El vino mundial entra en ajuste por aranceles, clima y menos consumo

La producción sube levemente, pero el comercio cae y la superficie de viñedo encadena seis años de descenso

Martes 02 de Junio de 2026

La Organización Internacional de la Viña y el Vino sitúa al mercado mundial del vino en una fase de ajuste marcada por los aranceles, el clima y los cambios en los hábitos de consumo. En su informe sobre el sector en 2025, la entidad calcula que la producción mundial alcanzó 227 millones de hectolitros, una cifra algo superior a la de 2024, pero todavía por debajo de la media de largo plazo.

La OIV atribuye esa evolución a unas condiciones meteorológicas difíciles en varias zonas productoras y a decisiones de algunos elaboradores para adaptar su oferta a una demanda más débil. Es el tercer año seguido con una producción baja en términos históricos. La superficie mundial de viñedo también siguió reduciéndose por sexto año consecutivo y bajó hasta 7 millones de hectáreas.

El organismo explica que el sector sigue ajustando su actividad a cambios climáticos, económicos y sociales. A ello se sumó en 2025 el impacto de las políticas arancelarias sobre el comercio internacional, que afectaron a productores, exportadores y cadenas de suministro. Según la OIV, el mercado mantiene capacidad de adaptación y busca nuevas vías comerciales mientras corrige su volumen de producción.

El consumo mundial cayó en 2025 hasta 208 millones de hectolitros, un 2,7% menos que el año anterior. La organización relaciona esta bajada con cambios más largos en los hábitos de consumo en mercados maduros y con la presión económica sobre los compradores. Entre los principales países consumidores, la mayoría registró descensos.

Estados Unidos siguió como primer mercado mundial, con 31,9 millones de hectolitros, pese a una caída del 4,3%. China redujo su consumo un 13%, en un escenario de ajuste del mercado y cambios en las preferencias del consumidor. La OIV señala que estos movimientos reflejan una demanda menos uniforme que en años anteriores.

El comercio internacional también perdió fuerza durante el año. Las exportaciones mundiales bajaron un 4,7% hasta 94,8 millones de hectolitros y el valor exportado retrocedió un 6,7%, hasta 33.800 millones de euros. La organización vincula esta evolución a los aranceles, la incertidumbre comercial y una demanda más floja en varios destinos.

Pese a la caída del volumen, los precios se mantuvieron firmes. El precio medio de exportación fue de 3,56 euros por litro, uno de los niveles más altos registrados por la OIV y muy por encima de las medias anteriores a la pandemia. El organismo interpreta este dato como una señal de que sigue habiendo demanda para vinos de mayor precio.

El vino embotellado continuó como la principal categoría del comercio mundial y representó el 66,4% del valor total exportado. El espumoso también resistió mejor que otras categorías y aportó casi una cuarta parte del valor del comercio exterior, pese a una demanda general más débil.

La OIV recuerda además que alrededor del 46% del vino producido en el mundo se comercializa fuera del país donde se elabora. Esa dependencia del comercio exterior hace que el sector esté muy expuesto a la evolución de la demanda internacional y a las barreras entre mercados.