Muere un hombre en un lagar de Monterrei por falta de oxígeno durante la fermentación del vino
Los bomberos hallaron solo un 10% de oxígeno en el recinto, menos de la mitad del aire habitual
lunes 7 de septiembre de 2026

Un hombre de 63 años murió en la noche del pasado 6 de septiembre en un lagar de Monterrei, en Ourense, mientras trabajaba en la elaboración del vino. La víctima, vecina de Sandín, en la parroquia de Flariz, fue localizada inconsciente en el interior del recinto y las primeras comprobaciones realizadas en el lugar apuntan a una asfixia por la acumulación de gases generados durante la fermentación.
El aviso llegó al 112 Galicia poco antes de las 21.50 horas, a través del Servizo de Urxencias Sanitarias de Galicia-061. Los servicios de emergencias informaron de que los vecinos llevaban cerca de una hora sin tener noticias del hombre y comenzaron a preocuparse al no localizarlo en el bajo donde estaba haciendo vino.
Varios allegados se desplazaron hasta el lagar y lo encontraron inconsciente. Antes de la llegada de los equipos de emergencias consiguieron sacar el cuerpo al exterior. Cuando la ambulancia movilizada llegó a Sandín, el personal sanitario solo pudo confirmar el fallecimiento.
Hasta el lugar acudieron también agentes de la Guardia Civil y los Bomberos de Verín. Durante la intervención, los bomberos realizaron mediciones del aire en el interior del lagar y comprobaron que la concentración de oxígeno era de solo el 10%, una proporción incompatible con la vida, de acuerdo con la información facilitada por el 112 Galicia. El dato resulta especialmente relevante porque el aire que se respira de forma habitual contiene alrededor de un 21% de oxígeno, de modo que en el recinto la cantidad disponible se había reducido a menos de la mitad.
Ese descenso encaja con uno de los riesgos conocidos del proceso de fermentación. Durante la transformación del mosto, las levaduras consumen azúcares y producen alcohol, pero también liberan dióxido de carbono. En espacios cerrados o con poca ventilación, ese gas puede desplazar el oxígeno y convertir el ambiente en irrespirable sin que exista una señal visible o un olor que advierta del peligro.
El dióxido de carbono es incoloro e inodoro y, además, tiene mayor densidad que el aire, por lo que tiende a acumularse en las zonas bajas. Esa característica explica que lagares, bodegas o depósitos puedan convertirse en lugares de alto riesgo en plena elaboración del vino si no existe ventilación suficiente. En muchas zonas vitivinícolas, este fenómeno se conoce de forma tradicional como el “tufo del vino”.
Los criterios del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo sitúan el riesgo de asfixia por falta de oxígeno por debajo del 19,5%. La medición realizada en Monterrei, con un 10%, estaba muy por debajo de ese umbral. Una atmósfera de ese tipo puede provocar en poco tiempo pérdida de conciencia, alteraciones físicas y mentales y, si la exposición continúa, la muerte.
La Guardia Civil se hizo cargo de las diligencias para aclarar por completo lo ocurrido. Por el momento, las primeras informaciones relacionan el fallecimiento con la falta de oxígeno provocada durante la fermentación y no han trascendido indicios de intervención de terceras personas.
El accidente se produjo en unas fechas de intensa actividad en la comarca de Monterrei, muy ligada a la vendimia y a la elaboración del vino. En este periodo, lagares y bodegas vuelven a utilizarse de forma continuada, con trabajos en recintos cerrados en los que la ventilación resulta básica para evitar acumulaciones de dióxido de carbono.