Alemania sopesa una subida del IVA al 22% para rebajar renta y sociedades

La propuesta de Bert Rürup busca recaudar 40.000 millones sin recurrir a más deuda pública

Lunes 22 de Junio de 2026

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El economista Bert Rürup, exasesor del Gobierno alemán, ha propuesto elevar el IVA general en Alemania del 19% al 22% y rebajar al mismo tiempo el tipo reducido del 7% al 5%, con la idea de obtener unos 40.000 millones de euros adicionales para financiar una bajada de impuestos sobre la renta y sobre sociedades.

Rürup planteó esta medida en Berlín y la vinculó a la situación de las cuentas públicas alemanas. En declaraciones recogidas por Bild y citadas por Merkur, sostuvo que “la planificación financiera a medio plazo del Gobierno federal muestra una deuda pública que aumenta con rapidez hasta el final de la legislatura” y defendió que, por ese motivo, deberían descartarse los programas de estímulo financiados con deuda.

Su cálculo es que la subida del IVA permitiría a la federación, los estados federados y los municipios ingresar en conjunto 40.000 millones de euros más. Ese dinero, según su propuesta, no debería cubrir agujeros presupuestarios, sino servir para reducir de forma perceptible el impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades.

La lógica del plan pasa por trasladar parte de la carga fiscal desde los ingresos al consumo. Rürup sostiene que, si los hogares pagan más al comprar pero conservan una mayor parte de su salario neto y las empresas tributan menos por beneficios, la economía podría ganar impulso sin recurrir a nueva deuda.

El economista recordó además la subida del IVA aplicada en 2005, cuando el tipo pasó del 16% al 19% durante la etapa política marcada por Angela Merkel y Franz Müntefering. A su juicio, aquella decisión ayudó a sentar las bases de una década favorable para la economía alemana y de un presupuesto federal equilibrado.

La propuesta entra en un terreno político delicado. En Alemania, elevar el IVA suele considerarse una medida con alto desgaste electoral porque encarece una parte amplia del consumo. El propio debate gira en torno a quién asumiría el mayor peso del cambio fiscal y quién obtendría alivio.

Según el planteamiento atribuido a Rürup, los hogares con menos ingresos podrían notar cierto alivio en productos sujetos al tipo reducido, entre ellos alimentos básicos, por la bajada del 7% al 5%. Al mismo tiempo, pagarían más por todos los bienes y servicios gravados con el tipo general si este sube al 22%.

Los trabajadores podrían beneficiarse si el Ejecutivo aplicara después una rebaja real del impuesto sobre la renta. Las empresas, por su parte, ganarían margen si también se redujera el impuesto de sociedades. La clave está en que ambas rebajas lleguen a ejecutarse en paralelo a la subida del IVA.

La iniciativa se dirige al Gobierno del canciller Friedrich Merz en un momento en que parte del debate económico alemán gira alrededor del endeudamiento público y del margen para estimular la actividad sin ampliar el recurso al crédito. Rürup sitúa la disciplina presupuestaria como línea básica y rechaza nuevos programas coyunturales financiados con deuda.

Para el sector de bebidas, un cambio así tendría efectos potenciales directos sobre precios y consumo. Si el IVA general pasara al 22%, bebidas alcohólicas vendidas en supermercados, tiendas especializadas y hostelería podrían encarecerse salvo que empresas o distribuidores asumieran parte del ajuste. Eso podría alterar la demanda y presionar los márgenes comerciales en 2026 y 2027. En cambio, los productos sujetos al tipo reducido solo notarían alivio si entrasen dentro de esa categoría fiscal.

Por ahora, Rürup ha puesto sobre la mesa una propuesta económica concreta: más imposición indirecta para financiar menos carga sobre salarios y beneficios empresariales. Su aplicación dependería de que el Gobierno alemán asumiera el coste político de tocar uno de los impuestos más sensibles para los consumidores.

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