Francia permitirá endulzar vinos con denominación de origen ante la crisis del sector

Martes 20 de Enero de 2026

La medida busca suavizar el perfil del vino y responde a la caída del consumo y los bajos precios

El sector vitivinícola francés se encuentra en un momento complicado. La caída del consumo, los bajos precios en los supermercados y las peticiones de ayudas para arrancar viñedos han generado preocupación entre productores y autoridades. Ante esta situación, los organismos responsables de la regulación del vino en Francia han decidido avanzar hacia una flexibilización de las normas que rigen la elaboración de los vinos con denominación de origen.

A finales de noviembre de 2025, representantes del Comité Nacional de Denominaciones de Origen relativas a Vinos, Bebidas Alcohólicas y Espirituosos (Cnaov) mantuvieron una reunión para analizar posibles cambios en la normativa. El objetivo era adaptar las especificaciones técnicas a las condiciones económicas, climáticas y tecnológicas actuales, sin perder el vínculo con el territorio ni el nivel de calidad exigido a estos productos.

En ese encuentro se acordó permitir la edulcoración de los vinos tranquilos con denominación de origen. Esta medida no implica añadir azúcar durante la fermentación para aumentar el grado alcohólico, sino incorporar productos elaborados a partir de mostos de uva aptos para la denominación correspondiente después del proceso fermentativo. Así se busca modificar el perfil gustativo del vino, haciéndolo más suave al paladar.

El Instituto Nacional del Origen y la Calidad (Inao), organismo que supervisa el cumplimiento de las normas en el sector, ha confirmado que esta decisión está pendiente de validación por parte del Cnaov el próximo 12 de febrero. Según explica el Inao, la autorización solo será efectiva tras modificar los pliegos de condiciones de cada denominación que lo solicite. Además, se exigirá una trazabilidad estricta para quienes adopten esta práctica, lo que podría suponer cambios en los planes de control habituales.

La nueva regulación establece que el contenido máximo de azúcares fermentables (glucosa y fructosa) no podrá superar los 9 gramos por litro. Si una denominación fija un límite entre 4 y 9 gramos por litro, la acidez total deberá ser al menos 2 gramos por litro superior al nivel de azúcares permitido. Estas condiciones buscan mantener el equilibrio organoléptico y garantizar que el vino conserve su identidad ligada al terroir.

El Inao señala que esta apertura responde a las demandas de los profesionales del sector y pretende ofrecer herramientas para afrontar las dificultades actuales. Los consorcios o agrupaciones responsables de cada denominación podrán solicitar la autorización si consideran que beneficia a sus productores. La medida se inscribe en una estrategia más amplia para asegurar la sostenibilidad económica y ambiental del viñedo francés.

La decisión ha generado debate entre productores y consumidores. Algunos defienden la necesidad de adaptarse a las nuevas preferencias del mercado y a los efectos del cambio climático sobre las características del vino. Otros temen que estas modificaciones puedan afectar la imagen tradicional asociada a las denominaciones francesas.

Francia sigue siendo uno de los principales países productores y exportadores de vino en el mundo. Sin embargo, la presión sobre el sector obliga a buscar soluciones innovadoras sin perder los valores que han hecho reconocidos sus vinos. La validación definitiva por parte del Cnaov marcará un nuevo paso en este proceso de adaptación.

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