Europa vive la vendimia más temprana por el calor y la sequía

La sequía obliga a bodegas y viticultores a rehacer calendarios bajo presión de costes y precios

Miércoles 26 de Agosto de 2026

La vendimia de 2026 se ha adelantado en buena parte de Europa hasta fechas que no se habían registrado en varias zonas productoras. El calor y la sequía han acelerado la maduración de la uva y han obligado a viticultores y bodegas a reorganizar calendarios, mano de obra y previsiones de negocio. Según informa la agencia EFE, el sector intenta mantener la rentabilidad y adaptarse al cambio climático en una campaña marcada también por la presión sobre los precios y por el alza de los costes de producción.

Las primeras estimaciones de la Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas (AIVE) apuntan a una vendimia más corta en países como España, Francia y Alemania. Aun así, la situación no es igual en todos los territorios. El adelanto de la recolección se repite de norte a sur, pero las expectativas sobre volumen y calidad cambian según la zona, la disponibilidad de agua y el estado sanitario de los viñedos.

En España, la campaña avanza durante agosto con un adelanto de alrededor de un mes en casi todas las bodegas, de acuerdo con fuentes del sector citadas por EFE. Es la vendimia más temprana de la que se tiene constancia en el país. Pese a las sucesivas olas de calor, esas mismas fuentes confían en cerrar la cosecha por encima de la de 2025 y calculan un aumento interanual del 10%, apoyado en una mayor productividad y en mejores condiciones sanitarias de los viñedos.

Ese mejor comportamiento en cantidad convive con una situación económica complicada para muchos productores. La subida de los costes y los bajos precios en origen han llevado al sector a reclamar el cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria para evitar la venta a pérdidas, entre otras medidas. En la práctica, el adelanto de la uva obliga además a concentrar trabajos en menos tiempo, algo que afecta a la organización de las cuadrillas y a la entrada del fruto en bodega.

Francia vive una campaña especialmente temprana. Las primeras uvas se recogieron a mediados de julio en Languedoc, en el sur del país, algo no registrado hasta ahora. En Champagne, la vendimia quedó autorizada el pasado 12 de agosto, otra fecha récord para la zona. El adelanto también se ha visto en Saint-Émilion, en Burdeos, donde la recogida comenzó el pasado 19 de agosto, y en Alsacia, donde arrancó oficialmente el pasado 18 de agosto. En algunas áreas del Loira, incluso podría terminar antes de que acabe agosto.

Las altas temperaturas y la sequía del verano han acelerado la maduración de la uva en Francia hasta niveles poco habituales. El calor, además, está afectando al tamaño del grano y al rendimiento de parte de la cosecha. En viticultura, una maduración demasiado rápida puede alterar el equilibrio entre azúcar y acidez, por lo que el momento de corte pasa a ser una decisión todavía más ajustada.

En Italia, la vendimia también se ha movido hacia delante, aunque con diferencias amplias entre regiones. En Pavía, en el norte, algunas zonas comenzaron a finales de julio. En Véneto, Abruzzo y Alessandria, el adelanto ronda los diez días. En Toscana, las uvas destinadas a vino blanco y espumosos llevan cerca de dos semanas de anticipo. Esa diversidad ha llevado a las dos grandes entidades del sector, Assoenologi y la Unión Italiana del Vino, a esperar al final de la recogida para difundir sus previsiones, al considerar que antes pueden variar mucho por el tiempo.

Italia cuenta además este año con una nueva línea de ayuda para inversiones en sostenibilidad de los viñedos dentro de la Política Agraria Común. Ese apoyo llega en un momento en el que muchas explotaciones buscan adaptar variedades, fechas de trabajo y manejo del agua a veranos más cálidos y a campañas menos previsibles.

Portugal prevé una producción de 6,7 millones de hectolitros en la campaña 2026/2027, según el Instituto de la Viña y el Vino. La cifra supone un 12% más que un año antes, aunque sigue cerca de un 4% por debajo de la media de las cinco últimas campañas. La entidad señala que la maduración se está produciendo en muchas regiones cerca de una semana antes de lo habitual y espera una cosecha de buena a muy buena calidad por la evolución favorable de las reservas hídricas y de las condiciones climáticas.

El sector luso añade a esa alteración del ciclo productivo otros problemas de mercado: menor consumo de vino, mayor presencia de otras bebidas, inestabilidad comercial, costes de producción más altos y más presión regulatoria. Por ese motivo, una parte de la estrategia pasa por poner más en valor el vino portugués en los mercados internacionales.

En Alemania, la vendimia de 2026 empezó en la segunda semana de agosto, aproximadamente una semana antes de la media de los últimos cinco años, según el Instituto Alemán del Vino. El verano soleado ha hecho que las uvas maduren muy rápido y el tiempo seco y cálido ha favorecido un buen estado sanitario en las regiones vitivinícolas, situadas sobre todo en el sur y el suroeste del país. Al mismo tiempo, la escasez de lluvias está causando problemas en viñedos jóvenes, más sensibles a la falta de agua. El presidente de la Asociación Alemana de Agricultores, Joachim Rukwied, calcula una cosecha corta, aunque de buena calidad.

Suiza también ha adelantado su calendario. La sequía ha obligado a muchos productores a iniciar la vendimia varias semanas antes del periodo habitual, que suele ir de finales de septiembre a mediados de octubre. Nora Dauphin-Viret, asesora de la Federación Vitivinícola Suiza, confirmó a EFE que los arranques en agosto son más frecuentes en determinadas variedades y regiones. A su juicio, ese cambio no supone por sí mismo un problema si la fecha de recogida se adapta a cada parcela y a cada variedad para mantener el equilibrio de la uva. La misma representante atribuye la crisis del sector en Suiza al descenso del consumo, la presión sobre los precios y las dificultades de comercialización.