La hostelería británica teme menos empleo por la subida del salario mínimo

Las patronales prevén recortes de horas y turnos, con un alza juvenil más moderada que en años previos

martes 27 de octubre de 2026

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La hostelería británica teme menos empleo por la subida del salario mínimo

La hostelería británica ha advertido este martes, 27 de octubre, de que la subida prevista del salario mínimo nacional puede traducirse en menos horas de trabajo, menos turnos y menos contrataciones, aunque el ajuste para los jóvenes será menor que en ejercicios anteriores. Diversas informaciones en Reino Unido sitúan el salario mínimo adulto en 13,20 libras por hora a partir de abril de 2027, un 3,9% más. Para los trabajadores de 18 a 20 años, la remuneración mínima pasaría de 10,85 a unas 11,27 libras por hora, también con un alza del 3,9%.

La medida sigue pendiente de confirmación oficial y se espera que el canciller John Healey la anuncie este miércoles, 28 de octubre, junto con el Presupuesto. El ajuste para los empleados de 18 a 20 años supondría una subida más moderada que las aplicadas en los últimos años y, según esas informaciones, dejaría en suspenso el compromiso laborista de igualar durante esta legislatura el salario mínimo juvenil con el salario mínimo adulto.

Healey ya había reconocido con anterioridad que elevar los salarios puede tener efectos sobre el empleo, sobre todo entre los trabajadores más jóvenes. Ese equilibrio es uno de los argumentos centrales de las patronales de pubs, bares, restaurantes y alojamientos, que llevan meses avisando de que el aumento de los gastos laborales limita la contratación y la inversión, en especial en los puestos de entrada al mercado de trabajo.

En agosto, el número de jóvenes de 16 a 24 años que no estudiaban, no trabajaban y no seguían formación alcanzaba las 981.000 personas, el 13% de ese grupo de edad. Empresarios de la hostelería sostienen que unas condiciones laborales más caras pueden llevar a muchas empresas a ser más prudentes al contratar a personal sin experiencia, pese a que el sector suele ofrecer el primer empleo a una parte importante de esos jóvenes.

Allen Simpson, consejero delegado de UKHospitality, sostuvo que en el sector circulaban previsiones de una subida de hasta el 5,5%, de modo que el 3,9% mejora ese escenario. Aun así, afirmó que los costes de empleo siguen siendo demasiado altos y reclamó cambios fiscales para facilitar la creación de puestos de trabajo. A su juicio, si se quiere rebajar el paro, la hostelería necesita una revisión del sistema tributario y de las cotizaciones empresariales.

El British Institute of Innkeeping, que representa a numerosos operadores y titulares de pubs, defendió que sus asociados apoyan una remuneración justa para sus plantillas, pero avisó de que muchos negocios ya no pueden absorber nuevas alzas salariales junto con más cotizaciones. La organización cree que una política pensada para dejar más dinero en el bolsillo de los trabajadores puede terminar teniendo el efecto contrario si obliga a recortar horas, turnos y empleos.

La misma entidad añadió que algunos operadores ya están asumiendo más trabajo por falta de margen para contratar y citó casos de licenciatarios que superan las 80 horas semanales. También alertó de que, si el Gobierno sigue empujando el salario mínimo hacia las 15 libras sin reducir de forma clara la carga fiscal que soportan los pubs, podrían perderse miles de empleos y reducirse las oportunidades laborales, sobre todo para los jóvenes.

Kate Nicholls, presidenta de UKHospitality, valoró que el Ejecutivo modere la subida del salario mínimo juvenil, pero advirtió de que la hostelería recibe a la vez la presión de los salarios y de las cotizaciones patronales. En su opinión, el sector aún intenta absorber dos años de aumentos salariales de dos dígitos y el nuevo aumento de las aportaciones empresariales, algo que puede limitar su capacidad para crear empleo y para rebajar el número de jóvenes que no estudian ni trabajan.

Emma McClarkin, directora ejecutiva de la British Beer and Pub Association, pidió al Gobierno que no dé por sentado el papel del sector como empleador. Recordó que muchos jóvenes ya tienen dificultades para encontrar trabajo y reclamó revisar los costes laborales, sobre todo para los menores de 25 años, para que pubs y cerveceras puedan seguir invirtiendo en sus plantillas y manteniendo puestos de trabajo.

En una actividad como la hostelería, donde la mano de obra pesa mucho en la cuenta de resultados, el efecto de una subida salarial de este tamaño no se limita a la plantilla. En pubs, bares y restaurantes también puede presionar los márgenes, alterar horarios de apertura y condicionar decisiones de compra. Si una parte mayor de los ingresos se destina a salarios y cotizaciones, algunos locales pueden tener menos margen para ampliar surtidos o para absorber el mayor precio de cerveza, vino y destilados.

La discusión sobre el salario mínimo llega además en un momento sensible para un sector que depende de plantillas amplias en sala, barra y cocina, y en el que buena parte de los contratos corresponde a jóvenes o a trabajadores con poca experiencia. Por eso las patronales insisten en que la cuestión no es solo cuánto suben las nóminas, sino si las empresas pueden asumir ese aumento sin reducir actividad, renunciar a contrataciones o trasladar parte de la presión a los precios.

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