Miércoles 29 de Julio de 2026
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El consumo medio de alcohol por adulto en Irlanda cayó un 2,1% en 2025 y se situó en 9,30 litros de alcohol puro, según los últimos datos del Drinks Industry Group of Ireland (DIGI). La cifra prolonga una tendencia a la baja que, de acuerdo con la patronal, se mantiene desde hace 25 años y deja el consumo un 35,6% por debajo del máximo registrado en 2001.
Los datos muestran además un cambio en el reparto del mercado por categorías. La cerveza siguió siendo la bebida alcohólica más consumida en Irlanda, con una cuota del 42,1%, pero sus ventas en volumen bajaron un 2,7%. El vino ocupó la segunda posición con un 29,4% del mercado tras aumentar un 4% en volumen. Los espirituosos avanzaron un 0,2% y alcanzaron una cuota del 22,4%, mientras que la sidra retrocedió un 0,2% y mantuvo un 6,1%.
DIGI sostiene que estas cifras sitúan a Irlanda en niveles próximos a la media europea. La organización cita datos de la OCDE correspondientes a 2023 sobre 17 países de la UE más Reino Unido. En esa comparación, 10 países superaban el nivel irlandés de aquel año, fijado en 9,9 litros de alcohol puro por adulto, y siete quedaban por debajo. La media simple de esa muestra era de 10 litros, por lo que Irlanda se colocaba ligeramente por debajo.
A partir de esa comparación, el grupo empresarial afirma que Irlanda ya no puede considerarse una excepción internacional por alto consumo de alcohol. Esa evolución tiene efectos directos para el sector de bebidas, porque confirma una demanda más contenida y obliga a fabricantes, distribuidores y hostelería a ajustar su oferta entre categorías. También reabre el debate sobre la presión fiscal en pubs, restaurantes y otros negocios ligados a la venta de cerveza, vino y destilados.
En paralelo a ese cambio en el consumo, varias empresas han movido ficha en segmentos con nuevas perspectivas. Diageo ha invertido 30 millones de euros en la producción de su stout sin alcohol en St. James’s Gate, en Dublín. La compañía también ha anunciado planes para ampliar una instalación de 200 millones de euros en Littleconnell, en el condado de Kildare, con el objetivo de más que duplicar su capacidad para exportación y mercado interno.
DIGI ha aprovechado la publicación de estos datos para reclamar al Gobierno irlandés una rebaja del 10% en los impuestos especiales sobre el alcohol en los próximos Presupuestos. Un portavoz de la organización sostiene que los consumidores irlandeses pagan uno de los tipos de excise sobre el alcohol más altos y más duros de la Unión Europea.
La patronal vincula esa carga fiscal con la situación del canal hostelero. De acuerdo con sus cifras, más de 2.200 pubs irlandeses han cerrado desde 2005, lo que equivale a uno de cada cuatro establecimientos. DIGI atribuye buena parte de ese cierre al peso de los gastos impuestos por el Estado y defiende que una reducción del impuesto aliviaría la presión sobre los negocios.
Donall O’Keeffe, secretario de DIGI y consejero delegado de la Licensed Vintners Association, afirma que los datos prueban que los irlandeses consumen alcohol en niveles alineados con la media europea. Aun así, sostiene que los consumidores soportan una fiscalidad sobre el alcohol especialmente alta dentro de la UE.
O’Keeffe añade que esa política eleva la presión sobre consumidores y pequeños pubs y restaurantes familiares en un periodo prolongado de inestabilidad económica. En su opinión, unos impuestos especiales elevados también restan atractivo a Irlanda frente a otros países europeos en turismo y hostelería.
El responsable empresarial subraya además el papel social de los pubs, sobre todo en zonas rurales. A su juicio, estos locales forman parte de la vida comunitaria y ayudan a reducir el aislamiento social. También recuerda que muchos pequeños negocios arrastran años de incertidumbre financiera por el Brexit, la pandemia, las tensiones comerciales transatlánticas y otros aumentos de gastos aprobados por las administraciones.
A esa presión se suma otro factor para las bebidas producidas en Irlanda: los cerveceros independientes han mostrado su preocupación por una subida del 9,8% en las tarifas del agua. El sector considera que ese incremento pone en riesgo su viabilidad.
La combinación entre menor consumo medio, cambios entre categorías e impuestos elevados dibuja un escenario relevante para toda la cadena del negocio. La cerveza pierde volumen aunque sigue al frente; el vino gana peso; los destilados apenas avanzan; y la hostelería reclama alivio fiscal para sostener márgenes y actividad. En ese marco, las decisiones presupuestarias del Gobierno irlandés pueden influir tanto en el consumo interno como en la situación económica de pubs y restaurantes.
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