia organización al consumo aparente de la campaña.
Más allá de esa diferencia contable, la fotografía que ofrece el balance es clara: el mercado interior absorbió más vino que un año antes, pero al cierre de la campaña había también más producto almacenado. Esa combinación tiene interés para el sector porque ayuda a medir la disponibilidad real y las necesidades comerciales de los próximos meses.
KEOSOE recuerda que no se trata de una medición directa de compras finales de los consumidores ni de ventas en tiendas, bares o restaurantes. Es un cálculo estadístico del consumo interior a partir de producción, comercio exterior, existencias y usos industriales. Por eso, sirve para aproximarse a la demanda interna, pero no describe por sí solo el comportamiento del mercado en otoño.
La organización sitúa además el consumo del período en 10,59 litros por habitante. Añade que la evolución de largo plazo mantiene una línea descendente, pese al repunte registrado en 2025/26 frente al ejercicio anterior.
La entidad sostiene que estos datos contradicen los comentarios sobre una caída del consumo de vino en 2026, al menos hasta el 31 de julio, fecha en la que se cerró el registro de existencias remitido a la Comisión Europea. KEOSOE vincula esa percepción con la bajada de los precios de la uva observada en otoño, aunque matiza que el balance incluye parte de la temporada de verano y no mide los meses posteriores.
El cálculo, insiste la organización, se basa en datos oficiales y deja fuera la producción no declarada. KEOSOE añade que tampoco incorpora entradas ocultas o ilegales de vino procedente de uvas destinadas a otros usos, como uva de mesa o pasas, una circunstancia que, de existir, elevaría la cifra real del consumo interior.