Henkell Freixenet instala en Wiesbaden una tecnología para conservar el aroma del vino sin alcohol

El sistema recupera compuestos aromáticos del proceso de desalcoholización para lograr espumosos premium más fieles al original

miércoles 21 de octubre de 2026

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Henkell Freixenet instala en Wiesbaden una tecnología para conservar el aroma del vino sin alcohol

Henkell Freixenet aplicará en su planta de Wiesbaden la tecnología patentada Aroma Recovery System, desarrollada por Solos Technology, para elaborar espumosos desalcoholizados premium. Las dos compañías lo comunicaron este miércoles, 21 de octubre, como parte de una alianza centrada en mejorar la conservación de los aromas naturales del vino durante el proceso de retirada del alcohol.

La decisión se produce en un momento en el que la categoría sin alcohol y de baja graduación gana peso entre los consumidores y eleva la exigencia sobre el perfil sensorial de estos productos. Uno de los problemas más conocidos en los vinos desalcoholizados es la pérdida de aroma: al retirar el alcohol, también desaparece una parte de las moléculas volátiles que aportan olor y matices al vino. Por ese motivo, buena parte del trabajo técnico del sector se dirige a mantener la expresión varietal, la complejidad y la identidad del producto de partida.

Henkell Freixenet, división de espumosos, vinos y licores de Oetker Collection, reúne marcas como Henkell, Freixenet, Mionetto, Schloss Johannisberg y Alfred Gratien. La empresa usará esta tecnología en Wiesbaden, el centro del grupo especializado en la producción de bebidas desalcoholizadas. La compañía considera que la instalación supone una inversión importante en una nueva generación de espumosos sin alcohol y que ayudará a conservar el aroma natural y la identidad sensorial de los vinos de origen.

El proyecto combina la experiencia enológica de Henkell Freixenet con el sistema de desalcoholización y recuperación aromática de Solos Technology. La empresa alemana recuerda que lleva más de 30 años trabajando en espumosos desalcoholizados y que ha ido afinando ese conocimiento con el objetivo de mejorar la calidad, el gusto y el carácter sensorial de sus referencias. En ese mismo planteamiento se sitúa ahora la colaboración con Solos, en un momento en el que, a juicio de ambas empresas, la categoría no/low entra en una fase de mayor madurez.

Según explican las compañías, el sistema Aroma Recovery System se diferencia de los métodos convencionales porque no se limita a retirar el alcohol. Su función es capturar los compuestos aromáticos naturales que se separan del vino durante ese proceso y reintroducirlos después en el producto final. Con ello, sostienen, se pueden elaborar vinos desalcoholizados de gama alta más fieles al carácter del original.

Claudia Geyer, directora de tecnología de Solos Technology, afirma que el futuro de la categoría no depende solo de quitar el alcohol, sino de conservar la identidad del vino del que parte cada elaboración. A su juicio, la colaboración con Henkell Freixenet permitirá impulsar una nueva generación de vinos desalcoholizados premium en la que la autenticidad, el trabajo técnico y la experiencia del consumidor sigan ocupando un lugar central.

Por parte de Henkell Freixenet, Eberhard Benz, director de tecnología y vicepresidente del consejo de administración, recuerda que la empresa lleva más de tres décadas con un papel relevante en el desarrollo de espumosos desalcoholizados. Benz señala que la meta ha sido mejorar de forma continua la calidad, el gusto y el perfil sensorial de estos productos, y añade que la alianza con Solos busca recuperar y reintegrar con cuidado los aromas naturales del vino para conservar mejor su autenticidad, su complejidad y su carácter propio.

La tecnología que se instalará en Wiesbaden se basa, según Solos, en un sistema patentado de extracción en fase sólida. El vino se desalcoholiza al vacío y a baja temperatura en una columna de destilación, con el fin de evitar un calentamiento que altere sus rasgos aromáticos. En esa separación aparece un destilado que contiene tanto alcohol como aromas. En lugar de desecharlo, la empresa lo hace pasar por resinas que retienen los compuestos aromáticos y dejan pasar el alcohol. Después, esos aromas se devuelven al vino desalcoholizado para reconstruir su perfil olfativo original, tanto varietal como territorial.

Solos sostiene además que este procedimiento permite trabajar sin añadir aromas externos ni aplicar correcciones posteriores, ya que, según la empresa, lo que se reincorpora al producto es parte de lo que ya estaba en el vino antes de la retirada del alcohol. Ese punto resulta especialmente relevante en una categoría en la que la aceptación del consumidor suele depender de la cercanía entre el perfil del vino original y el de su versión sin alcohol.

La puesta en marcha de este sistema en Henkell Freixenet refuerza la apuesta de una de las mayores compañías del sector por las técnicas de recuperación aromática. También muestra hacia dónde se está moviendo el mercado de los vinos y espumosos desalcoholizados: menos atención al mero recorte de graduación y más trabajo sobre el aroma, la textura y la fidelidad al producto de origen.

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