Estados Unidos mantiene el arancel del 10% al whiskey irlandés
Dublín y Bruselas esperan el mecanismo legal de Washington para retirar un gravamen que penaliza su principal mercado
lunes 26 de octubre de 2026

Las negociaciones para eliminar el arancel del 10% que Estados Unidos aplica al whiskey irlandés siguen abiertas, pese al anuncio realizado por Donald Trump en septiembre en Doonbeg. El Departamento irlandés de Asuntos Exteriores y Comercio ha informado de que mantiene contactos técnicos intensivos con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para concretar la aplicación de la medida.
A día de este lunes, 26 de octubre, el gravamen continúa en vigor para el whiskey irlandés que se vende en el mercado estadounidense. En cambio, el whisky escocés y el whiskey producido en Irlanda del Norte no pagan ese arancel, una diferencia que deja al producto irlandés en peor posición en uno de sus principales destinos de exportación.
La ministra irlandesa de Asuntos Exteriores y Comercio, Helen McEntee, ha reiterado que la posición de Irlanda es el arancel cero para todos los espirituosos de la Unión Europea. Esa misma línea la comparte Francia para el coñac, según ha trasladado su ministro de Comercio, Nicolas Forissier.
La Comisión Europea está a la espera de conocer los detalles jurídicos con los que Washington pretende convertir esa promesa en una norma efectiva. Esa fase técnica es la que está retrasando la retirada del arancel, después de que Trump avanzara en septiembre que iba a suprimirlo.
La Irish Whiskey Association mantiene el contacto con el Gobierno irlandés y con la Embajada de Irlanda en Washington DC mientras continúan las conversaciones. La asociación recuerda que un cambio similar aplicado al whisky escocés tardó alrededor de tres meses en hacerse efectivo, un precedente que da una referencia temporal, aunque no garantiza el mismo calendario para el caso irlandés.
Eoin Ó Catháin, en nombre de la organización sectorial, ha subrayado que Estados Unidos es el mayor mercado del whiskey irlandés y ha mostrado su confianza en que la liberalización arancelaria llegue a materializarse. Para las empresas del sector, la diferencia entre pagar un 10% o entrar sin ese recargo puede influir en el precio final, en los márgenes comerciales y en la capacidad de ganar cuota en bares, tiendas y cadenas de distribución.
Esa brecha con el whisky escocés y con el whiskey de Irlanda del Norte tiene además un efecto potencial sobre la planificación comercial. Si dos productos compiten en el mismo mercado y uno de ellos soporta un arancel que el otro no paga, el importador estadounidense puede presionar más el precio del primero o dar preferencia al que entra libre de ese recargo. En un mercado tan importante para el whiskey irlandés, esa diferencia puede pesar en las decisiones de compra.
El asunto se enmarca en una negociación más amplia sobre los espirituosos europeos en Estados Unidos. Irlanda defiende que la eliminación del arancel no se limite a su whiskey, sino que alcance al conjunto de las bebidas espirituosas de la UE. La petición francesa para el coñac apunta en la misma dirección y refuerza la idea de una solución común para varias categorías del sector.
Por el momento, ni Dublín ni Bruselas han precisado una fecha para la retirada del gravamen. El avance depende de que la Administración estadounidense concrete el mecanismo legal y de que ese proceso técnico culmine sin nuevos retrasos. Mientras tanto, el whiskey irlandés sigue entrando en Estados Unidos con un 10% de arancel.