Argentina compra menos vino con una caída del 14,3% en varietales

El avance del cartón frente a la botella apunta a un consumo más ajustado

martes 3 de noviembre de 2026

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Argentina compra menos vino con una caída del 14,3% en varietales

El mercado interno del vino en Argentina registró en septiembre una nueva bajada. Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sitúan los despachos en 707.145 hectolitros, un 4,7% menos que en el mismo mes del año anterior. La cifra añade presión a una idea muy extendida en el sector en los últimos años: que el consumo cae en volumen, pero se compensa con una mayor preferencia por referencias de más valor.

Ese movimiento no aparece con claridad en los números de septiembre. El segmento de los varietales, que suele asociarse a una compra más orientada a la calidad y al origen de la uva, retrocedió un 14,3% interanual. La bajada es mucho mayor que la del conjunto del mercado, lo que apunta a una pérdida de peso dentro de la cesta del consumidor argentino. Dicho de otro modo, no solo sale menos vino al mercado local, sino que además cae con más fuerza una de las categorías con más precio medio.

La lectura se completa con el comportamiento de los envases. Las botellas bajaron un 9,4%, mientras que el cartón subió un 7,2%. Ese reparto sugiere un ajuste en la forma de compra, con más espacio para formatos que permiten contener el gasto. En el negocio del vino, los despachos al mercado interno funcionan como un termómetro de la salida de producto hacia supermercados, autoservicios, vinotecas y otros canales, aunque no equivalen de manera exacta al consumo final de cada hogar.

Fuentes del sector citadas en la información vinculan esta evolución a la situación económica del país, a los cambios en los hábitos de compra y a una preferencia más marcada por opciones comerciales o de menor precio. También apuntan a una pérdida de poder adquisitivo que afecta a productos prescindibles o de compra menos frecuente, entre ellos el vino premium. En ese escenario, el consumidor reduce volumen y, al mismo tiempo, recorta el gasto por unidad.

La caída de los varietales tiene especial interés porque toca uno de los mensajes más repetidos por parte de la industria en los últimos años. La tesis de “se toma menos, pero mejor” servía para explicar un mercado con menos litros, pero con más valor añadido. Los datos de septiembre no confirman esa compensación. Al contrario, abren la puerta a pensar que una parte de la demanda no está migrando hacia etiquetas de mayor precio, sino hacia categorías más accesibles o hacia compras más espaciadas.

Para el sector de bebidas, este cambio puede tener efectos directos en la oferta comercial. Si baja el peso de los varietales y al mismo tiempo gana terreno el cartón, bodegas, distribuidores y cadenas de venta pueden verse obligados a revisar surtidos, formatos, promociones y posicionamiento de precio. También puede influir en la planificación de lanzamientos y en la inversión en marcas de vino de alta gama, sobre todo si esta pauta se repite durante más meses.

La evolución de septiembre se produce, además, en un momento en el que las empresas buscan sostener márgenes en un mercado con menor tracción. Cuando el volumen cae y el mix de producto se desplaza hacia referencias más económicas, la presión se reparte entre fabricantes y comercios: entra menos dinero por litro vendido y se complica la mejora del ingreso medio por botella. En un país con fuerte tradición vinícola, ese cambio no solo afecta a las bodegas; también condiciona la relación del vino con otras bebidas que compiten por el gasto de los hogares.

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