Kenia plantea subir a 21 años la edad legal para beber alcohol

La reforma vetaría la venta por internet, el reparto a domicilio y las máquinas expendedoras

domingo 8 de noviembre de 2026

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Kenia plantea subir a 21 años la edad legal para beber alcohol

Kenia estudia una reforma amplia de su ley del alcohol que va más allá de subir la edad mínima para beber. El proyecto presentado este jueves, 5 de noviembre, en la Asamblea Nacional propone elevar de 18 a 21 años la edad legal para consumir bebidas alcohólicas y limitar, al mismo tiempo, el acceso de los jóvenes de 18 a 20 años a locales con licencia y a empleos ligados a la fabricación, venta y distribución de estos productos.

La iniciativa plantea que las licencias de los establecimientos que venden alcohol y los trabajos vinculados a esa actividad queden reservados a personas que ya hayan cumplido 21 años. Si sale adelante, la medida alcanzaría a bares, restaurantes, licorerías y otros negocios del sector hostelero y comercial donde muchos jóvenes acceden a sus primeros empleos.

El líder de la mayoría en la Asamblea Nacional, Kimani Ichung’wah, defendió el cambio durante el debate parlamentario. Afirmó que una parte de los jóvenes de 18 años no tiene todavía la madurez necesaria para tomar decisiones informadas sobre el consumo de alcohol. “Muchos de nuestros hijos, a los 18 años, siguen siendo muy jóvenes e incapaces de tomar decisiones conscientes sobre lo que es bueno o malo en sus vidas”, dijo este jueves, 5 de noviembre.

El proyecto también endurece las condiciones de acceso a los establecimientos con licencia. La propuesta prohíbe la entrada a cualquier persona menor de 21 años, incluso si va acompañada por adultos. A eso se suma un veto a la venta de alcohol por internet, a través de servicios de mensajería, con entrega a domicilio, por venta ambulante y mediante máquinas expendedoras. Además, impediría que los puntos de venta operen a menos de 300 metros de centros educativos.

Otra de las medidas es la creación de una tasa de 2 chelines kenianos por litro sobre todas las bebidas alcohólicas fabricadas o importadas en el país. Los fondos se destinarían a la regulación del sector y a programas contra el abuso de alcohol y otras sustancias. La distribución prevista reserva al menos el 50% de la recaudación anual al Comité Nacional de Control de Bebidas Alcohólicas y al menos el 15% a organizaciones civiles que desarrollan programas de prevención y rehabilitación.

El alcance de la reforma afecta de forma directa a fabricantes, importadores, distribuidores y minoristas. Si el Parlamento la aprueba, el canal digital de venta quedaría fuera, la logística de reparto tendría que ajustarse y parte de la contratación en hostelería y comercio pasaría a depender de un umbral de edad más alto. Para las empresas del sector de bebidas, eso puede traducirse en cambios de plantilla, revisión de modelos de distribución y un aumento del gasto derivado de la nueva tasa y de las exigencias de cumplimiento.

La oposición empresarial ya se ha hecho visible. La Asociación de Bebidas Alcohólicas de Kenia, ABAK por sus siglas en inglés, pidió este viernes, 6 de noviembre, la retirada del proyecto y advirtió de que su puesta en marcha podría alterar la actividad de los negocios formales y elevar el coste de operar en el sector. En una primera estimación, la organización calcula que unas 8.960 personas y 1.792 establecimientos con licencia podrían quedar en riesgo. La misma asociación sitúa en 1.300 millones de chelines kenianos al año el impacto potencial de la tasa propuesta sobre la industria. Esas cifras proceden de la propia patronal y no equivalen a pérdidas ya verificadas.

El endurecimiento no se limita a la edad mínima y a las reglas comerciales. El proyecto plantea también sanciones más altas para quienes incumplan la Ley de Control de Bebidas Alcohólicas. Las infracciones podrían castigarse con multas de hasta 10 millones de chelines kenianos, penas de prisión de hasta cinco años o ambas a la vez, lo que elevaría la exposición económica y penal de empresas y responsables de establecimientos.

Durante el debate parlamentario, el diputado por Dadaab Farah Maalim cuestionó además que la reforma no incluya una regulación específica del miraa y del muguka, dos sustancias que, a su juicio, deberían recibir atención junto al alcohol. Ese punto, no obstante, no forma parte de las medidas presentadas hasta ahora.

La reforma aún no es ley. Antes de entrar en vigor debe pasar por las fases habituales del trámite parlamentario, entre ellas la participación pública, el estudio por la Cámara y la votación final. Hasta que ese proceso concluya, la edad legal para beber en Kenia sigue fijada en 18 años.

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