Las bebidas sin alcohol no son una puerta de entrada al consumo

Un informe niega que las bebidas sin alcohol empujen al alcohol

viernes 18 de septiembre de 2026

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Las bebidas sin alcohol no son una puerta de entrada al consumo

Club Soda, una organización británica que promueve las bebidas sin alcohol, de baja graduación y graduación media, aseguró este viernes, 18 de septiembre, que no ha encontrado pruebas de que estos productos actúen como puerta de entrada al consumo de bebidas alcohólicas convencionales. La entidad presentó esas conclusiones en su informe “Gateway? No way”, en el que sostiene que la secuencia habitual es la contraria: la mayoría de consumidores empieza por el alcohol y recurre más tarde a las versiones sin alcohol para moderar su ingesta o para disponer de más opciones.

La organización, cofundada por Laura Willoughby, afirma que su propia investigación muestra ese patrón con claridad. Según sus datos, el 94% de las personas consultadas había bebido cerveza con graduación completa antes de probar una cerveza sin alcohol. A partir de ese resultado, Club Soda sostiene que aplicar la llamada teoría de la puerta de entrada a estas bebidas invierte el orden real de los hechos, ya que para sostener esa hipótesis tendría que observarse que los consumidores empiezan de forma habitual con productos sin alcohol y pasan después a los alcohólicos, algo que, según la entidad, no aparece en los datos analizados.

El informe plantea que la incorporación de bebidas sin alcohol suele producirse más tarde y por motivos concretos. Entre ellos cita la voluntad de beber menos, alternar entre opciones con y sin alcohol, reservar algunos días sin consumo o seguir participando en momentos sociales sin tomar alcohol. Willoughby afirmó que presentar estas bebidas como un problema puede acabar dificultando una herramienta que muchas personas usan precisamente para reducir su consumo.

La organización añade además que, a su juicio, no cabe equiparar estas bebidas con otros supuestos de escalada en el consumo de sustancias. Club Soda sostiene que los productos sin alcohol no contienen el elemento adictivo propio de las bebidas alcohólicas y que, por tanto, no hay base para compararlos con fenómenos como el vapeo o el uso de otras drogas. Esa es una de las ideas centrales con las que rebate los argumentos de quienes alertan de un posible efecto de iniciación.

El informe también revisa la situación entre los menores. Club Soda cita una investigación del Reino Unido firmada por Oldham y otros autores en la que se concluye que las bebidas sin alcohol son consumidas en pocas ocasiones por menores de 18 años. La entidad añade que, en el entorno familiar analizado por ese trabajo, los jóvenes recibían con más frecuencia ofertas de bebidas con alcohol que alternativas sin alcohol.

Willoughby afirmó que “la puerta de entrada al alcohol es el alcohol” y que los datos no muestran que las bebidas sin alcohol estén llevando a la población a consumirlo. En la misma línea, Luke Boase, fundador de la marca de cerveza sin alcohol Lucky Saint, sostuvo que este tipo de productos forma ya parte del consumo cotidiano en distintos momentos de la semana y del fin de semana. A su juicio, la principal función de estas referencias no es animar a beber alcohol, sino ofrecer otra vía para beber menos.

A partir de esas conclusiones, Club Soda reclama cambios regulatorios y fiscales al Gobierno británico. En concreto, pide elevar la definición legal de “sin alcohol” desde el 0,05% de graduación alcohólica hasta el 0,5%, con el argumento de armonizarla con otros mercados internacionales. También solicita revisar el IVA y otras medidas que, en su opinión, faciliten que estas bebidas sean más accesibles y asequibles para el consumidor.

La discusión tiene efectos potenciales para fabricantes y distribuidores de cerveza, vino y destilados que operan en la categoría de baja o nula graduación. La definición legal condiciona el etiquetado, la formulación del producto y su presencia en el punto de venta, mientras que el tratamiento fiscal influye en el precio final. Si el Reino Unido modificara el umbral y revisara el IVA, el cambio podría alterar la forma en que las empresas desarrollan y comercializan estas referencias en un segmento que gana peso dentro del negocio de las bebidas.

Willoughby defendió que existe una ocasión clara para acompañar un cambio de hábitos ya en marcha entre parte de los consumidores. A su juicio, la política pública debería facilitar ese movimiento en lugar de poner trabas a una categoría que, según Club Soda, ayuda a moderar el consumo de alcohol.

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