Miércoles 03 de Diciembre de 2025
La demanda de vinos premium está aumentando en varios mercados clave de América Latina. Productores de diferentes países informan crecimientos de dos dígitos en ventas, especialmente en regiones donde los consumidores jóvenes y con mayor poder adquisitivo muestran interés por productos de alta gama. Este cambio se produce en un momento en el que los mercados tradicionales, como Estados Unidos y Europa, muestran una estabilización o incluso una ligera caída en el consumo.
Durante décadas, el modelo de negocio para las bodegas consistía en producir vinos de calidad, invertir en marketing y esperar un crecimiento constante. En Estados Unidos, por ejemplo, el consumo per cápita pasó de menos de un galón anual en 1960 a más de dos galones y medio en 2010, según datos del Wine Institute. Sin embargo, desde hace algunos años, el crecimiento se ha frenado y las ventas son menos predecibles. Las preferencias cambian rápidamente y lo que funciona un año puede dejar de hacerlo al siguiente.
Ante esta situación, muchas bodegas han decidido buscar nuevos mercados fuera de los tradicionales. África, India y América Latina figuran entre las regiones con mayor potencial. Kamara Snow, vicepresidenta y directora general de Southern Glazer’s Wine & Spirits Travel Retail Sales and Export Division, explica que la demanda en América Central, Sudamérica y México está impulsada por cambios en las preferencias del consumidor, el aumento de la clase media y un interés creciente por experiencias relacionadas con vinos premium y boutique.
Enrique Murillo, director internacional de González Byass, con sede en Jerez de la Frontera, señala que América Latina representa una oportunidad para los productores españoles debido a la afinidad cultural y lingüística. González Byass tiene presencia en la región desde los años setenta y ha registrado aumentos importantes en ventas en países como Chile, República Dominicana, Colombia, Brasil y Ecuador durante los últimos cinco años. Murillo indica que aunque el consumo per cápita sigue siendo bajo en países como Brasil —menos de dos litros al año— existen obstáculos como los altos aranceles que encarecen los vinos importados frente a los locales. A pesar de ello, observa un interés creciente por la cultura del vino entre mujeres y jóvenes.
El posible acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur podría facilitar la entrada de vinos europeos a países como Brasil al reducir barreras arancelarias. Esto genera expectativas positivas entre los exportadores.
Las bodegas especializadas en espumosos también informan crecimientos importantes. Enore Ceola, consejero delegado de Freixenet Mionetta USA, afirma que las exportaciones han aumentado a doble dígito en México, Sudamérica, Puerto Rico y República Dominicana. Según Ceola, cada vez más consumidores consideran apropiado abrir una botella de espumoso para cualquier ocasión.
No solo los productores españoles buscan oportunidades en América Latina. Mathilde Chapoutier, directora de ventas internacionales de M. Chapoutier —presente en 116 países— indica que la región ha mostrado una apertura progresiva hacia el vino durante la última década. Países como Honduras, Ecuador y Perú presentan mercados complejos debido a inestabilidades políticas y económicas que afectan al comercio del vino. Sin embargo, Chapoutier subraya que los consumidores jóvenes y la clase media muestran interés por productos auténticos y de calidad.
En el caso de M. Chapoutier, cerca del 70% de sus ventas en América Latina se concentran en México, Brasil, Panamá, Uruguay y Paraguay. La estrategia consiste en centrarse en restaurantes urbanos y zonas turísticas donde existe demanda para vinos premium.
El papel de las redes sociales es cada vez más importante para dar a conocer nuevos vinos entre consumidores jóvenes. Meliza Jalbert, directora internacional de Hope Family Wines (Paso Robles), señala que han invertido en comunicación digital e influencia online para impulsar sus marcas. Puerto Rico y Ecuador han mostrado crecimientos del 9,5% y 28% respectivamente este año; México sigue siendo su principal mercado latinoamericano.
Aunque el vino sigue siendo un producto minoritario frente a la cerveza o los destilados en muchos países latinoamericanos, las bodegas apuestan por posicionar sus productos en restaurantes gastronómicos o establecimientos gourmet ubicados en zonas urbanas o turísticas como Riviera Maya o Ciudad de México. El objetivo es llegar a un público dispuesto a pagar más por calidad.
Joe Lange, director internacional de LangeTwins Winery (Lodi), explica que su estrategia pasa por establecer relaciones sólidas con distribuidores locales antes que perseguir mercados puntuales con alta demanda momentánea. Desde su entrada al mercado mexicano hace dos años han centrado sus esfuerzos en zonas turísticas como Los Cabos o Riviera Maya para luego expandirse hacia ciudades como Monterrey o Guadalajara.
Lange considera que México y otros países con una clase media joven seguirán siendo atractivos para productores que ofrezcan valor añadido y autenticidad. Sin embargo, advierte sobre la volatilidad del mercado internacional del vino debido a factores externos difíciles de controlar. Por ello apuesta por diversificar mercados para reducir riesgos ante posibles cierres o restricciones comerciales.
El sector vitivinícola observa así cómo América Latina se convierte poco a poco en un destino prioritario para sus exportaciones premium gracias al dinamismo demográfico y económico de la región.