Un extracto natural de castaño se presenta como alternativa a los sulfitos en la conservación del vino

La innovación, desarrollada por Tree Flower Solutions, permite elaborar vinos más sostenibles y sin aditivos sintéticos, según expertos del sector

lunes 7 de julio de 2025

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Un extracto natural de castaño se presenta como alternativa a los sulfitos en la conservación del vino

El pasado miércoles, 26 de junio, el Ilustre Colegio de Químicos de Madrid acogió una conferencia titulada “La Revolución Natural, para un vino sin sulfitos”. El evento fue organizado por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) junto con Químicos Madrid. La ponencia principal corrió a cargo de Philippe Ortega, cofundador de la empresa portuguesa Tree Flower Solutions, quien expuso los resultados de varios años de investigación sobre alternativas naturales a los sulfitos en la conservación del vino.

Ortega explicó que su empresa ha desarrollado un producto llamado Chestwine, basado en extractos de la flor macho del castaño. Este producto surge tras una investigación iniciada en 2014 por la Universidad Politécnica de Braganza y su centro CIMO, donde se analizaron unas 500 plantas locales en busca de aplicaciones industriales. Los investigadores descubrieron que la flor macho del castaño contiene moléculas con propiedades antioxidantes y antimicrobianas muy potentes. Tras obtener la patente, Tree Flower Solutions transformó este hallazgo en un tanino en polvo fácil de usar para bodegas.

El proceso consiste en recoger la flor macho del castaño durante los meses de verano, secarla y someterla a un tratamiento industrial propio. El resultado es un producto 100% natural y ecológico que puede sustituir a los sulfitos en las distintas fases de elaboración del vino: desde la llegada de la uva a bodega hasta el embotellado. Ortega subrayó que el uso de Chestwine no altera el color ni los aromas originales del vino, sino que ayuda a conservarlos mejor frente a la oxidación y el crecimiento microbiano.

Durante la conferencia se abordaron cuestiones técnicas sobre el funcionamiento del producto. Ortega detalló que las moléculas presentes en el extracto actúan eliminando radicales libres y capturando metales, lo que estabiliza el vino y evita reacciones indeseadas. Además, señaló que el producto ha sido validado científicamente mediante estudios comparativos con vinos tratados con sulfitos y con vinos naturales sin aditivos. Las pruebas han incluido microvinificaciones y catas profesionales en Portugal, España, Francia e Italia.

En cuanto a su aplicación práctica, Chestwine se utiliza en las mismas etapas que los sulfitos tradicionales: al recibir la uva, durante la crianza y antes del embotellado. La dosis varía según el tipo de vino y las condiciones higiénicas de cada bodega. En vinos blancos suele ser mayor debido a su menor contenido natural en taninos. Ortega indicó que el coste por botella es superior al del sulfito convencional, pero lo considera asumible para vinos de gama media y alta, especialmente aquellos orientados al mercado ecológico o biológico.

El debate posterior incluyó preguntas sobre alergias potenciales, compatibilidad con otras sustancias conservantes y efectos sobre la longevidad del vino. Ortega aseguró que Chestwine cumple con los requisitos internacionales para taninos autorizados en vinificación y que no presenta riesgos alergénicos conocidos. También aclaró que su uso permite etiquetar los vinos como “sin sulfitos añadidos”, aunque siempre existen pequeñas cantidades naturales procedentes de la uva.

Algunos asistentes matizaron aspectos relacionados con los efectos reales de los sulfitos sobre la salud y recordaron que existen otros productos autorizados como conservantes enológicos. Se insistió en que la química es fundamental para entender y mejorar los procesos del vino, pero también se valoró positivamente la búsqueda de alternativas más naturales o sostenibles.

Ortega compartió ejemplos concretos de bodegas que ya han utilizado Chestwine con éxito en España (como Bodegas Mazuela en Rioja o Caminos de Aliste en Zamora), Portugal e Italia. Los resultados muestran vinos con mayor estabilidad cromática y aromática, así como una mejor percepción sensorial según paneles profesionales.

Actualmente Tree Flower Solutions cuenta con un equipo multidisciplinar formado por químicos, biólogos e ingenieros agrónomos. La empresa ha recibido varios reconocimientos a la innovación en Portugal y está ampliando su presencia comercial en Europa. Según Ortega, el objetivo no es sustituir completamente los sulfitos ni transformar toda la industria vinícola a corto plazo, sino ofrecer una alternativa viable para bodegas interesadas en reducir aditivos sintéticos y responder a la demanda por parte del consumidor final.

La conferencia pudo seguirse también por internet y reunió a profesionales del sector vitivinícola, investigadores, periodistas especializados e interesados en nuevas tendencias dentro del turismo del vino y la producción sostenible. El evento concluyó con propuestas para futuras catas comparativas entre vinos elaborados con sulfitos tradicionales y aquellos tratados con Chestwine.

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