Los aranceles desvían a las cerveceras canadienses hacia proveedores chinos de latas

El suministro de Estados Unidos llega con un alza cercana al 50%, clave para el cambio de proveedores

lunes 21 de septiembre de 2026

Compártelo

Leído › 324 veces

Los aranceles desvían a las cerveceras canadienses hacia proveedores chinos de latas

Las barreras comerciales entre Estados Unidos y Canadá están alterando el mercado de latas de aluminio para la cerveza y otras bebidas alcohólicas en Canadá. Envasadores, importadores y fabricantes consultados en el sector coinciden en que el alza de los aranceles ha empujado a parte de la industria a sustituir compras en Estados Unidos por pedidos a China, con diferencias de hasta 8 céntimos por lata y un encarecimiento de alrededor del 50% en el precio norteamericano desde comienzos del año pasado.

El cambio afecta a una pieza básica para muchas bebidas. En cerveza, sidra o combinados listos para beber, el envase suele estar entre los mayores gastos de cada unidad vendida y, en muchos casos, es el principal. Por eso, una variación de pocos céntimos por lata puede cambiar el margen de una marca, presionar al alza los precios al consumidor y mover contratos de compra y de envasado en buena parte del negocio.

Vadim Bajgoric, responsable de la empresa de impresión de latas Canvas Craft, explicó que hace dos años todas las latas que pasaban por su línea procedían de Norteamérica. Ahora, en un almacén de Burnaby, en la Columbia Británica, parte del inventario ya llega desde el otro lado del Pacífico. En una tarde reciente de septiembre, las latas apiladas sobre palés de plástico eran estadounidenses y las colocadas sobre palés de madera habían llegado de China. Eran filas de latas altas, preparadas para impresión digital y apiladas a razón de 5.835 unidades por palé, destinadas a stout, sour, pale ale y lager.

Bajgoric sostiene que “China tiene una ventaja enorme”. A su juicio, las fábricas situadas en las afueras de Shanghái venden con un descuento cercano a un tercio frente a las de Estados Unidos. El vuelco, añade, no responde a un cambio de gustos ni de calidad, sino al efecto de los aranceles sobre una cadena de suministro que durante décadas se apoyó en la relación entre Canadá y su vecino del sur.

La razón está en cómo se fabrica la lata en Norteamérica. Canadá es un gran productor de aluminio, pero Estados Unidos es el principal elaborador de la bobina de aluminio que luego se transforma en latas. Además, muchos contratos de ambos lados de la frontera usan como referencia el precio del aluminio en el Medio Oeste de Estados Unidos, una pauta del sector que se ha encarecido con los aranceles. Washington ha impuesto gravámenes del 50% al aluminio canadiense y Ottawa ha respondido con medidas similares, aunque con exenciones para bienes usados en el envasado de alimentos y bebidas.

Ese esquema ha dado margen a los proveedores chinos. Shane Vear, dueño de Caravan Bev Co., una empresa del sur de Ontario que importa y distribuye latas chinas en Canadá, afirma que su negocio ha aumentado un 30% desde el año pasado. Explica que muchos clientes seguían comprando en Estados Unidos hasta que esas compras se encarecieron con rapidez. Para algunos tamaños de lata, añade, el precio chino ya se acerca a lo que costaba el producto estadounidense antes de la segunda toma de posesión de Donald Trump y de la nueva tanda de aranceles.

La diferencia importa mucho en un país donde las cerveceras llenan 3.700 millones de latas al año. Yuri Akeroyd, presidente de The Strait & Narrow, una empresa de la isla de Vancouver que vende cócteles de ginebra y vodka en lata, afirma que 5 céntimos por envase separan la rentabilidad de las pérdidas en su actividad. En los últimos ocho meses, su compañía ha pasado a comprar la mayor parte de sus latas en China.

Akeroyd admite la paradoja: la política arancelaria defendida por Trump para reforzar la fabricación estadounidense ha llevado a clientes canadienses a buscar producto chino. En su caso, dice, el cambio responde a la necesidad de proteger la viabilidad del negocio. También asegura que el precio no es el único motivo. Durante años, comprar en el extranjero le parecía más arriesgado por la distancia y los plazos. Sin embargo, tras casi dos años de cambios bruscos en la política comercial de la Casa Blanca, considera que esa vía ofrece ahora más estabilidad que depender del mercado estadounidense.

No todas las empresas pueden moverse con la misma rapidez. Las compañías grandes de bebidas suelen estar sujetas a contratos plurianuales para el suministro de latas, lo que frena cambios inmediatos. Eso ayuda a explicar por qué la mezcla de orígenes todavía se modifica despacio. Los datos comerciales de Canadá muestran que, en 2025, las importaciones de latas de aluminio chinas subieron un 14% en valor. El gasto en compras a Estados Unidos, que sigue dominando el mercado, avanzó un 11%. Esas cifras, sin embargo, aún no recogen los nuevos hábitos de compra de 2026 ni separan qué parte del incremento en las importaciones estadounidenses se debe de forma directa a los aranceles.

Crown Holdings, uno de los grandes fabricantes de latas de aluminio en Norteamérica, opera plantas en Calgary y Toronto además de numerosas instalaciones en Estados Unidos. En su informe anual, la compañía atribuyó la mayor parte del aumento de sus ventas netas en 2025 al traslado del mayor precio del aluminio a sus clientes. Eso da una idea de cómo el encarecimiento de la materia prima se ha ido repartiendo a lo largo de la cadena hasta llegar a las cerveceras.

En Calgary, Big Rock Brewery sigue intentando comprar cerca de casa. Su presidente, David Kinder, explica que abastecerse de latas estándar de 355 mililitros en la planta de Crown en esa ciudad encaja con la preferencia de la empresa por el suministro local. Pero ese criterio tiene límites. Kinder cifra en más de un millón de dólares el golpe que los aranceles sobre el aluminio han supuesto para Big Rock en lo que va de año. Hace seis semanas, la cervecera despidió al 10% de su plantilla.

Big Rock mantiene un acuerdo plurianual para comprar latas norteamericanas, aunque Kinder reconoce que la empresa ya está buscando alternativas. A su juicio, la prioridad deja de ser qué le gustaría hacer y pasa a ser qué necesita hacer para conservar un negocio viable. Su caso ilustra la presión que el envase puede ejercer sobre productores medianos, incluso cuando quieren mantener relaciones de proximidad con sus proveedores.

Aun así, varias cerveceras avisan de que la opción china no siempre será la más barata una vez se suma el transporte marítimo. Los envíos de larga distancia quedan expuestos a los cambios del flete y el precio de mover un contenedor por el Pacífico ha subido con fuerza tras la guerra en Irán. Esa incertidumbre hace que algunas empresas sigan dudando antes de trasladar toda su compra a Asia.

Jim Lister, presidente de Phillips Brewing and Malting Co., con sede en Victoria, recuerda que su compañía ya compró latas en Asia en otras etapas y la experiencia fue muy mala. Phillips tiene contratos para latas norteamericanas hasta comienzos de 2027, pero también está buscando otras opciones. Lister confía en que Canadá y Estados Unidos cierren un acuerdo comercial o en que las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre cambien el rumbo de la política arancelaria. Si eso no ocurre, advierte, el ajuste acabará llegando al precio de la cerveza canadiense.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 324 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies