Lombardía prueba viñedos con árboles para reducir el impacto del clima extremo en la vid

Seis bodegas miden cómo setos y bosques ayudan a conservar agua, suelo y biodiversidad

sábado 7 de noviembre de 2026

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Lombardía prueba viñedos con árboles para reducir el impacto del clima extremo en la vid

Lombardía ha puesto en marcha VitiSilvA, un proyecto de investigación que busca integrar árboles, setos y viñedos para reducir el efecto de las olas de calor, la sequía, las heladas tardías y otros episodios meteorológicos extremos sobre la vid. La iniciativa ha sido ideada y coordinada por el Studio Agronomico Sata y cuenta con financiación del Complemento para el Desarrollo Rural de la Región de Lombardía.

El trabajo reúne a seis bodegas históricas de dos zonas vitivinícolas lombardas, Franciacorta y Oltrepò Pavese: Corte Bianca, Mosnel y Villa Franciacorta, en la primera; Azienda Agricola Frecciarossa, Cordero San Giorgio y Tenuta Mazzolino, en la segunda. Aunque son empresas distintas por trayectoria, paisaje y perfil productivo, todas comparten, según sus promotores, el interés por un modelo de viticultura más ligado al ecosistema que rodea al viñedo.

Pierluigi Donna, agrónomo y fundador del grupo Sata, sostiene que la viticultura está cada vez más expuesta a episodios de calor, falta de agua, heladas fuera de temporada y fenómenos atmosféricos extremos. A su juicio, hace falta estudiar nuevas estrategias que permitan combinar la calidad de la producción con la protección del entorno. Con VitiSilvA, añade, el objetivo es analizar con base científica el potencial de la agroforestería, una práctica que incorpora árboles y otras estructuras vegetales a los sistemas agrarios y que todavía tiene poca implantación en la viticultura italiana.

La investigación está dirigida en el plano científico por el profesor Lorenzo Rossi, de la Universidad de Milán, con la colaboración de la Universidad de Módena y Reggio Emilia. Los ensayos se desarrollan en viñedos donde árboles, setos y masas forestales ya forman parte del paisaje. A partir de esa base, los investigadores estudian cómo interactúan la vid y la vegetación próxima.

El análisis incluye el desarrollo de los sistemas radiculares, la temperatura de las copas y de las yemas, la evolución de las plantas y la maduración de la uva. El proyecto también prevé el uso de herramientas avanzadas, entre ellas ventanas de observación instaladas en el subsuelo, para profundizar en la dinámica de las raíces y en la forma en que acceden al agua disponible.

Junto al comportamiento agronómico del viñedo, VitiSilvA medirá efectos ambientales de la agroforestería. Entre ellos figuran la capacidad de almacenar carbono en el suelo y en la biomasa, la mejora de la retención de agua y la conservación de la biodiversidad. Las pruebas abarcan además la evaluación de la calidad biológica de los suelos, el censo de árboles que sirven de hábitat a otras especies y el mapa de los elementos naturales presentes en cada finca.

La participación directa de las seis bodegas es una de las piezas centrales del proyecto, porque aporta situaciones de campo distintas y acerca la investigación a las necesidades reales del territorio. En Oltrepò Pavese, Tenuta Mazzolino considera que la iniciativa puede reforzar un manejo del viñedo atento tanto a la calidad del vino como a la conservación del entorno, y favorecer la difusión de estas prácticas entre otros productores de la zona.

Frecciarossa centra su interés en el papel de las especies arbóreas para aliviar el estrés climático, con atención especial al Pinot Nero. La empresa añade que este trabajo puede ayudar también a poner en valor el paisaje de la finca y su oferta de hospitalidad.

En Franciacorta, Corte Bianca participa con un viñedo situado en una zona de bosque, un marco que, a juicio de la bodega, resulta útil para estudiar la relación entre cultivo, arquitectura y paisaje con una orientación de bajo impacto ambiental. Villa Franciacorta aporta su experiencia en la convivencia entre viñas, bosques y espacios naturales, con la intención de unir innovación y tradición en el manejo de la finca.

Mosnel vincula su presencia en VitiSilvA a la voluntad de conservar y transmitir un territorio en el que taludes, márgenes y cabeceras de parcela forman parte del patrimonio natural de la propiedad. Cordero San Giorgio completa la red de bodegas y contribuye al contraste entre situaciones vitícolas distintas dentro de la misma investigación.

Desde la administración regional, el consejero de Agricultura de Lombardía, Alessandro Beduschi, considera que el proyecto abre una oportunidad de ensayo, investigación y renovación técnica a la que la región presta atención a través de su estructura operativa Ersaf. Beduschi sostiene que iniciativas de este tipo ayudan a reforzar la imagen del sector vitivinícola lombardo y a trasladar la investigación al trabajo diario de las empresas.

El propósito final de VitiSilvA es convertir los resultados en indicaciones prácticas para el sector. Para ello se elaborará un documento técnico dirigido a explotaciones agrarias, consorcios de tutela y operadores del sistema de conocimiento e innovación en agricultura. La intención de los responsables es que ese material sirva para orientar futuras decisiones de manejo en viñedos donde la presencia de árboles, setos y zonas forestales pueda aportar ventajas agronómicas y ambientales.

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