El Supremo de Estados Unidos revisará la prohibición federal de destilar alcohol en casa

El caso decidirá si vetar los licores caseros entra dentro del poder del Congreso para cobrar impuestos

jueves 22 de octubre de 2026

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El Supremo de Estados Unidos revisará la prohibición federal de destilar alcohol en casa

El Tribunal Supremo de Estados Unidos revisará la prohibición federal que impide a los ciudadanos destilar bebidas espirituosas en casa, una norma aprobada en 1868 tras la Guerra de Secesión para evitar la evasión de impuestos sobre el alcohol. Según informó Reuters, los jueces aceptaron este lunes, 19 de octubre, estudiar el recurso presentado por la Administración de Donald Trump, que defiende la ley frente a la impugnación promovida por destiladores aficionados.

La decisión del alto tribunal abre una revisión de una prohibición que lleva 158 años en vigor y que convierte en delito federal la destilación doméstica sin autorización. La legislación prevé multas de hasta 10.000 dólares y penas de hasta cinco años de prisión para quienes incumplan esa norma.

El caso llega al Supremo después de que dos tribunales federales de apelación emitieran resoluciones opuestas este mismo año. El pasado abril, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito concluyó que la prohibición era inconstitucional porque iba más allá de la autoridad del Congreso para aprobar medidas necesarias para recaudar impuestos. Pocos días después, el Sexto Circuito resolvió justo lo contrario y avaló la norma al considerar que sí forma parte de las competencias tributarias del Congreso.

La cuestión de fondo es si prohibir la destilación doméstica es un medio necesario y adecuado para proteger la recaudación federal obtenida por los impuestos especiales sobre las bebidas espirituosas. El fallo del Supremo servirá para fijar un criterio único sobre el alcance de esa potestad constitucional.

La demanda fue presentada por la Hobby Distillers Association, una organización sin ánimo de lucro que representa a unos 1.300 socios, junto a cuatro destiladores aficionados. A esa impugnación se han sumado quince estados gobernados por republicanos, entre ellos Florida, Ohio e Idaho. En uno de sus escritos al alto tribunal, los fiscales generales de esos estados ironizaron con que, “a diferencia de un buen whisky, esta división no mejorará con el tiempo”.

Pese al apoyo que la demanda ha recibido en parte del bloque republicano, la Administración Trump ha pedido mantener la prohibición. El Departamento de Justicia sostiene que el Congreso aprobó la ley para frenar una evasión extendida de los impuestos sobre los destilados y que el Gobierno federal conserva un interés económico importante en preservar esos ingresos. Los impuestos especiales sobre las bebidas espirituosas aportan cada año miles de millones de dólares a las arcas federales.

La parte demandante sostiene, por el contrario, que los ciudadanos deberían poder producir destilados en casa para consumo propio sin exponerse a un proceso penal. Robert Alt, presidente y consejero delegado del Buckeye Institute y abogado de quienes han presentado la impugnación, celebró que el Supremo haya aceptado examinar el asunto. Alt defendió además que la destilación doméstica tiene raíces antiguas en la historia de Estados Unidos y citó la participación de George Washington en la producción de whisky.

La revisión del caso tiene también una dimensión práctica para miles de aficionados a la elaboración casera de alcohol. En Estados Unidos, la fabricación de cerveza en casa y la producción de vino para consumo personal están permitidas por la legislación federal, pero la destilación de licores sigue prohibida. Esa diferencia ha alimentado desde hace años el debate sobre si la restricción responde de verdad a una necesidad fiscal o si supone un exceso del poder del Congreso.

El Supremo escuchará los argumentos durante su actual periodo de sesiones y se espera una sentencia antes de que termine junio de 2027. Lo que está en juego no es la creación de un nuevo sistema de licencias para aficionados, sino la validez constitucional de la prohibición vigente.

Incluso si el alto tribunal anula la norma federal, eso no implicaría de forma automática que destilar en casa pase a ser legal en todo el país. Reuters recuerda que los estados conservan margen para mantener sus propias restricciones, de modo que una eventual victoria de los demandantes podría limitarse a eliminar la prohibición federal sin alterar por completo el mapa legal dentro de Estados Unidos.

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