Lunes 01 de Septiembre de 2025
El sector del vino y los espirituosos europeos se encuentra en una situación de incertidumbre ante la política arancelaria de Estados Unidos. El pasado viernes 29 de agosto, la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el circuito federal dictaminó que los aranceles impuestos unilateralmente por la administración Trump desde el 2 de abril no se ajustan a la ley federal de 1977 sobre los Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Según el fallo, estas medidas son demasiado amplias en alcance, cuantía y duración, y afectan a casi todos los productos importados en Estados Unidos, superando los límites establecidos por el Congreso.
La decisión judicial, adoptada por siete votos contra cuatro, confirma una sentencia previa del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. Esta acción judicial fue impulsada por un importador neoyorquino, Victor Schwartz, y respaldada por la ONG Liberty Justice Center. El comunicado de esta organización señala que la IEEPA no otorga al presidente la capacidad de imponer aranceles a cualquier país en cualquier momento y bajo cualquier motivo.
Donald Trump reaccionó este sábado 30 de agosto en su red social Truth Social asegurando que “todos los aranceles siguen vigentes”, incluidos los del 15 % que afectan desde el 1 de agosto a vinos y espirituosos europeos. El expresidente anunció que recurrirá la decisión para mantener estos gravámenes y confía en que la Corte Suprema le dé la razón.
La sentencia judicial no entrará en vigor hasta mediados de octubre, lo que da margen a la administración Trump para presentar recurso y mantener los aranceles. Ben Aneff, presidente de la U.S. Wine Trade Alliance, explicó a sus miembros que si la Corte Suprema acepta revisar el caso este otoño, las vistas podrían celebrarse a principios del próximo año y una resolución llegaría entre finales de primavera y verano de 2026. Aneff advierte que aunque la IEEPA pueda ser anulada como base legal para estos aranceles, existen otras herramientas legales que el presidente podría emplear para imponer medidas similares, como el artículo 232 sobre seguridad nacional, el artículo 301 sobre prácticas comerciales desleales o el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Aneff subraya la necesidad de mostrar al Ejecutivo estadounidense el peso económico del vino importado para Estados Unidos. Defiende ante Washington la importancia del vino para las pequeñas empresas del país y su papel en el empleo en todos los estados. Esta postura apoya las peticiones europeas para excluir vinos y espirituosos europeos de los aranceles estadounidenses.
Luca Rigotti, presidente del grupo de trabajo sobre vino del Copa-Cogeca, considera que un acuerdo “0 por 0”, con eliminación total de aranceles, sería lo más sencillo y es lo que piden productores y comerciantes a ambos lados del Atlántico. Rigotti advierte que un arancel del 15 %, sumado a un tipo de cambio desfavorable para las exportaciones europeas, tendrá consecuencias negativas tanto para exportadores como importadores y consumidores estadounidenses.
Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del Comité Europeo de Empresas Vinícolas (CEEV), indica que aún no es posible calcular con precisión el impacto económico debido a factores como acumulación de existencias a finales de 2024 o las sucesivas modificaciones en los tipos arancelarios anunciados (del 200 %, luego 20 %, después 10 % y ahora 15 %), además del tipo de cambio euro-dólar. Sin embargo, reconoce que la facturación disminuirá porque este nuevo gravamen afecta directamente al precio y rentabilidad.
El origen del conflicto se remonta a los decretos firmados por Donald Trump el pasado 2 de abril, con los que impuso un arancel base del 10% a casi todos los países y otros “recíprocos” a decenas más. Trump justificó estas medidas alegando amenazas comerciales inusuales y extraordinarias para la seguridad nacional estadounidense. Sin embargo, la corte ha determinado que establecer impuestos corresponde al Congreso y no al presidente. Trump, por su parte, justificó los aranceles en una ley estadounidense del siglo XVIII creada solo para situaciones de guerra.
La decisión judicial también anula otros aranceles impuestos a Canadá, México y China bajo esta misma autoridad presidencial. No afecta sin embargo a gravámenes sobre acero o aluminio establecidos bajo otras leyes.
El debate jurídico podría llegar hasta la Corte Suprema estadounidense. En años recientes este tribunal ha mostrado cautela ante intentos presidenciales de aplicar políticas nuevas sin autorización directa del Congreso. Si acepta revisar el caso, deberá decidir si las medidas tarifarias impulsadas por Trump constituyen un abuso del poder presidencial o si están suficientemente respaldadas por ley.
Mientras tanto, y teniendo en cuenta que el tiempo juega a favor de Trump, los productores europeos de vino temen una reducción importante en sus ventas hacia Estados Unidos debido al aumento del precio final provocado por estos aranceles. La situación sigue abierta mientras se espera una resolución definitiva en los próximos meses o incluso años.