San Trifón Zarezan, una de las fiestas búlgaras más antiguas del vino

Ana Gómez

Jueves 19 de Febrero de 2026

La historia del mártir cristiano que protege los viñedos búlgaros

Cada 1 y 14 de febrero, en muchos pueblos de Bulgaria, las viñas reciben el primer corte del año. Un acto ritual que mezcla fe, trabajo agrícola y celebración comunitaria. Detrás de ese gesto está la figura de San Trifón, un mártir cristiano que en tierras búlgaras se convirtió en protector de las viñas, los viticultores y el vino.

En este artículo te explico quién fue San Trifón, por qué su fiesta se llama Trifón Zarezan, cómo se celebra en la región de Blagoevgrad según los archivos etnográficos búlgaros y qué significan los rituales que aún hoy se mantienen. Si te interesa la cultura del vino, las tradiciones populares o las fiestas agrícolas de Europa del Este, aquí encontrarás una historia rica y poco conocida.

¿Quién fue San Trifón?

San Trifón fue un mártir cristiano de los primeros siglos, venerado tanto por la Iglesia ortodoxa como por la católica. El centro principal de su culto en Bizancio estuvo en Asia Menor y Constantinopla. En 1204, durante la Cuarta Cruzada, sus reliquias fueron trasladadas desde Constantinopla a Roma, lo que ayudó a difundir su fama también en Occidente.

En los textos hagiográficos más antiguos, San Trifón aparece como un joven con dones de sanación y exorcismo. También se menciona que trabajaba en tareas agrícolas, criando gansos y ocupándose del campo. Esa conexión con el mundo rural fue clave.

A partir del siglo X, su figura empezó a asociarse de forma más clara con la protección de la agricultura, los jardines y, sobre todo, las viñas. En la literatura litúrgica medieval aparecen oraciones dedicadas a él para bendecir los cultivos y protegerlos de males y espíritus dañinos. En Bulgaria, esa asociación se hizo especialmente fuerte. Con el tiempo, San Trifón pasó a ser el patrono de los viticultores, vinicultores, taberneros y jardineros.

¿Qué es Trifón Zarezan?

Trifón Zarezan es la versión popular y tradicional de la festividad de San Trifón en Bulgaria. La palabra "zarezan" significa "el podado" o "el cortado", en referencia directa a la poda de la vid. Aquí aparece una de las particularidades más interesantes: la doble fecha.

  • La Iglesia ortodoxa celebra el día de San Trifón el 1 de febrero, según el calendario juliano.
  • La tradición popular suele celebrarlo el 14 de febrero, fecha correspondiente al calendario gregoriano.

La razón es práctica: las condiciones climáticas suelen ser más adecuadas para la poda en torno al 14 de febrero. Así, el calendario agrícola se impuso en muchos lugares al calendario litúrgico.

Curiosamente, el 14 de febrero también es el día de San Valentín, lo que ha generado en las últimas décadas un debate simbólico en Bulgaria entre tradición local y celebración importada. Para muchos búlgaros, el 14 de febrero es antes que nada el día del vino.

La región de Blagoevgrad: un archivo vivo de la tradición

Gran parte de lo que sabemos sobre la celebración tradicional de Trifón Zarezan en el suroeste de Bulgaria proviene de los archivos del Institute of Ethnology and Folklore Studies with Ethnographic Museum (IEFSEM), perteneciente a la Academia Búlgara de Ciencias.

Sus investigadores han recopilado durante décadas testimonios, grabaciones, fotografías y descripciones etnográficas en pueblos de la región de Blagoevgrad: Satovcha, Garmen, Hadzhidimovo, Gotse Delchev, Razlog, Bansko, Kresna, Strumyani, Sandanski o Petrich, entre otros. Gracias a esos archivos sabemos cómo se vivía —y en muchos casos se sigue viviendo— la fiesta en contextos rurales concretos. No es una reconstrucción teórica. Son voces reales recogidas entre los años 60 y 80 del siglo XX.

La leyenda de la "nariz cortada"

Uno de los relatos más difundidos en la región es el de la "nariz cortada" de San Trifón. Según las versiones recogidas en los archivos, la Virgen María pasó un día por el viñedo donde Trifón estaba podando. Él la oyó cantar y, en algunas versiones, se burló de ella. En otras, la criticó.

Ella, ofendida, le dijo a su esposa que fuera a llevarle vendas porque se había cortado la nariz. Cuando Trifón se persignó para demostrar que no era cierto, al hacer el gesto con la herramienta de poda terminó cortándose realmente la nariz.

Desde entonces, en algunos pueblos se decía que en ese día no se trabajaba porque "San Trifón se había cortado la nariz". La historia explica también por qué, en ciertas tradiciones, el día de San Trifón y el de la Virgen no se celebran juntos.

Esta leyenda cumple varias funciones: refuerza el carácter sagrado del día, introduce una advertencia moral contra la burla y añade un componente narrativo que hace memorable la fiesta.

El ritual principal: la poda de la vid

El núcleo de Trifón Zarezan es la poda ritual de las viñas.

En la mayoría de los pueblos estudiados, la jornada seguía un esquema parecido:

  1. Por la mañana se asistía a la iglesia.
  2. Se recogía agua bendita.
  3. Se preparaba comida especial en casa.
  4. Se iba en grupo al viñedo.
  5. Se cortaban tres sarmientos.
  6. Se vertía vino sobre la tierra.
  7. Se compartía comida y bebida.
  8. Se cantaba y se bailaba.

El número tres aparece con frecuencia. Se cortan tres ramas. Se repite tres veces una fórmula. Se amenaza tres veces a un árbol estéril. El simbolismo es claro: es un número asociado a plenitud y bendición en el cristianismo.En algunos pueblos, después de cortar las ramas, se trenzaban en forma de corona y se colgaban en casa. En otros, se enterraba una botella con agua bendita o se dejaba albahaca clavada en la tierra.

Comida, vino y música

La fiesta no se entiende sin la comida compartida. Los testimonios etnográficos hablan de: huevos fritos, pan ritual, tocino, embutidos, pastirma, vino y rakia.
En ciertos lugares se especifica incluso que no debía llevarse carne de pollo.

El vino no solo se bebía: se vertía sobre la vid como ofrenda. El gesto es claro: devolver a la tierra parte de lo que dará.

La música acompañaba el camino hasta los viñedos. Gaitas, tambores y flautas sonaban mientras los hombres (y en algunos pueblos también las mujeres) caminaban juntos. Después venían las danzas colectivas, los "horo".

¿Una fiesta solo de hombres?

En muchas regiones de Bulgaria, Trifón Zarezan es tradicionalmente una fiesta masculina. Sin embargo, en Blagoevgrad los archivos muestran una realidad más matizada.

En varios pueblos las mujeres también participaban activamente. Algunas iban a la iglesia a buscar agua bendita y luego rociaban las viñas. En otros casos, una joven considerada "mujer fuerte" era la primera en llegar al viñedo y realizaba el primer corte simbólico.

El ritual de "amenazar" a los árboles

En lugares donde no había viñas, el espíritu del ritual se trasladaba a los árboles frutales. El dueño del huerto caminaba con un hacha y simulaba que iba a cortar un árbol que no daba fruto:

— "O das fruto o te corto".

La esposa respondía:

— "No lo cortes, este año dará".

Este pequeño teatro agrícola, repetido tres veces, buscaba simbólicamente despertar la fertilidad del árbol. Es un ejemplo claro de magia simpática dentro de una tradición cristianizada.

Más que una fiesta: identidad y memoria

El trabajo del Institute of Ethnology and Folklore Studies with Ethnographic Museum ha sido clave para conservar estas tradiciones. Sus archivos permiten reconstruir prácticas que en algunos lugares ya se han transformado o simplificado.

Lo interesante es que Trifón Zarezan no es solo una celebración agrícola. Es un marcador de identidad. Marca el final simbólico del invierno y el inicio del ciclo productivo. Refuerza la comunidad. Une religión, trabajo y celebración.

En un mundo rural donde la cosecha podía significar supervivencia, la poda ritual no era un simple gesto técnico. Era un acto cargado de esperanza.

Trifón Zarezan hoy: tradición y turismo

En la actualidad, la fiesta también tiene una dimensión turística y cultural. En regiones vinícolas como Melnik o Sandanski se organizan festivales, concursos de vino y recreaciones de la poda ritual. Aunque algunas prácticas se han simplificado, el gesto central permanece: cortar la vid y brindar por la cosecha futura.

En un contexto global donde el vino se ha convertido en producto cultural y gastronómico, Trifón Zarezan ofrece una narrativa potente: la del vino como herencia, comunidad y memoria.

San Trifón no fue originalmente un santo del vino. Pero la tradición popular lo convirtió en eso y mucho más. En Bulgaria, su figura encarna la protección del trabajo agrícola y la esperanza de abundancia.

La fiesta de Trifón Zarezan, especialmente en la región de Blagoevgrad combina  poda ritual, bendición del vino, teatro, comida, música e invocaciones de fertilidad. Es una celebración que une calendario religioso y calendario agrícola, pasado medieval y presente contemporáneo.

Cada febrero, cuando las primeras ramas son cortadas, no solo se prepara la viña. Se reactiva una memoria colectiva que ha sobrevivido siglos.

Ana Gómez
Licenciada en bioquímica, sommelier y MBA en Marketing digital.