Viernes 12 de Diciembre de 2025
En Formariz (Zamora), en la región de los Arribes del Duero, José Beneitez y su mujer fundaron en 2015 El Hato y El Garabato, un proyecto que gestiona unas 10 hectáreas de viñedo repartidas en 32 parcelas. La zona, marcada por la coplantación y la diversidad de variedades, mantiene una estructura de minifundios heredada de una economía de subsistencia. Las familias plantaban sus viñas pensando en el vino que querían beber, predominando la variedad Juan García por su productividad, acompañada de otras tintas y blancas como Doña Blanca y Puesta en Cruz.
José Beneitez aplica técnicas como la hiperoxidación de mostos en las variedades blancas, forzando la oxidación de compuestos fenólicos para obtener vinos más estables y limpios. Entre sus vinos blancos destaca Ecléctico, elaborado para recuperar la variedad local Puesta en Cruz, con trabajo en lías y, desde 2022, fermentación y crianza en barrica durante 10 meses. Otro Cuento, hecho con Doña Blanca de parcelas a 700 metros de altitud sobre suelos graníticos, fermenta y envejece en barrica de 500 litros y, en la añada 2023, en un foudre de 1.500 litros.
En los tintos, la Juan García marca el ritmo de la vendimia por su sensibilidad a la podredumbre y la pasificación. Los vinos resultantes rara vez superan los 11 o 11,5 grados de alcohol y muestran perfiles aromáticos mediterráneos, con acidez y frescura. Natcool 2022 es una colaboración con la marca de Dirk Niepoort, elaborado con racimo entero y en flexitank, pensado para ser fresco, de baja graduación y fácil de beber.
Cotexa es una cuvée que replica los vinos tradicionales de la zona, con unas 15 variedades diferentes, un 30% de ellas blancas. Las uvas se pisan como racimo entero y pasan tres días de maceración antes de fermentar en barrica usada. Ecléctico Tinto, lanzado en 2021, es un monovarietal de Mencía, con fermentación semicarbónica y maceración de 25 días con raspón, mostrando un perfil frutal y herbal.
Sin Blanca 2018 fue el primer tinto de la bodega, dominado por la Juan García y otras variedades como Rufete o Bruñal, con mezcla de suelos y predominancia del granito. De Buena Jera, de las añadas 2020 y 2021, procede de media hectárea plantada por el bisabuelo de José a 800 metros sobre arcilla, con un 80% de Juan García. Este vino es más perfumado y profundo, con tanino suavizado por la arcilla y un perfil fluido y etéreo.
El trabajo de El Hato y El Garabato pone en valor la historia vitícola de los Arribes del Duero, una región que vivió su auge en el siglo XIX y que hoy busca recuperar su patrimonio a través de la diversidad varietal y el respeto por las técnicas tradicionales.