Alberto Sanz Blanco
Jueves 05 de Febrero de 2026
Hay restaurantes que no se explican sin un plato. En el caso de Baldoria, la pizza no es solo el centro de la carta, sino el eje de una identidad construida con coherencia y oficio. Por eso, que el Día Mundial de la Pizza sirva de pretexto para salir de su local habitual y ocupar durante dos noches un espacio emblemático de la ciudad resulta menos una acción promocional que una extensión natural de su manera de entender la cocina.
Los días 9 y 10 de febrero, Baldoria traslada su propuesta al Mercado de Vallehermoso, instalándose en El Puesto Guía Repsol con una oferta pensada para el formato y el contexto: directa, reconocible y fiel a su recetario. Un movimiento que conecta con la idea de mercado como lugar de encuentro, de tránsito y de cocina viva, más que como simple contenedor gastronómico.
Durante ambas jornadas, entre las 20.00 y las 23.30 horas, el restaurante propone una minicarta concentrada en algunos de sus platos más representativos. La Frittatina cacio e pepe, la Crunchy Bufala Fest y la ya célebre Pibe de Oro —reconocida como mejor pizza de la Comunidad de Madrid en el último Campeonato de España de Pizzas— se servirán en formato porción, acompañadas por una selección breve de cócteles y vinos italianos. Una oferta ajustada que prioriza el producto y la ejecución frente al despliegue innecesario.
Más allá de la efeméride, la presencia de Baldoria en Vallehermoso coincide con un momento de especial visibilidad para el restaurante, tras la reciente obtención de su Solete Guía Repsol, un reconocimiento que apunta más a la regularidad y al carácter del proyecto que a un gesto puntual. La elección del mercado como escenario refuerza esa lectura: una cocina que busca cercanía, ritmo y contacto directo con el comensal.
El éxito de Baldoria se sostiene, en buena medida, sobre una pizza napolitana ejecutada con rigor técnico. La masa, elaborada íntegramente en el local a partir de harina italiana y biga como prefermento, fermenta durante 48 horas antes de pasar por un horno Acunto traído de Nápoles, capaz de alcanzar los 420 grados y cocinar cada pieza en poco más de un minuto. El resultado es una base ligera, bien desarrollada y crujiente, que sirve de soporte a ingredientes seleccionados con criterio y combinaciones reconocibles, pero con personalidad propia.
Este mismo mes, el restaurante incorpora además nuevas elaboraciones a su carta habitual, ampliando un repertorio que no se limita a la pizza y que dialoga con la cocina italiana contemporánea desde una mirada actual y sin artificios.
La iniciativa en el Mercado de Vallehermoso no pretende reinventar Baldoria ni convertir el Día Mundial de la Pizza en un espectáculo. Funciona, más bien, como un gesto coherente con su trayectoria: sacar la cocina a la calle, simplificar el formato y recordar que la pizza, cuando está bien hecha, no necesita más contexto que el lugar adecuado y el momento oportuno.