Alemania recurre a la destilación para retirar vino ante la caída del consumo

Las bodegas recibirán ayudas y podrán retirar producto del mercado para liberar depósitos antes de la entrada de la nueva cosecha

miércoles 16 de septiembre de 2026

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Alemania recurre a la destilación para retirar vino ante la caída del consumo

Las bodegas de las zonas de producción de Rheinhessen y Wurtemberg pueden solicitar desde este martes, 15 de septiembre, que parte de su vino se destine a destilación para alcohol industrial. La ayuda prevista es de 59 céntimos por litro, lo que equivale a 590 euros por cada 1.000 litros retirados del mercado.

La medida llega en un momento de fuerte presión para el vino alemán. El problema de fondo es una caída del consumo: se bebe menos vino y muchas bodegas siguen con depósitos y barricas ocupados cuando se acerca la entrada de la nueva añada. Esa acumulación dificulta la gestión del stock y reduce el margen de maniobra de las empresas.

La apertura de solicitudes afecta a vino tinto y rosado en Rheinhessen y Wurtemberg, dos áreas con peso en la producción del sur y el suroeste de Alemania. El destino del producto será el alcohol industrial, una salida distinta a la comercialización habitual en el mercado del vino. La compensación de 59 céntimos por litro se plantea como una vía de alivio a corto plazo para bodegas que no logran dar salida a parte de su producción.

Hace unos días ya se había anunciado otra respuesta pública a la situación del sector en Renania-Palatinado: pagar a viticultores por arrancar viñedo y dejar parcelas sin producir. La combinación de ambas fórmulas, una para reducir superficie y otra para sacar vino del mercado, muestra hasta qué punto el ajuste afecta a toda la cadena, desde el campo hasta la bodega.

Para el negocio de bebidas, este tipo de intervención puede tener efectos más amplios que la ayuda puntual. Si una parte del excedente sale de las bodegas, puede rebajarse la presión sobre los precios del vino y sobre la ocupación de los almacenes. También puede dar algo de margen para decidir compras de uva, volúmenes de elaboración y estrategia comercial de la próxima campaña, aunque el alcance real dependerá del volumen que finalmente se acoja al programa.

La destilación de crisis no es una novedad en Europa cuando hay exceso de vino y falta de demanda, pero su uso vuelve a poner sobre la mesa el desequilibrio entre producción y consumo. En la práctica, convierte vino que no encuentra salida comercial en materia prima para uso industrial, con una compensación económica para el productor. Es una solución de emergencia y no una vía de negocio para las bodegas.

El trasfondo de esta situación es más amplio que una mala campaña puntual. Cuando el consumo cae durante varios años, el efecto se traslada a los precios, a la rotación del stock y a la rentabilidad de muchas explotaciones. Por eso, en Alemania se están activando medidas que intentan actuar en dos frentes: aliviar la sobreoferta inmediata y reducir el volumen que llegará al mercado en el futuro.

La apertura del plazo este martes, 15 de septiembre, permite a las empresas de Rheinhessen y Wurtemberg optar por una salida inmediata para parte del vino almacenado. Para muchas bodegas, la decisión pasará por comparar esa ayuda con la posibilidad de mantener el producto en depósito a la espera de mejores condiciones de venta, algo que no siempre es viable cuando el espacio escasea y la nueva cosecha ya llama a la puerta.

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