Geosabor pone el aceite de oliva virgen extra de Villuercas Ibores Jara en el centro de la cocina

David Gibello mostró con tapas las diferencias de Cornicabra y Picual en aroma, amargor y picor

domingo 8 de noviembre de 2026

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Carrascalejo, en la provincia de Cáceres, ha acogido una nueva edición de Geosabor, el fin de semana gastronómico integrado en Geodisea, la cita anual del Geoparque Mundial UNESCO Villuercas Ibores Jara. Dentro de esa programación han vuelto a coincidir el cocinero David Gibello y Oleoext, productor de aceite de oliva virgen extra, AOVE, amparado por la Denominación de Origen Protegida Villuercas Ibores Jara.

Geosabor reúne catas, talleres, demostraciones culinarias y propuestas de oleoturismo con una idea central: relacionar la geología y el paisaje de la comarca con su producción alimentaria. La organización presenta el encuentro como una forma de acercar al público la conexión entre el suelo, el clima y los alimentos que se elaboran en esta zona del sureste cacereño.

Una de las actividades incluidas en el programa fue Sensaciones con AOVE, celebrada en Carrascalejo. Allí se reunió un grupo numeroso de asistentes para probar dos monovarietales de Oleoext, Cornicabra y Picual, y conocer de qué manera pueden utilizarse en cocina. La sesión giró en torno a la cata y al maridaje con preparaciones sencillas, con el aceite como eje de toda la experiencia.

David Gibello, cocinero natural de Navalmoral de la Mata, se encargó de la parte práctica. Durante la demostración preparó varias tapas pensadas para acompañar y resaltar los perfiles de cada aceite: paté de pizza, paté de matanza, paté de chorizo de Pamplona, paté de atún y sardina ahumada con mahonesa de limón y alcaparras, tomate pera y eneldo.

La propuesta permitía comparar dos variedades muy implantadas en el olivar español. La Cornicabra suele ofrecer un amargor y un picor más marcados, mientras que la Picual acostumbra a presentar notas herbáceas y una alta estabilidad. En este caso, ambas referencias proceden del olivar de la Sierra de Altamira, dentro del ámbito de la DOP Villuercas Ibores Jara.

La combinación de cata y cocina responde a una fórmula habitual en este tipo de encuentros. No se limita a la degustación del producto, sino que muestra su uso inmediato en platos concretos y ayuda a percibir cómo cambia el resultado final según la variedad elegida. En el caso del aceite de oliva virgen extra, esa diferencia puede apreciarse tanto en el aroma como en el amargor, el picante o la persistencia en boca.

Desde Oleoext vinculan esta colaboración con la difusión del AOVE de la comarca y con el impulso a los alimentos de proximidad. La DOP Villuercas Ibores Jara ampara aceites producidos en una zona donde el olivar forma parte del paisaje agrario y de la actividad económica local, y este tipo de acciones sirve para acercar ese producto al público desde una perspectiva práctica.

La organización de la actividad señala que la sesión terminó con una ovación a Gibello tras una intervención de tono didáctico. La presencia del cocinero en Geosabor refuerza la línea de trabajo que busca unir producto, cocina y territorio dentro de la oferta del Geoparque Villuercas Ibores Jara.

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