Creció viendo Padre Kino en todas las tiendas y hoy defiende el vino mexicano ante el mundo
Ana Lucía Aréchiga Aparicio, voz del Consejo Mexicano Vitivinícola, repasa su camino desde Concha y Toro hasta la promoción del vino de su país, y dice qué le gustaría que ya no hiciera falta explicar dentro de diez años
viernes 23 de octubre de 2026

No recuerda cuál fue el primer vino mexicano que probó, pero sí la botella que veía de chica en todas las tiendas: el famoso Padre Kino. Ana Lucía Aréchiga Aparicio llegó al vino por la práctica, como becaria de sommelier en Concha y Toro, y desde entonces no se fue de la industria. Fue sommelier independiente, coordinó diplomados, impartió catas y trabajó como brand manager en La Castellana y Vinos, Viñedos y Bodegas. Licenciada en Gastronomía y jueza certificada BJCP, hoy coordina la comunicación y las relaciones públicas del Consejo Mexicano Vitivinícola. En el marco del Día del Vino Mexicano, que se celebra cada 7 de octubre desde 2023, habló de lo que cambió en estos cuatro años y de lo que todavía falta para que México sea visto como un país productor de primer nivel.
Empezaste como becaria de sommelier en Concha y Toro, es decir, promoviendo vino chileno en México. Hoy tu trabajo es convencer a los mexicanos de elegir el suyo. ¿En qué momento cambió tu lealtad, y qué te hizo cambiarla?
En realidad no cambió mi lealtad, desde ese momento he trabajado con el sector y la industria vitivinícola de México, solo que ahora desde otra trinchera, una profundamente involucrada con mi país.
¿Te acordás del primer vino mexicano que te hizo pensar "esto es otra cosa"? ¿Qué era y dónde estabas?
No recuerdo el primer vino mexicano que tomé, sin embargo recuerdo que de pequeña veía en todas las tiendas el famoso vino Padre Kino; lo que sí recuerdo es que el primer vino que tomé no me hizo pensar precisamente en “eso es otra cosa”, pensé que era una gran vino y lo tomé como una normalidad.Pasaste por el piso de venta en La Castellana.
Pasaste por el piso de venta en La Castellana. ¿Qué te enseñó el mostrador sobre el consumidor mexicano que no se aprende en una cata?
En realidad mi presencia en La Castellana fue como brand manager, pocas veces tuve la oportunidad de estar en el piso de venta, no obstante, me enseñó muchas cosas como que detrás de muchas compras hay miedo a equivocarse, que el precio se discute como un riesgo y no tanto como un número y que el prejuicio al vino mexicano casi siempre de deshace al probarlo.
Es la cuarta edición del Día del Vino Mexicano. Siendo honesta: ¿el consumidor promedio sabe que existe, o todavía es una fecha que celebra la propia industria?
En realidad 4 años es muy poco tiempo, por lo que una buena parte de la celebración es propia de la industria, sin embargo, hemos notado un crecimiento en el reconocimiento de esta fecha en el consumidor gracias a las campañas que se han realizado tanto de forma interna como con aliados estratégicos del sector.
¿Qué cambió concretamente entre el primer 7 de octubre y este?
La aceptación del consumidor, el compromiso y orgullo de consumir lo hecho en México y saber que está bien hecho.
Si mañana el decreto desapareciera, ¿qué se perdería de verdad?
Se perdería el trabajo colectivo que se ha hecho hasta ahora. Sin eso, cada parte, haría lo suyo por su lado y el impacto se diluiría.
El CMV dice que cuatro de cada diez botellas que se consumen en México son nacionales. ¿Esa cifra te pone orgullosa o te parece baja para un país productor?
Me pone orgullosa porque representa un trabajo de décadas de una cadena muy grande en la que están involucrados viticultores, enólogos, sommeliers, investigadores, entre muchos otros, sin embargo, en poco tiempo me gustaría decir que el vino mexicano representa la mayor parte de la venta en nuestro país.
El 79% del vino mexicano se vende por debajo de 500 pesos, pero la percepción general sigue siendo que es caro. ¿De dónde viene ese prejuicio y quién tiene la culpa: las bodegas, los restaurantes o la comunicación?
No hablaría de culpa, es mucho más complejo que eso, debemos revisar de forma minuciosa el contexto. Debido a los altos costos de producción, no siempre es fácil para las bodegas tener vinos de bajo costo, el restaurante le pone un margen que lo dispara en la carta, y durante años la comunicación se fue a las etiquetas caras porque se tiene la creencia que son las que lucen. La gente se queda con esa imagen.
Este octubre hay descorche de cero a 50 pesos en más de cien restaurantes. ¿Por qué el restaurante sigue siendo el cuello de botella del vino mexicano?
El restaurante representa una gran oportunidad para impulsar el consumo de vino mexicano. El reto está en fortalecerla capacitación del personal, facilitar la incorporación de etiquetas nacionales a las cartas y acercar a productores, distribuidores y establecimientos. Más que un cuello de botella, el sector restaurantero es un aliado estratégico para dar mayor visibilidad al vino mexicano y acercarlo a nuevos consumidores.
Economía anunció mesas con el IMPI sobre indicaciones geográficas. ¿Qué región mexicana está más lista para tener la suya, y cuál no lo está aunque se crea lista?
Querétaro es un referente al obtener en 2025 la primera Indicación Geográfica Protegida para vinos en México. Sin embargo, cada región tiene condiciones y niveles de organización distintos. Para avanzar, es fundamental contar con evidencia técnica, delimitación territorial y colaboración entre productores. Las mesas de trabajo de Economía y el IMPI representan una oportunidad para fortalecer a cada zona y proteger, a largo plazo, el origen y la reputación del vinomexicano.
Baja California concentra la imagen del vino mexicano. ¿Le hace bien o mal al resto de los 17 estados productores que todo el mundo piense en Valle de Guadalupe?
Totalmente le hace bien, Baja California concentra el 70% de la producción de vino de nuestro país, es y será y siempre un embajador del vino mexicano, sin embargo, eso no debe ser excluyente para los demás estados, debe ser un impulso. El agua es un tema inevitable en varias zonas productoras.
¿Cómo se comunica una celebración cuando hay preguntas incómodas de fondo?
Contestándolas. Si preguntan por el agua, hay que dar información: qué se está haciendo, qué se puede comprobar y qué falta. Celebrar no significa fingir que no hay problemas. En el programa de este año hay sesiones de Malbec.
Para un lector argentino, ¿qué tiene para decir un Malbec mexicano que no diga uno de Mendoza?
Es una conversación completamente distinta y justamente ahí radica lo interesante, es otro clima, otro suelo, otra altitud, otras manos. Creo que la mejor respuesta para esto es la frase de José Ortega y Gasse “soy yo y mi circunstancia”.
Sos jueza BJCP de cerveza. La cerveza artesanal mexicana tuvo su boom hace una década. ¿Qué hizo bien la cerveza que el vino todavía no aprendió?
La cerveza armó una comunidad: festivales, cervecerías con personalidad, un lenguaje que cualquiera entendía. El vino todavía se pone muy solemne. Se puede ser serio con lo que hay en la copa y aun así hacer que probarlo sea fácil.
Tu formación es de cocina, no de marketing. ¿Eso te hace comunicar distinto que alguien que viene de relaciones públicas puras?
Completamente, el haber estudiado gastronomía me dio una formación podría decir que me ha hecho más sensible a los procesos que conllevan el hacer una comida/bebida. Entender la importancia del campo es vital, no solo para las personas que estamos en el sector si no para todos, al final, sin campo no tenemos prácticamente nada.
Este año hay challenges con influencers en la campaña. ¿Dónde está el límite entre acercar el vino a los jóvenes y banalizarlo?
El límite es que el vino no sea un accesorio. Si el reto le da a la gente una razón para probarlo (de dónde viene, quién lo hace, con qué va), bien. Si es nada más un reto, ya no. Y siempre con consumo responsable.
¿Qué vino mexicano abriste el 7 de octubre, y con quién?
El 7 de octubre se hizo una comida de celebración por el día del vino mexicano, así que la compañía fueron socios del CMV, amigos, colegas y gente que ha estado cerca de nosotros trabajando por la misma causa: el vino mexicano. Y afortunadamente, no solo fue un vino, fueron varios que se compartieron, que es lo más importante.
Dentro de diez años, ¿qué te gustaría que ya no hiciera falta decir sobre el vino mexicano?
Me gustaría que la gente tenga plena consciencia que en México se hace vino y está al nivel de cualquier otro país productor del mundo.